HELADO DE COCO

Aaah, el helado de coco de Efe…  O ese que venden directo en su concha, un clásico en la playa…  Suspirando de nostalgia, hice este helado hace poco y aquí comparto la receta.  Dedicada en especial a mi cuñada y a mi hermano, que se acaban de comprar una heladera y están a punto de entrar en el mundo del vicio y la perdición.

Por cierto… ¡Feliz cumpleaños, querido Pepito!

INGREDIENTES 
Para un poco más de 1 litro
1 lata (530 g) de crema de coco endulzada (Nina*)
2/3 taza coco seco (disecado), rallado
150 ml yogur natural
300 ml crema de leche
  • Para empezar, hay que hablar de la crema de coco Nina.  Nina es una marca venezolana, que dudo consigan en otras latitudes.  Lo importante aquí es comprar una crema de coco endulzada.  Las que se usan para hacer curry, por ejemplo, no tienen azúcar añadida.  Si no consiguen crema endulzada, no es el fin del mundo.  Compren una crema de coco normal y añadan 1/2 taza de azúcar, mejor si es extrafina / caster (prueben y determinen si necesita más, tomando en cuenta que el frío amaina el dulzor).
  • En un recipiente mediano, mezclar bien la crema de coco endulzada con el yogur y el coco rallado.
    • El coco rallado le da una textura más “auténtica” al helado, pero pueden obviar este ingrediente si quieren una textura más sedosa.
    • En casi todas mis recetas de helado uso yogur griego (en mayor catidad que la crema de leche) pero, en este caso, les sugiero usar otro que no sea tan ácido.  El sabor del coco es delicado, y cualquier sabor fuerte lo puede opacar.  De hecho, si no están cuidando demasiado las calorías, pueden eliminar el yogur y aumentar la cantidad de crema de leche.
  • En un recipiente grande, batir (usando batidora eléctrica) la crema de leche, hasta que forme picos suaves (no batir demasiado porque se convierte en mantequilla).
  • Verter la crema de coco sobre la crema batida y mezclar con movimientos suaves, usando una espátula (esto ayuda a que la crema mantenga su textura).
  • Para terminar, los dos métodos de siempre:
    • Si tienen máquina de helados, verter todo en el recipiente y seguir las instrucciones de la máquina.  Unos 60 minutos suelen ser suficientes en la mía, que es Cuisinart.  Para un helado un poco más firme, meter unos 20-30 minutos extras en el congelador.
    • Si usan el método tradicional, poner la mezcla en el recipiente donde la vayan a congelar y meter al freezer / congelador.  Pasada una hora, sacar y revolver vigorosamente para deshacer los cristales de hielo que se hayan formado.  Repetir esto varias veces más (yo diría que cada hora, por unas 4 horas), para que el helado quede cremoso.  Si no lo revuelven, queda un helado firme.

HELADO DE MORA

Otro tesoro de Best-Ever Book of Ice Cream, de Joanna Farrow y Sara Lewis.  Obviamente se parece a una receta que ya publiqué de helado de frutos del bosque (helado de very berries), pero el tipo de preparación es distinto, así que la copio para que tengan una alternativa si quieren aprovechar la temporada de moras y hacer un heladito refrescante y delicioso.  Se pueden usar tanto moras frescas como congeladas.  En la receta original sólo se usa crema de leche.  Obviamente, el helado queda sedoso, tipo gelato italiano, pero pueden usar la mitad de la cantidad de crema, y completar con yogur.  El helado queda igualmente suave, pero más ligero.  Se podría usar yogur normal también, pero yo prefiero el griego porque es mucho más cremoso.

INGREDIENTES
 
Para 1,5 litros, aproximadamente
500 g de moras (y algunas extras para decorar)
75 g (6 cucharadas) de azúcar extrafina (caster)
30 ml (2 cucharadas) de agua (eliminar si usan moras congeladas)
300 ml (1¼ tazas) de crema de leche bien fría
ó 150 ml de crema de leche + 150 ml de yogur griego
  • En una olla mediana, combinar bien las moras con el azúcar y el agua.  Llevar a un hervor suave y cocinar por 5-6 minutos (o unos 10 minutos si son congeladas).
  • Poner un colador sobre un recipiente hondo y echar las moras.  Con una cuchara de palo, apretar hasta sacar todo el líquido, y que queden las semillas en el colador.
    • Otra alternativa es poner la mezcla en una licuadora y darle varios toques.  Colar.  El problema con esta opción es que si la licuadora es muy potente, va a triturar las semillas y aun colando la mezcla, se pueden pasar algunos pedacitos.  Además, las semillas tienen un gusto un poco amargo.
  • Meter en la nevera y dejar enfriar por completo.
  • Una vez que estén frías las moras, mezclar bien con el yogur griego (si van a hacer la alternativa más sana).
  • En un recipiente aparte, batir la crema de leche usando una batidora eléctrica hasta que forme picos suaves.  No sobrebatir, porque se convierte en mantequilla (no es una exageración: la crema de leche sobrebatida se separa, formando suero y mantequilla).
  • Incorporar la crema de leche a la mezcla de moras y yogur.  Yo prefiero mezclar esto con una espátula, haciendo movimiento envolventes, en lugar de usar la batidora eléctrica, de manera que la crema de leche no pierda el volumen, pero si notan que quedan muchos grumos que no se disuelven, usen la batidora a velocidad mínima.
  • Para terminar:
    • Si tienen máquina de helados, verter todo en el recipiente y seguir las instrucciones de la máquina.  Unos 50-55 minutos suelen ser suficientes en la mía, que es Cuisinart.  Para un helado un poco más firme, meter unos 20-30 minutos extras en el congelador.
    • Si usan el método tradicional, poner la mezcla en el recipiente donde la vayan a congelar y meter al freezer / congelador.  Pasada una hora, sacar y revolver vigorosamente para deshacer los cristales de hielo que se hayan formado.  Repetir esto varias veces más (yo diría que cada hora, por unas 4 horas), para que el helado quede cremoso.  Si no lo revuelven, queda un helado firme.

 

HELADO DE CAMBUR / BANANA

Hay que empezar por lo primero… Para los lectores no venezolanos, cambur es banana / guineo / plátano / banano.

Otro helado fusilado de Best-ever book of ice cream, de Joanna Farrow y Sara Lewis, que combina dos de mis sabores favoritos: el cambur y la leche condensada.  ¿Qué más se puede pedir?  La textura es increíble, cremosa y densa, sin llegar a ser pesada.  La receta original ofrece cantidades distintas (e incluye caramelos toffee), así que ésta es mi versión personal.  Como siempre, abajo les doy los dos métodos de preparación (con o sin máquina).

INGREDIENTES
Para 4-6 personas
3-4 cambures / bananas madur@s
Jugo de un limón (verde)
1 lata de leche condensada (375-400 g, o menos)
200 ml de crema de leche (bien fría)
  • En una licuadora o procesador, poner los cambures (pelados, obviamente), el jugo de un limón y la lata de leche condensada.  Licuar bien, hasta que quede una pasta espesa.
    • Si los cambures están bien maduros y son súper dulces, entonces pueden poner menos de una lata de leche condensada (3/4 ó incluso 2/3).
  • Con batidora eléctrica, batir la crema de leche en un recipiente aparte, hasta formar picos duros.
  • Incorporar la pasta de cambur poco a poco, con movimientos envolventes, usando una cuchara o espátula.
  • Dos métodos para terminar el helado:
    • Con máquina: pasar todo al recipiente de la heladera eléctrica y seguir las instrucciones de la máquina.  En el caso de la Cuisinart, son necesarios los 60 minutos completos.
    • Sin máquina: pasar todo a un recipiente que se pueda meter en el congelador y poner en el freezer por una hora.  Pasado este tiempo, sacar y batir vigorosamente (puede ser con un batidor de alambre, con un tenedor, o con la batidora eléctrica).  Esto sirve para romper los cristales de hielo que se van formando, de modo que quede un helado cremoso.  Repetir esto unas 2 ó 3 veces más, cada hora.  Si quieren un helado completamente firme, simplemente dejarlo tranquilo en el freezer hasta servir.

 

  • Este helado es delicioso tal como es, pero si tienen vocación para la diabetes, se le puede poner una cucharada de dulce de leche encima.

 

HELADO DE CAFÉ

Seguimos probando recetas de nuestro libro Best-Ever Book of Ice Cream, de Joanna Farrow y Sara Lewis.  Esta vez tocó la del helado de café.  Debo confesar que nunca fui amante del sabor, pero después de vieja me ha entrado una nostalgia tremenda por los helados Efe venezolanos, en especial por el de café, así que apenas vi la receta decidí meterle mano.

Es fundamental que usen un buen café.  Nada de instantáneos, esencias o cosas raras.  Si quieren aumentar la intensidad del sabor, por ejemplo, les recomiendo que no aumenten la cantidad de líquido para que el helado siga quedando cremoso.  La receta original pide una taza completa de espresso (café negro), pero yo lo reduje a 3/4 de un café bien concentrado.

Aquí les va, entonces, mi versión, en honor a mi abuelo y a mi hermano, que no tienen sangre en las venas sino café…

INGREDIENTES
1 litro, aproximadamente
3/4 taza de café tipo espresso, preparado y enfriado (tratar de hacer un café bien oscuro)
4 yemas de huevo
6-8 cucharadas de azúcar extrafina (caster)
1 cucharadita de maicena / fécula de maíz
1 1/4 tazas de leche (puede ser descremada)
3/4 taza (300 ml) crema de leche (para batir)
  • Preparar el café en cafetera de espresso (o media, o cafetera eléctrica, lo que usen).  Les recomiendo hacer 3/4 de taza de agua con la cantidad de café molido que normalmente utilizarían para una taza completa, de modo que el café quede bien oscuro y concentrado. Dejar enfriar y luego meter en la nevera.
    • Obviamente, estoy hablando en términos venezolanos (y creo que cualquier gastrolector colombiano o centroamericano tendría el mismo estándar).  Para los que no vienen de una cultura cafetera y están acostumbrados a un café muy diluido, piérdanle el miedo y hagan un buen café-brea.
    • No usen café instantáneo para esta receta.  Dudo que el sabor sea lo suficientemente intenso como para que el helado quede bien gustoso.
    • En el libro sugieren usar 90 g / 6 cucharadas de café molido.  Yo lo hice al ojo, calculando según mi propia cafetera.
  • Batir las yemas junto con el azúcar y la maicena hasta que se forme una pasta esponjosa y cremosa (de color más bien pálido), asegurándose de que el azúcar se disuelva.
    • La cantidad de azúcar depende de lo fuerte que quieran el sabor del helado: si les gusta que resalte el amargo del café, 6 cucharadas son suficientes.  Para un helado un poco más dulce, pueden aumentar a 8 cucharadas, pero les recomiendo que no se pasen con el azúcar.  Toda la gracia de este helado es el contraste amargo-dulce.  El azúcar no debería opacar el sabor del café.
  • En una olla mediana de fondo grueso (y que no pegue), calentar la leche hasta llevarla a un hervor suave.  Es preferible hacerlo a fuego bastante bajo aunque se tarde un montón, de manera de no quemar la leche.
  • Una vez que rompa a hervir, remover del fuego y echarle la mezcla de huevo y azúcar, revolviendo constantemente hasta que todo se combine bien.  Devolver al fuego y cocinar, sin dejar de revolver, hasta que espese.
  • Retirar del fuego, dejar enfriar un poco, pasar a un recipiente limpio y meter en la nevera hasta que se enfríe por completo.
  • Una vez que el café y la natilla estén fríos, batir la crema de leche con una batidora eléctrica hasta formar picos suaves.
  • Mezclar la natilla con el café, combinando bien, y luego agregarle la crema batida con movimientos envolventes, SIN BATIR, hasta que todo se combine bien.
  • Dos métodos para terminar el helado:
    • Con máquina: pasar todo al recipiente de la heladera eléctrica y seguir las instrucciones de la máquina.  En el caso de la Cuisinart, creo que son necesarios los 60 minutos completos, y además, vale la pena meterlo en el freezer un rato para que se ponga firme (sin que llegue a cristalizar) antes de servir.
    • Sin máquina: pasar todo a un recipiente que se pueda meter en el congelador y poner en el freezer por una hora.  Pasado este tiempo, sacar y batir vigorosamente (puede ser con un batidor de alambre, con un tenedor, o con la batidora eléctrica).  Esto sirve para romper los cristales de hielo que se van formando, de modo que quede un helado cremoso.  Repetir esto unas 2 ó 3 veces más, cada hora.  Si quieren un helado completamente firme, simplemente dejarlo tranquilo en el freezer hasta servir.
  • Servir con unos granos de café cubiertos de chocolate. 

HELADO DE VERY BERRIES

Aquí les paso un heladito bastante sencillo y bajo en grasa (bueno, también les doy mi versión no tan dietética).  La receta está basada en una de Best-Ever Book of Ice Cream, de Joanna Farrow y Sara Lewis.  Como siempre, les pongo dos métodos para hacerlo (con o sin máquina).  Ahora que está llegando el verano (para los que vivimos en el piso de arriba), se puede hacer con bayas frescas, aunque debo confesar que yo prefiero prepararlo con un paquete de las congeladas (se ahorra tiempo lavando y seleccionando).

INGREDIENTES

Para 6 personas, un poco más de 1 litro
3/4 taza (175 g) de azúcar (mejor si es extrafina / caster
2/3 taza (150 ml) de agua
500 g bayas variadas, congeladas o frescas
500 ml  de yogur griego (o fromage frais / maquée) (ó 300 ml de yogur y 200 ml de crema de leche para batir)
  • En una ollita a fuego medio, poner el azúcar y el agua.  Llevar a un hervor, mientras se revuelve hasta diluir el azúcar.  Dejar enfriar. Hacer este sirope ayuda a que el azúcar se mezcle bien con el resto de los ingredientes y luego no se cristalice.
  • Licuar las bayas en un procesador. 
    • Si no les molestan las semillas, pueden usar esta mezcla tal cual, pero si quieren un helado más sedoso, hay que colarla, apretando con la parte de atrás de una cuchara.
    • Si usan bayas congeladas (y si no van a colar la pulpa después) no hace falta descongelarlas; de hecho, así se hace más rápido el helado.  Si prefieren la versión colada, hay que dejar que las frutas se descongelen por completo, para luego licuar y colar.
  • Mezclar la fruta con el sirope y dejar enfriar por completo.
  • Agregar el yogur o fromage frais y mezclar bien.
    • Mi preferencia personal es usar yogur griego porque es súper cremoso y me gusta el sabor agrio que tiene, pero por supuesto se puede usar cualquier tipo de yogur (simple, no endulzado).  La receta original pide fromage frais.
    • Para un helado más cremoso, les ofrezco esta alternativa menos light: utilizar sólo 300 ml de yogur, y 200 ml de crema de leche: seguir los pasos de arriba sin cambiar nada; una vez que el yogur esté incorporado, batir la crema hasta formar picos suaves, y mezclar al resto de los ingredientes con movimientos envolventes (sin batir, de modo que no pierda el aire atrapado).
  • Para terminar:
    • Si tienen máquina de helados, verter todo en el recipiente y seguir las instrucciones de la máquina.  Unos 50-55 minutos suelen ser suficientes en la mía, que es Cuisinart.
    • Si usan el método tradicional, poner la mezcla en el recipiente donde la vayan a congelar y meter al freezer / congelador.  Pasada una hora, sacar y revolver vigorosamente para deshacer los cristales de hielo que se hayan formado.  Repetir esto varias veces más (yo diría que cada hora, por unas 4 horas), para que el helado quede cremoso.  Si no lo revuelven, queda un helado firme.

        HELADO DE CHOCOLATE OSCURO Y PRALINE DE AVELLANAS

        Después de casi un año con la heladera, puedo decir que por fin encontramos la receta para hacer helados profesionales, al mejor estilo de un gelato italiano. Hicimos, en detrimento de nuestra salud, cualquier cantidad de pruebas con recetas sacadas de todas partes, pero siempre había algo que no terminaba de cuadrar.  El mayor problema que encontramos con los helados hechos sólo a base de crema es que terminan siendo muy grasosos y pesados. Los que llevan una cantidad grande de maicena no tienen una textura cremosa, sino más bien gelatinosa, y los de yogur, aunque deliciosos, no se comparan con un gelato tapa-arterias.

        Esta gastromaravilla sale de Best-ever book of ice cream, de Joanna Farrow y Sara Lewis (Hermes House). Nos tropezamos por casualidad con este libro en una feria el año pasado, y lo compramos enganchados por las fotos. Les copio los pasos básicos.  Los sabores, por supuesto, pueden variar según el gusto personal, pero creo que lo realmente valioso aquí es el orden en que se combinan los ingredientes y las proporciones. Como todo en la cocina, la clave es usar cosas de buena calidad (una buena crema de leche, un buen chocolate, huevos y/o frutas frescas, etc.). Seguiremos haciendo variaciones y comentando. La receta original no necesita hacerse en una máquina de helados, pero para conseguir la textura sedosa ideal, nada como mi hija favorita, la heladera Cuisinart.

        INGREDIENTES
        Para 4-6 personas 
        4 yemas de huevo
        1 cucharadita (5 ml) de maicena (fécula de maíz)
        1 taza (175 g) de azúcar blanca
        1 1/4 taza (300 ml) leche (puede ser descremada)
        150 g choco oscuro, en cuadritos
        1 taza (115) g avellanas (o las nueces de su preferencia)
        4 cucharadas (60 ml) de agua
        1 1/4 tazas (300 ml) crema para batir (whipping cream)
        • En un recipiente mediano, batir las yemas de huevo, la maicena y la mitad del azúcar hasta que la mezcla esté densa y espumosa.
        • En una olla mediana de fondo grueso, llevar la leche a un hervor (cuidando de no quemarla), y luego echarla a las yemas, revolviendo constantemente (si no se revuelve bastante y rápido, el calor de la leche cocina el huevo).
        • Pasar el líquido nuevamente a la olla y cocinar a fuego bajo, revolviendo hasta que espese.
        • Quitar del fuego, agregar el chocolate en cuadritos y revolver hasta que el chocolate derretido se incorpore por completo. Dejar enfriar un poco en la olla y refrigerar en la nevera.

            • Sobre el chocolate: como yo no soy amante del chocolate negro, usé una combinación de chocolates venezolanos El Rey: una barra de Gran Samán de 70% y Mijao de 61% (160 g en total).  Si van a utilizar un chocolate con más leche (es decir, menor % de cacao), les sugiero reducir la cantidad de azúcar.
        • Engrasar una bandeja de hornear.  Poner las avellanas (o nueces de preferencia), el resto del azúcar y las  4 cucharadas de agua en un sartén grande y de fondo grueso.  Calentar a fuego bajo, sin revolver, hasta que el azúcar se disuelva.  Aumentar un poco el fuego y cocinar hasta que el sirope se ponga dorado claro.  Rápidamente verter la mezcla en la bandeja engrasada y dejar hasta que el praline se enfríe y se endurezca.
          • Sobre las avellanas: la receta original no especifica si las avellanas deben estar tostadas o no, pero yo prefiero el sabor más fuerte de la nuez tostada (y no el amargo de la cáscara), así que aquí les copio un método para tostarlas en caso de que las consigan enteras y con la cáscara marrón.  Ya lo había puesto en la receta del helado de gianduia, pero aquí va de nuevo:
            • Precalentar el horno a 350º F / 180º C, poner las avellanas en una bandeja para hornear, en una sola capa, y cocer por 10-15 minutos, o hasta que se doren ligeramente y le salgan ampollas a la piel. Sacar del horno y envolverlas en un pañito de cocina, dejar sudar por uno o dos minutos. En este punto debería ser fácil quitarles la piel con los dedos.
         

        • Una vez que la mezcla de chocolate se enfríe bien, batir la crema hasta que esté densa pero lo suficientemente suave como para que todavía se caiga de una cuchara. Incorporar poco a poco a la mezcla de chocolate, con movimientos envolventes (sin batir).  Si la mezcla de chocolate se ha endurecido demasiado, revolver vigorosamente antes de echarle la crema.
        • Si tienen heladera, echar toda la mezcla en el recipiente y seguir las instrucciones (para esa cantidad de helado, 45-60 minutos son suficientes).
        • Si no tienen heladera, congelar por 4 horas, batiendo una vez con un tenedor o batidora eléctrica.
        • Romper el praline en pedacitos.  Reservar algunos grandes para decorar y picar el resto en trocitos.  Batir el helado una vez más e incorporar el praline.  Congelar hasta que se ponga firme.
        • Para la heladera, echar el praline los últimos 5-10 minutos.

        Si se fijan en la primera foto, el praline no me quedó como debería.  El azúcar no se disolvió bien y luego no le di tiempo de que se caramelizara el sirope.  De igual modo, la combinación de chocolate y avellanas es alucinante.

        HELADO DE GIANDUIA


        Tengo tiempo evitando montar recetas de helado. Es un círculo viciosísimo… Mientras más recetas publico, más busco, más me entusiasmo, más invento y más como. Aunque todos conocemos las propiedades curativas del helado, éste es uno de esos placeres que hay que moderar a toda costa. Mi querido marido, a sabiendas de/a pesar de mi adicción y de mi nula fuerza de voluntad, me regaló de cumpleaños una máquina Cuisinart para hacer helados. Todavía no sé si agradecerle u odiarlo.

        En fin… Aquí les copio una gastrojoya, tomada de Epicurious y traducida tal cual, con algunas notas extra.

        INGREDIENTES

        Un litro, aproximadamente

        2 tazas (225 g / 8 onzas) de avellanas tostadas, sin piel (dejar enfriar, si se tuestan en casa)
        3/4 taza de azúcar
        1/8 cucharadita de sal
        4 1/2 tazas de leche entera
        3 cucharadas de maicena / fécula de maíz
        115 g / 4 onzas de chocolate (no más de 60% de cacao), picado finamente

        • Licuar las avellanas con el azúcar y la sal en una licuadora o procesadora hasta formar un polvo fino. Pasar a una olla mediana con la leche y llevar a un hervor suave, revolviendo ocasionalmente. Una vez que comience a hervir, remover del fuego y deje remojar, cubierto, por 20 minutos (este paso es importante para que la leche se impregne del sabor de las avellanas).
        • Colar la mezcla (usando un colador fino) y regresar el líquido a la olla ya limpia. Desechar lo que queda en el colador (pero si le da dolor botar esto, ver nota abajo).
        • Poner 1/4 taza de la leche en un recipiente pequeño y agregar la maicena. Mezclar bien, asegurándose de deshacer todos los grumos.
        • Una vez disuelta la maicena, echar la mezcla en la olla con el resto de la leche y hervir a fuego medio por 2 minutos, revolviendo constantemente hasta que espese. Quitar del fuego y añadir el chocolate, revolviendo hasta que se derrita e incorpore por completo. Dejar enfriar en la nevera, revolviendo de vez en cuando, hasta que la mezcle esté bien fría (esto puede demorar hasta 6 horas, dependiendo de su nevera).
        • Si tiene máquina de helados, siga las instrucciones (45-60 minutos) y listo. Para que el helado termine de endurecerse, si no le gusta tan suave, páselo a un recipiente y déjelo en el congelador por un rato.
        • Si no tienen máquina de helados, poner la mezcla en un recipiente y meterlo en el congelador. Cada media hora ó 45 minutos, sacar el recipiente y, usando un tenedor, ir raspando y revolviendo la crema, para romper los cristales de hielo que se vayan formando. Al cabo de varias horas, la mezcla debería ir espesando, sin petrificarse.

        Notas extra:

        • Sobre las avellanas: usualmente se pueden conseguir ya tostadas y sin piel, pero si las consiguen enteras, basta con precalentar el horno a 350º F / 180º C, poner las avellanas en una bandeja para hornear, en una sola capa, y cocer por 10-15 minutos, o hasta que se doren ligeramente y le salgan ampollas a la piel. Sacar del horno y envolverlas en un pañito de cocina, dejar sudar por uno o dos minutos. En este punto debería ser fácil quitarles la piel con los dedos. Dejar enfriar por completo antes de licuar.
        • Sobre el chocolate: no usar de más de 60% de cacao. Si es más oscuro, le mata el sabor a las avellanas.
        • Sobre la maicena: la maicena se disuelve mejor si el líquido está frío; de todos modos, si quedan muchos grumos, les recomiendo que usen la licuadora. Es horrible comer el helado y encontrar peloticas pastosas.
        • Residuos de avellana: si usted odia botar comida, o si tuvo la desgracia de probar lo que sobró de este potingue, se dará cuenta de que es una verdadera lástima desechar este residuo. Leyendo los reviews de la página de donde saqué la receta, vi que algunos no lo descartaron y se lo pusieron al helado de todos modos. Yo creo que lo rico de este helado es la textura sedosa que tiene, pero se puede hacer el siguiente experimento: extender todo el residuo en una bandeja, meterla al horno y hornear hasta que esté crujiente, luego esparcir sobre el helado ya listo. O, mejor todavía, hacer unas galletas de mantequilla usando esta pasta (prometo montar la receta pronto). ¿Alguna otra sugerencia?

        HELADO DE MANGO TAILANDÉS

        Más allá de la imprecisión sintáctica del título (¿qué es lo tailandés, el helado o el mango?), esta receta es, simplemente, una delicia. Es muy sencilla y usa ingredientes fáciles de encontrar. Como casi todas las recetas de esta gastroedición tai, es tomada de Cocina tailandesa, de Carol Bowen (Kliczkowski Publisher), con las observaciones de siempre.

        INGREDIENTES

        Para 4 raciones

        1 mango maduro grande (ó 2 medianos)
        Jugo de un limón
        1 cucharada de azúcar blanca (al gusto, dependiendo de lo dulce que esté el mango)
        3 yemas de huevo
        1/2 taza (60 g) de nevazúcar/azúcar glas/impalpable
        2/3 taza (150 ml) crema doble, bien fría

        • Pelar el mango y cortar en tajadas la pulpa. Licuarlo con el jugo de limón y el azúcar blanca hasta que quede un puré homogéneo. La cantidad de azúcar depende del gusto personal. Si el mango está bien gustoso y dulce, no hace falta ponerle nada. Ya la nevazúcar le realza suficientemente el sabor. De todos modos, hay que tomar en cuenta que, al congelarse, la crema no se va a sentir tan dulce como cuando uno la prueba antes de meterla en el freezer/congelador.
        • Batir yemas de huevo con la nevazúcar/azúcar glas hasta que la mezcla esté blanquecina y espesa, luego añadir al puré de mango.
        • En un recipiente aparte (que puede estar previamente enfriado) batir la crema de leche hasta que forme picos (OJO: si la crema está a temperatura ambiente, no se van a formar los picos). Mezclar suavemente con el mango, con una espátula (no batir, para que la crema de leche mantenga su textura y el helado quede cremoso).
        • Para congelar, hay varias alternativas:

        a) La más sencilla: poner la mezcla en 4 copas para helado y congelar por 4-6 horas hasta que esté firme. Esto da un helado duro.
        b) Punto medio: para un helado más cremoso, no tan duro como el de arriba, en lugar de dividir la mezcla, ponerla toda en un mismo recipiente (no muy hondo) y meterlo en el congelador. Cada media hora ó 45 minutos, sacar el recipiente y, usando un tenedor, ir raspando y revolviendo la crema, para romper los cristales de hielo que se vayan formando. Al cabo de varias horas, la mezcla debería ir espesando, sin petrificarse.
        c) Sólo para pros: si tienen una máquina para hacer helados, simplemente echar toda la mezcla en el recipiente de la máquina y seguir las instrucciones (como no es demasiada cantidad, calculo que unos 40 minutos son suficientes si tienen una maquina con capacidad para 1-1,5 l).

        Notas extra

        • Supongo que se puede usar cambur/banana en vez de mango, cuidando de licuarlo rápido con el limón para que no se oxide y agarre un color feo. La verdad, nunca lo he hecho, pero cuando lo haga les aviso qué tal.
        • Este postre se puede acompañar con unas torrejas espolvoreadas con nevazúcar. Para los lectores no venezolanos, según en DRAE:

        1. f. Ven. Dulce hecho de láminas irregulares de masa de harina con huevos, mantequilla y sal que se fríe y se espolvorea con azúcar.
        (No confundir con las torrijas españolas).