SOPA AMARILLA

La “sopa amarilla” es un término genérico originado en mi casa, con el que se llamaba a cualquier sopa de verduras. La idea era no entrar en detalles y ocultar el contenido de este potingue, de modo que el mañoso de mi hermano pensara que la sopa se hacía no sé de qué, todo menos vegetales…

Aunque ya había dicho en alguna otra crónica que me iba a proponer anotar más recetas caseras, estaba pensando si incluir o no esta sopa. No porque no sea rica, sino porque no le veo mucha ciencia. Sin embargo, Hugo ha insistido en que comparta el secreto familiar, en especial para otras madres de hijos mañosos que necesitan comer verduras pero se resisten.

Está de más decir que todo es al ojo por ciento, que se pueden incluir o eliminar ingredientes a voluntad, y que la idea es hacer una bomba nutricional para compensar por todas las carencias gastronómicas de la semana.

INGREDIENTES

1/2 cebolla grande, cortada en cuadritos
2 dientes de ajo, machacados
Ají dulce, al gusto (3-4), cortado en cuadritos, o si no consiguen…
1/2 pimentón/morrón rojo, en cuadritos
1.5-2 litros de caldo* (puede ser de carne, pollo o vegetales)
1 cubito (depende del caldo que usen, puede ser de pollo, carne o vegetales)
3-4 ramitas de cilantro/culantro
1 kg de calabaza/auyama/zapallo, pelad@, sin semillas y cortado en cuadros
2 zanahorias grandes, peladas y cortadas en cuadros del mismo tamaño que la calabaza
4 papas/patatas pequeñas, peladas y cortadas en cuadros del mismo tamaño que la calabaza

Opcionales:
Crema de leche o crema agria o yogur griego
Sal de ajo
Cilantro, picado
Queso feta, desmoronado

*El caldo

Lo ideal es preparar un caldo de verdad, tanto por cuestiones de sabor como por valor nutricional. Varias ideas:

En la carnicería donde usualmente compro la carne, venden el pollo entero y sale a buen precio. Aunque es un fastidio despiezarlo y limpiarlo, vale la pena porque se aprovecha todo. Con la carcasa o las piezas que no se quieran utilizar para otros platos, se puede hacer un caldo básico:

1.5-2 litros de agua
2 hojas de laurel
1 diente de ajo, pelado
2-3 ramitas de perejil
1/2 ajoporro/puerro, cortado en trozos gruesos (ó 1/2 cebolla cortada en 2-4 gajos)
3-4 pepas de pimienta negra

  • Se echa todo junto en una olla grande (incluyendo el pollo), se lleva a ebullición y luego se baja el fuego a medio-bajo. Se deja cocinar tapado por 30-45 minutos.
  • Se cuela y se deja enfriar el caldo. Una vez frío, se mete en la nevera como por una hora. Después de este tiempo, debería formarse una capa de grasa visible, que se puede eliminar fácilmente con una cuchara (también se puede desgrasar caliente, pero es más difícil). Hay gente que dice que el gusto está en la grasa, pero es mentira… Ya el caldo queda impregnado con el sabor de la carne sin necesidad de taponar las arterias.
  • Si las piezas que usaron tienen bastante carne, esperar que se enfríen y separar con los dedos. Esta carne se puede utilizar más adelante para la sopa amarilla, o para cualquier picadillo (ver, por ejemplo, los pastelitos de Boconó). El resto de las hierbas, el ajoporro, etc., se puede desechar.
  • Mismo procedimiento para hacer caldo de carne: comprar alguna pieza que tenga hueso y echar con el resto de los ingredientes. La carne suele demorar más en cocinar, así que dejar al fuego por 45-60 minutos. En estos días hice un caldo con los restos de una pata de cordero que preparó Hugo. Un sabor delicioso. Con lo que queda de carne, pueden hacer un cubito casero: escurrir bien, meter en la licuadora y volver polvo. Esto se puede meter en bolsitas plásticas en el freezer. Cada vez que preparen una sopa con caldo de carne, echar un poco de este polvito para intensificar el sabor.
  • Una vez desgrasados los caldos, se pueden congelar y usar cuando los necesiten.

Ahora, volviendo a la sopa amarilla:

  • En una olla grande, poner a calentar a fuego medio un poco de aceite (mejor si es de oliva) y sofreír la cebolla, el ajo y el ají o pimentón hasta que la cebolla se ponga transparente (3-4 minutos).
  • Echar el caldo, el cubito triturado (ya sé que habrá quienes piensen que esto es un sacrilegio, pero no me importa. ¡Yo sí uso cubitos! ¿Y qué?). Si ustedes son puristas, ignoren el cubito y salpimienten al gusto. Echar las ramas de cilantro y subir el fuego.
  • Yo usualmente dejo que empiece a hervir el agua antes de echar las verduras, pero es sobre todo para dejar que se disuelva el cubito. Supongo que no pasa nada si se echan las verduras antes.
  • Sobre las verduras:

– Hay que tratar de que estén cortadas más o menos del mismo tamaño para que se cuezan simultáneamente (la papa suele ser la más suave, así que se puede incluir de última o cortar más grande). La idea es que se cocinen lo mínimo indispensable para que estén suaves, pero no demasiado para que retengan su valor nutritivo.

– Hay como un trillón de variedades de calabaza. En Venezuela la llamamos auyama y suele ser carnosa y dulzona. En estas latitudes, aunque sí consigo la tradicional calabaza tipo de Halloween, me gusta más comprar el butternut squash, porque es más pequeño, bien carnoso y más fácil de pelar. Ver aquí para más info: en español o en inglés (con fotos incluidas)

– Obviamente, en lugar de calabaza, zanahorias y papas, se pueden usar muchas otras verduras: en Venezuela el combo ideal es auyama/calabaza/zapallo, apio/arracacha (que no es lo mismo que el apio españa o célery) y ñame/yam. También pueden ponerle calabacín/zucchini, pastinaca/chirivía/parsnip, un tubérculo espantoso llamado celeriac (cuya traducción no he podido encontrar todavía), nabo/turnip, etc.

– Calculo que con unos 15-20 minutos de cocción es suficiente, pero la verdad es que siempre lo sé porque pesco alguna zanahoria y la pincho con un tenedor (si usan otros tubérculos como el apio, puede que la cocción tarde más). Dependiendo del gusto personal, la sopa se puede licuar mucho o poco. Si quieren una textura más sedosa, se puede colar también. Recuerden no licuar cuando la sopa esté muy caliente todavía, o van a tener manchones amarillos en el techo de por vida…

  • Para terminar, una vez licuada la sopa hay que probar y rectificar la sazón. La razón es muy sencilla: aunque ya hayan probado el caldo, recuerden que la calabaza y la zanahoria son dulces, mientras que la papa neutraliza los sabores. En mi casa se toman la sopa dulzona, pero a mí me gusta más salada, así que no la toco sino cuando ya está en mi plato.
  • Otra cosa es la consistencia de la sopa: aquí la hacemos bien cremosa por cuestiones prácticas (para que sea más fácil dársela a los niños), pero si le agregan más caldo (o agua), la pueden diluir más.
  • Antes de servir, hay varias opciones:

– Echar un chorrito de crema de leche, o una cucharada de crema agria o yogur griego en cada plato. Esto le da un toque cremoso buenísimo (aparte, el toque ácido del yogur, crema agria o feta contrasta muy bien con el dulzor de las verduras).
– Espolvorear un poco de sal de ajo. Tip cortesía de Hugo.
– Desmoronar o picar en cuadritos un poco de queso feta.
– Echar un poco de cilantro fresco picado, para un toque más refrescante.

3 comentarios sobre “SOPA AMARILLA

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