PIMIENTOS RELLENOS DE CANGREJO

Cuando a veces uno no está de humor para cocinar una mega cena, pero tampoco quiere morir con un sándwich de jamón y queso, sólo basta tener un par de latas en la despensa y un poco de imaginación.  Estos pimientos quedan ricos con una rodaja gruesa de buen pan, solos, o como entrada para una comida más robusta.  No sé por qué, pero las cosas rellenas siempre tienen buena pinta y dejan bien parado al cocinero, tal vez porque dan la impresión de ser complicadas de preparar.  Nada más lejos de la verdad…  Aquí les va, entonces, esta receta-invento, que puede admitir tantos rellenos como les dé la creatividad.

INGREDIENTES
Un buen taco de mantequilla (3-4 cucharadas, aproximadamente)
1-2 chalotes / escalonias (shallots), ó 1/4 de cebolla, picad@ muy fino 
2 cucharadas soperas (más o menos) de harina
Leche (varía dependiendo de la cantidad de harina, tal vez 1 1/2 ó 2 tazas)
Nuez moscada, al gusto
Sal y pimienta blanca, al gusto
1 lata de carne de cangrejo, sin escurrir (usualmente son pequeñas, pero pongan 1 ó 2 a discreción)
Eneldo (seco o fresco, al gusto)
1 lata o frasco de pimientos de piquillo (ó 2, dependiendo de cuántos traiga)
  • Los primeros 6 ingredientes son para hacer una salsa bechamel, bien espesa.  Las cantidades que pongo arriba son sólo una referencia, porque siempre la hago al ojo.  

  • Si nunca han preparado una bechamel, la idea básica es derretir la mantequilla a fuego medio-bajo en una olla mediana, saltear las escalonias o cebolla (sin quemar) hasta que estén transparentes.  
  • Echar la harina y revolver bien, seguir salteando por un par de minutos, hasta que la harina absorba toda la mantequilla y se formen migas gruesas.  
  • Incorporar poco a poco la leche, revolviendo constantemente para disolver la harina (es más fácil hacer esto no con una cuchara, sino con un batidor).  Si notan que la salsa espesa muy rápido y se empieza a secar, echar un poco más de leche, junto con el agua de la lata de cangrejo (esto intensifica el sabor de la salsa).  Aliñar con la nuez moscada, la sal y la pimienta.  Seguir cocinando por unos minutos más hasta que rompa a hervir.  
    • Troubleshooting: éste es un truco de baja calaña que seguramente todo el mundo sabe, pero nadie admite… Si la harina no se disuelve y la salsa queda grumosa, pasarla rápidamente por un procesador o licuadora, a baja velocidad para que no salte y los queme (antes de echarle el cangrejo).  Devolver a la olla y seguir cocinando.
  • Echar la carne de cangrejo y el eneldo y seguir reduciendo hasta que la salsa comience a despegarse de las paredes de la olla.  La mezcla tiene que estar lo suficientemente sólida como para que no se derrame cuando se rellenen los pimientos, pero tomen en cuenta que, al enfriarse, se va a endurecer aún más.
  • Escurrir bien la lata o frasco de pimientos.  Una vez que la salsa esté fría, rellenar pimiento por pimiento con una cucharita, manipulándolos con cuidado para no romperlos.
    • Los pimientos de piquillo son alargados, rojos y tienen un sabor dulzón.  Se consiguen en cualquier parte, usualmente enlatados.  Si sólo los consiguen frescos, no hay problema.  Un paso más en la preparación, pero igual vale la pena.  Hay dos maneras de asar los pimientos para quitarles la piel y que tomen ese sabor dulce que le va tan bien al cangrejo:
  1. Si tienen cocina de gas, agarrar los pimientos con una pinza y quemarlos hasta que la piel esté chamuscada por completo.  Al enfriarse un poco, la piel debería salir fácilmente con los dedos, o incluso debajo del chorro de agua.  Quitarles con cuidado el tallo y las semillas, sin partirlos por la mitad.
  2. Al horno: untar los pimientos con un poco de aceite, ponerlos sobre una bandeja y meterlos al horno precalentado a 220º C /430º F por unos 10 minutos por lado, o hasta que la piel esté chamuscada. A veces la piel sale fácil apenas se sacan del horno, pero si no es así, se pueden meter en una bolsa plástica y dejar «sudar» por unos 5 minutos. Al sacarlos, la piel debería salir fácilmente. Al igual que arriba, quitarles el tallo y las semillas con cuidado.

    TOSTADAS MEXICANAS DE NORMA

    No ocurre con frecuencia, pero de vez en cuando tengo el chance de publicar recetas con el permiso de sus autores.  He tenido la suerte de que mis amigas mexicanas sean generosas con sus secretos culinarios, como pueden corroborar con la cochinita pibil de Rossy (Obregón), el pastel de elote/maíz de Ale (Hermosillo),  y la salsa para tamales de Adalia (Saltillo). En esta ocasión les copio la receta del picadillo estilo norteño de Norma (Monterrey) para hacer tostadas (ella dice que se hacen originalmente de pollo, pero en su casa las prefieren de picadillo).  Norma es de esas personas que juntan tres ingredientes cualesquiera y les sale una delicia, así que espero poder seguir robándole recetas. Sin más preámbulos…
    PICADILLO
    1/2 kg carne molida (res o cerdo)
    Ajo en polvo, al gusto
    1 cebolla pequeña, cortada en cuadritos
    1-2 tomates licuados
    2-3 papas medianas, peladas y cortadas en cuadritos
    Sal y pimienta, al gusto
    Polvo Knorr, al gusto*

    • Poner a cocinar la carne con un poquito de agua y ajo en polvo al gusto, a fuego bajo.
    • Cuando se seque el líquido, echar la cebolla picada hasta que dore un poco.   Se puede agregar también pimentón /morrón en cuadritos si les gusta.
    • Agregar las papas cortadas en cuadros pequeños, y el tomate licuado.  Dejar que hierva.

    • Sazonar con sal y pimienta al gusto.  

    *Es bastante común en México (al menos en el norte), sazonar con polvo Knorr (como los cubitos, pero en polvo), en lugar de usar sal.  Yo utilicé medio cubito triturado, sal y pimienta negra recién molida.

    • Echar un poco más de agua, suficiente como para que las papas se puedan hervir.  Seguir cocinando hasta que las papas estén tiernas y el agua se merme.
    • Rectificar sazón y mantener caliente.
    • Medio kilo de carne es un montón, y calculo que alcanza para unas 16 tostadas pequeñas.
    FRIJOLES REFRITOS
    La receta completa de los frijoles o caraotas (como les llamamos en Venezuela) es harina de otro costal y prometo montarla pronto.  Para los mexicanos y caribeños, no tiene ninguna ciencia.  Creo que todos nacemos genéticamente predispuestos  para hacer buenos granos.  En todo caso, si el gastrolector no sabe prepararlos, puede salir corriendo a cualquier automercado y comprar una lata de frijoles La Costeña o Goya, calentarlos en una cacerolita o en el microondas, y listo. 
    TOSTADAS
    Se pueden comprar ya hechas, pero como aquí en Dublín sólo hay un sitio donde las venden y es una pesadilla llegar con el carro, prefiero hacerlas yo misma.  Además, estoy enfiebrada estrenando mi tortillera nueva, regalo de mi querida amiga Ale.
    Simplemente hay que seguir instrucciones del paquete de Maseca (la harina de maíz con la que se hacen las tortillas).  Para 16 tortillas pequeñas: 
    2 taza de Maseca
    1 1/4 taza de agua 
    1/4 cucharadita de sal 

    • Mezclar y amasar un poco todos los ingredientes, dividir la masa en 16 y formar bolitas redondas.  
      • OJO, gastrolectores venecos y colombianos: con el dolor de mi alma informo que la Harina Pan no sirve para hacer tortillas mexicanas.  Se parecen mucho, es cierto, pero la Harina Pan es más gruesa y esponjosa.  
    • Si tienen tortillera, o el artefacto para hacer empanadas venezolanas (no creo que tenga un nombre científico), forrarlo con una bolsa plástica o papel transparente (envoplast, cling film), poner la bolita en el centro y aplastarla hasta que quede lo más fina posible.  Si no tienen la tortillera, no se preocupen; se puede improvisar: yo solía usar dos tablas de cortar, también forradas con una bolsa plástica para que la tortilla luego se despegue fácilmente, ponía la bolita en el centro y aplastaba lo más uniformemente posible.
    • En una sartén o plancha bien caliente (comal o budare = planchas de metal que se usan para asar las tortillas y/o arepas), sin aceite, poner las tortillas (yo tengo una sartén de buen tamaño, así que caben dos tortillas pequeñas a la vez).  Tostar por cada lado hasta que empiecen a dorarse.  El tiempo depende del grosor de la sartén o plancha, y del tipo de cocina: las de gas suelen ser más potentes que las eléctricas, así que tal vez un minuto por lado sea más que suficiente.  Conservar las tortillas calientes, envolviéndolas en un paño de cocina mientras se hacen las demás.  
    • Así como están, las tortillas resultan suaves y flexibles, y sirven para sopes, tacos, etc., pero si quieren ponerlas duras, tipo para tostadas, entonces hay que freírlas en un poco de aceite (NO de oliva), hasta que doren por completo y se endurezcan.  No hace falta hacer un deep-fry, pero sí hay que poner suficiente aceite como para que se cocinen uniformemente.  Esto no tarda más que unos segundos por cada lado, así que hay que estar pendientes para que no se quemen.
    PARA CORONAR LAS TOSTADAS
    Lechuga en tiritas
    Tomate en lajitas
    Aguacate/palta en lajitas
    Cebollín/cebolleta, picadit@
    Crema de leche, crema agria, o yogur griego
    Queso blanco / fresco, rallado o desmoronado (a falta de, sirve también el feta o el salad cheese)
    Cebollitas al escabeche
    Algún picante, si les gusta (a nosotros nos gusta mucho la salsa de chipotle)

    • Norma coronó sus tostadas con lechuga, tomate, aguacate y crema de leche (o yogur griego, si quieren cuidar la figura).  Para darles el toque picante y ácido, también puso unas cebollitas al escabeche, pero se me olvidó pedirle la receta (tenía cebolla, zanahorias y rajas de chile poblano, creo).
    • No sé si es una blasfemia gastronómica, pero en Venezuela solemos poner crema agria en lugar de crema de leche.  Y también un toquecito de queso blanco rallado por encima.  
    • En muchos sitios, en lugar de ponerle el tomate en lajitas, he visto que le ponen pico de gallo, que es una ensalada de tomate picado fino, con bastante cilantro y limón.
    • El ensamblaje: untar la tostada con una capita de los frijoles refritos, ponerle una cucharada (o más) del picadillo de carne, y coronar con la lechuga, tomates, aguacate (cebollín, si quieren), crema de leche y picante.

    PAN PICANTOSO Y CHUTNEY DE AJÍ Y CILANTRO

    Este pan es bastante sencillo. Se pueden suprimir o agregar especias para personalizarlo. Lo mismo con el tipo de harina (blanca, integral, etc.). La receta es sacada de Baking (Cook’s Library), y la copio junto con una de chutney de ají y cilantro, de Pickles and Chutneys (The Australian Women’s Weekly).

    PAN PICANTOSO

    Sale 1 pan redondo

    2 cucharadas de mantequilla fría, cortadas en cubitos (y un poco más para engrasar)
    1 1/2 tazas (generosas) de harina leudante
    3/4 taza de harina normal (no leudante)
    1 cucharadita de polvo de hornear
    1 cucharadita de sal
    1/4 cucharadita de pimienta cayena (o menos, si no lo quieren muy picante)
    2 cucharaditas de curry en polvo
    2 cucharaditas de semillas de amapola
    2/3 taza de leche
    1 huevo, ligeramente batido

    • Engrasar una bandeja con mantequilla, y precalentar el horno a 375º F / 190º C.
    • Cernir las dos harinas en un recipiente grande, junto con el polvo de hornear, las especias y las semillas.
    • Agregar los cuadritos de mantequilla, y disolverlos en la harina con la punta de los dedos, hasta conseguir la textura de migas de pan. Alternativa: poner ingredientes secos y mantequilla en una licuadora o procesador y darle toques hasta que ya no queden pedazos gruesos de mantequilla.
    • Agregar la leche y el huevo batido, y mezclar bien hasta conseguir una masa suave.
    • Amasar en una superficie enharinada por algunos minutos. Formar una bola con la masa y hacerle una cruz por encima con un cuchillo afilado.
    • Hornear por 45 minutos, o hasta que suene hueco si se le dan unos golpecitos por la base.
    • Si se ve muy marrón y aún no ha terminado el tiempo de cocción, la receta sugiere envolverlo en papel de aluminio y dejar que se termine de hornear.
    • Enfriar un poco en una rejilla antes de cortar, para que no se desmorone.

    CHUTNEY DE AJÍ Y CILANTRO

    Salen 1,5 litros / 6 tazas, aproximadamente

    8 tomates grandes (2 kg), sin el centro pero enteros
    1/3 taza (80 ml) aceite de oliva
    10 dientes de ajo, pelados
    1 cucharada jengibre fresco, rallado
    10 ajíes / chiles tai pequeños (frescos), sin venas ni semillas
    2 cucharadas de semillas de mostaza negra
    3/4 taza (180 ml) vinagre de vino tinto
    1/4 taza (60 ml) salsa de pescado
    1 1/4 tazas (335 g) azúcar de palma, cortada en trozos o rallada
    1 cucharada de cúrcuma en polvo
    1/2 taza de cilantro picado (hojas y tallos)

    • Rociar los tomates con el aceite de oliva, ponerlos en una bandeja y hornear a 180º C / 350º F por unos 30 minutos, hasta que estén suaves pero no marrones.
    • Mientras tanto, licuar o procesar el ajo, jengibre, los ajíes/chiles y las semillas de mostaza.
    • Pasar esta pasta a una olla grande, junto con los tomates, vinagre, salsa de pescado, azúcar y cúrcuma. Hervir a fuego lento por 2 horas, sin cubrir, revolviendo de vez en cuando hasta que la mezcla esté espesa.
    • Licuar otra vez en tandas hasta que todos los ingredientes estén bien combinados pero con textura. A mí me gusta con trocitos, así que omito esta parte (con la misma cuchara voy desmenuzando los pedazos muy grandes de tomate a medida que se va cocinando).
    • Regresar al fuego por 5 minutos o hasta que esté bien caliente.
    • Echar el cilantro picado.
    • Guardar en frascos esterilizados y cerrar mientras esté aún caliente. Almacenar en un sitio fresco y seco hasta por 6 meses. Refrigerar después de abrir.

    Notas sobre los ingredientes

    • Ají / chile tai: Wikipedia dice que se parecen al pariente africano piri-piri (nuestro ají chirere, en Venezuela) o bird eye, en inglés, pero en realidad es más grande y alargado, parecido a la guindilla vasca y no tan picante como el piri-piri. Si están en Venezuela, pueden usar el ají picante normal y corriente. Si están en México o Perú, pueden usar poblano o limo, respectivamente. Y la cantidad, por supuesto, depende del gusto personal.
    • Jengibre: no usar en polvo en esta receta. Para chutneys, curry, y platos indios y orientales en general, siempre hay que usar jengibre fresco. El jengibre en polvo se usa más que todo en repostería.
    • Si no encuentran semillas de mostaza negra, usen amarilla (ojo: el sabor de las semillas, o de la mostaza en polvo, no es igual al de la salsa).
    • Salsa de pescado: se consigue en cualquier automercado o tienda asiática. Esta salsa le da el toque salado al chutney. Si no consiguen, pueden diluir dos o tres anchoas con un chorrito de agua en un sartén caliente.
    • Azúcar de palma: usualmente viene en bloque o panela. Tiene un sabor distinto al azúcar de caña. Se consigue en tiendas orientales. Si no, pueden sustituirlo por azúcar morena (bien oscura) o una mezcla de azúcar morena con un toque de papelón/panocha/piloncillo/panela/chancaca.
    • Cúrcuma (tumeric, en inglés): es la especia súper amarilla que le da el color al curry (y a buena parte de la comida india). No tiene sustituto, así que no sean flojos y salgan a comprar un frasquito. Y cuidado que mancha de lo lindo…
    • Cilantro: culantro o perejil chino. No usen cilantro seco, se pierde todo el sabor. No lo sustituyan por perejil u otra hierba. Y no desperdicien los tallos, que tienen el sabor concentrado.

    Para esterilizar frascos

    Como se habrán dado cuenta, la cantidad de chutney que sale con esta receta es grosera, pero lo bueno es que se puede guardar por bastante tiempo, si deciden hacerla completa. Para que este tipo de cosas (chutneys, mermeladas, encurtidos, etc.) se conserven bien, hay que esterilizar los frascos donde se vayan a guardar. Antes que nada, los frascos tienen que ser de vidrio, en perfecto estado, limpios y secos a la hora de guardar la comida. Las tapas (si son de metal), no pueden estar oxidadas (de hecho hay gente que prefiere no usar tapas de metal porque el ácido las puede corroer y se contamina la comida). Si usan tapas de plástico, obviamente no elegir el método #3. No ponerle a los frascos papel aluminio, celofán o envoplast (película plástica, cling film), porque no sellan bien. Varios métodos:

    1. Poner frascos y tapas en el lavaplatos eléctrico en el ciclo de enjuague, a máxima temperatura y sin detergente.
    2. Poner frascos y tapas en una olla grande, cubiertos de agua fría por completo. Hervir por unos 10-15 minutos, sacarlos con pinzas (limpias, obvio) y escurrir bien.
    3. Poner frascos y tapas (si no son de plástico) en una bandeja, meterlos al horno a temperatura baja por unos 30 minutos.

    TAMALES REGIOS


    Sigo enamorada de mi nuevo libro de cocina mexicana: Authentic Mexican, de Rick Bayless. La primera impresión de mis amigos mexicanos fue reírse del libro. ¿Qué tan auténtico puede ser si un gringo es el autor? Bueno, esta receta de tamales estilo Nuevo León se ganó la aprobación colectiva de todos los comensales (y conste que en su mayoría eran del norte de México). Aquí les va. Parece larga y complicada, pero es engañosamente fácil. Espero que las fotos ayuden.

    INGREDIENTES

    Aprox. 25 tamales pequeños ó 16 grandes

    El relleno
    350 g carne de cerdo sin hueso (aquí uso pork shoulder), sin grasa y cortada en cubos pequeños (de aproximadamente 1,5 cm)
    4 tazas de agua
    1 cucharadita sal

    3 chiles anchos grandes, sin tallo, venas ni semillas
    2 chiles cascabel, sin tallo, venas ni semillas
    1/8 cdta semillas de pimienta negra (ó 1/4 cdta molida)
    1/4 cdta semillas de comino (o misma cantidad ya molido)
    1 diente de ajo grande, pelado
    1 cda manteca o aceite vegetal
    1 cdta azúcar
    1/4 cdta sal para la salsa terminada

    1/4 taza de aceitunas verdes, sin semilla y lajeadas (opcional)
    2 cdas pasas (opcional)

    La masa
    115 g manteca vegetal
    1 3/4 tazas Maseca
    1 taza +2 cdas caldo de la carne
    1 cdta polvo hornear
    1/2 cdta sal

    El tamal en sí
    115 g (4 onzas) hojas de maíz/elote/choclo (unas 6 mazorcas de maíz)

    Para hacer la carne

    • Poner 4 tazas de agua en una olla mediana. Llevar a un hervor y añadir el cerdo y la sal. Con una cuchara o espumadera, quitar la espuma gris que salga en los primeros minutos de cocción, cubrir parcialmente y hervir a fuego medio por unos 40 minutos, hasta que la carne esté tierna.
    • Escurrir la carne y reservar el caldo (que se usará más adelante para la masa).
    • Partir los chiles por la mitad o en tiras largas, desvenarlos y sacarles las semillas (usar guantes si son muy sensibles al picante, o si usan lentes de contacto). En una sartén bien caliente (a fuego medio), ir echando las tiras de chile (pocas a la vez) y tostarlas aplastándolas con una espátula hasta que le salgan «ampollas», cambien a un tono más oscuro y se quiebren fácilmente (pero no quemar, porque les sale un gusto muy amargo). Poner los chiles tostados en un bol y cubrir con agua hirviendo. Dejar sumergidos por 20 minutos (si los chiles flotan, ponerles algo que haga peso para que se mantengan bajo el agua). Este paso de tostar los chiles es vital para hacer la mayoría de las salsas mexicanas. Les recomiendo abrir ventanas y no dejar niños cerca de la cocina, porque el chile bota unos vapores que dan picazón en la garganta.
    • Antes de usar el caldo de la carne, siempre es buena idea desgrasarlo. La manera más fácil es meterlo en la nevera, dejar que la grasa se solidifique arriba y luego removerla con una cuchara. Esto se puede hacer mientras se están tostando los chiles.
    • Escurrir los chiles y ponerlos en la licuadora (o procesadora, como la llamen).
    • Medir las especias y ponerlas en un mortero y pulverizarlas (si están usando las semillas enteras). Echar el polvo en la licuadora junto con el ajo y 3/4 taza de caldo. Licuar bien hasta que se forme una pasta suave y colar en un colador de huecos medianos (si es muy fino, se pierde demasiada pasta).
    • Calentar la manteca o el aceite en una olla mediana a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente, echar la pasta de chile y saltear, removiendo constantemente, por unos 4 ó 5 minutos, hasta que espese. Añadir 3/4 taza de caldo más, reducir el fuego a medio-bajo, cubrir y dejar cocer por unos 15 minutos, revolviendo ocasionalmente. Finalmente, sazonar con 1/4 de cucharadita de sal y una cucharadita de azúcar. Debería dar más o menos una taza de salsa.
    OJO: ¡usar delantal! Esta salsa mancha.
    • Mientras la salsa se cocina, desmenuzar la carne en trozos gruesos (no tienen que ser perfectamente simétricos). Apartar 1/4 taza de la salsa y dejar enfriar (será usada más tarde ern la preparación de la masa). El resto de la salsa se mezcla con la carne y las pasas y aceitunas (si deciden ponerlas). Dejar enfriar un poco antes de armar los tamales.

    Para hacer la masa de los tamales

    • Si la manteca está muy suave, refrigerarla un poco para que se ponga firme. Luego, con una batidora eléctrica, batir hasta que esté bien suave y ligera (más o menos por uno o dos minutos). Añadir el cuarto de taza de salsa (enfriado) y mezclar bien.
    • Ir agregando poco a poco la taza y 3/4 de Maseca, alternando con una taza más 2 cucharadas del caldo de la carne. Ir batiendo bien, de modo que no queden grumos. Finalmente, espolvorear la cucharadita de polvo de hornear y la sal, y batir por un minuto más. La masa debe quedar con la consistencia una masa para torta. Rick Bayless dice que para saber si la masa está lista, echar una bolita en una tasa de agua fría: si flota, está lista; si se hunde, necesita batirse un poco más.
    • Si se usan los ingredientes a temperatura ambiente, la masa va a estar más suave y manejable, y los tamales salen más tiernos y no tan pesados.

    Para armar los tamales

    • Si compran las hojas ya secas, lavarlas y hervirlas en una olla grande tapada por 10 minutos. Retirar del fuego, poner algún peso para que las hojas se mantengan sumergidas y dejarlas por par de horas hasta que se puedan plegar con facilidad.
    • Como aquí no venden las hojas en paquete, compré 6-8 mazorcas frescas, les quité con cuidado las hojas, las lavé y las escurrí (y como no están secas, no hace falta el paso previo de hervirlas para suavizarlas). Con el maíz fresco, hice un pastel de acompañamiento que quedó mundial (ver receta aquí).
    • Escoger las hojas más grandes para los tamales (según Bayless, deberían ser de 15 x 18 cm, pero como usé hojas frescas, más pegadas al maíz, eran mucho más pequeñas, así que en lugar de hacer 16 tamales, como sugiere la receta original, salieron unos 25 pequeños) y dejar el resto para poner de base en la vaporera. Seguramente van a encontrar tiras demasiado finas, o pedazos de hoja que son gruesos como una cuerda; reserven esos para hacerles el nudo.
    • Antes de empezar a armar los tamales, secar las hojas con un paño de cocina.
    • Una alternativa es envolver los tamales en hojas de cambur/banana. Pero esa es otra historia… Cuando los prepare, haré el update pertinente.
    • Para cocinar los tamales, se necesita una olla vaporera. La que yo tengo es una olla grande de dos piezas: una base normal, y una especie de colador que le calza encima y que no toca la base, de modo que el agua no entre en contacto con la comida que se le ponga encima. A esta pieza hay que ponerle una base con las hojas de maíz pequeñas que no se vayan a usar (y dejar algunas extra para poner por arriba, una vez que se acomoden todos los tamales en la olla). Se llena la olla de abajo con unos 4 ó 5 dedos de agua, pero si a mitad de la cocción notan que se está acabando el agua, se puede echar más (pero que ya esté hirviendo, de modo que no se modifique la temperatura de la cocción).
    • Si no tienen vaporera, se puede improvisar en el horno, poniendo los tamales en una fuente en la rejilla de arriba, y otra fuente con agua en la de abajo (a 180º C / 350º F). Este fue un tip que nos dio una chef mexicana.
    • Si consiguen las hojas grandes, seleccionar las 16 más grandes. Para cada una, se usan aproximadamente tres cucharadas de masa y una y media de carne. Para los tamales pequeños, calculo que es sólo una cucharada y media de masa y una cucharadita de carne, pero depende.
    • Para armar los tamales, sostener la hoja (que tiende a enrollarse en sí misma si es fresca) con una mano, y con la otra poner la masa y «untarla» con la parte de atrás de la cuchara en la mitad ancha de la hoja, pero dejando un borde de unos dos centímetros arriba, y el resto libre abajo.
    • En la mitad de la masa, poner un poco de carne (si usan pasas y aceitunas, asegúrense de que cada tamal tenga unas cuantas).

    Para cerrar los tamales, doblar cada lado…

    …de modo que la masa envuelva la carne.


    Finalmente, plegar la parte de abajo hacia arriba…

    …y amarrar los tamales con las cuerditas.

    Así quedan:



    Troubleshooting

    • Si usan una hoja demasiado delgada que no llega a cubrir el tamal una vez doblado, no pasa nada: simplemente escojan otra hoja delgada, pónganla encima y doblen el tamal como si nada.

    Para cocer los tamales

    • Una vez que se pone la base de hojas en la vaporera, acomodar los tamales con el doblez hacia abajo (tratando de que queden lo más parados posible). No importa que el tamal esté parcialmente destapado por arriba (no se va a mojar ni va a quedar aguado).
    • Si les sobra espacio, cubrir los tamales con algunas hojas extra de maíz, poner la tapa y cocinar al vapor por 1 a 1 1/2 horas, hasta que la masa se despegue de los tamales.

    Notas extra:

    • Los tamales se congelan bien. Después de descongelar, basta con recalentarlos en la vaporera o en el microondas dentro de una bolsa plástica.
    • Si no consiguen chiles anchos, se pueden usar chiles California o New Mexico.
    • Sobre la Maseca: para los lectores venezolanos y colombianos, aunque nunca lo he hecho, supongo que estos tamales se pueden preparar usando harina para arepas pero tal vez haya que agregar más o menos líquido, porque la Maseca es mucho más fina que la Harina Pan. Para los lectores que viven en EE.UU. o Europa, la Maseca (que es la harina de maíz que los mexicanos usan para sus tortillas) se puede conseguir en cualquier mercado grande (apuesto que en Publix la venden como Coca-Cola) o en tiendas latinas. Aquí en Dublín se consigue en www.almacenlatino.com.

    * * * * * * * * * *

    Una vez que terminen de preparar los tamales, no pueden dejar de hacer esta salsita para acompañarlos, receta milenaria de mi querida Chapis. La copio casi textualmente, ¡y con permiso de su autora!

    SALSA DE ADALIA PARA TAMALES REGIOS

    Ingredientes

    5 tomates*
    3 chiles frescos* (no importa que sean rojos o verdes)
    1 cebolla en rajas
    1 lata de elote/maíz pequeña
    500 ml de crema de leche (double cream)
    1 lata de chile poblano, escurridos
    Knorr suiza y sal (Knorr suiza es cubito de pollo, pero en polvo), al gusto

    * La cantidad de chiles depende de qué tan picante quieran la salsa. Adalia usó los que aquí llaman Thai peppers y 5 tomates porque aquí son más pequeños que en México.

    • Se sofríen los chiles y los tomates en un sartén hasta que se pongan bien quemaditos los chiles y los tomates estén medio cocidos. Se sacan y se licúan, pero que no queden hechos puré los tomates. Se apartan.
    • En el mismo sartén donde se tostaron los tomates, se pone aceite y se fríe la cebolla, hasta que esté suave y dorada. Se le agrega la salsa de tomate y chile y se deja hasta que el tomate se cocine.
    • Se le agrega la lata de elote/maíz, la crema de leche y, por último, los chiles poblanos cortados en rajas. Se le agrega el Knorr y la sal al gusto (si al probarla le falta sal, es mejor ponerle más Knorr).
    • Se sirve caliente.

    Y como acompañamiento, vean aquí esta receta del Pastel de elote/maíz de Ale. ¡Buen provecho!

    TOSTADAS CON CHUTNEY Y QUESO

    Esta receta es copiada de Jamie at home, con algunos cambios. El chutney se puede hacer con antelación y aguanta bastante tiempo en la nevera (o almacenado en un lugar oscuro, si se guarda en frascos esterilizados). Con tostadas, hacen una cena rápida, diferente y riquísima. Y la receta se puede modificar con infinidad de ingredientes para hacer chutneys más o menos dulces/picantes. Sugerencias abajo.


    INGREDIENTES

    Chutney
    Para 500 g (¡un montón!)

    8-10 chiles/ajíes rojos frescos (dependiendo de cuánto picante aguanten)
    8 pimentones/morrones rojos

    Aceite de oliva

    2 cebollas rojas medianas, peladas y cortadas en trozos no muy grandes
    1 ramita de romero fresco, sacar las hojitas y cortar finamente

    2 hojas de laurel, preferiblemente fresco
    1 palito de canela

    Sal y pimienta negra recién molida
    ½ taza (100 g) azúcar morena

    2/3 taza (150 ml) vinagre balsámico

    Tostadas
    Para 4 tostadas grandes

    Pan campesino (de concha gruesa), cortado en 4 rodajas gruesas
    150 ml crème fraî
    che o crema agria
    2 yemas de huevo, ligeramente batidas

    Queso cheddar blanco o gruyère
    , rallado (al gusto, pero calculo que es tipo 1 taza generosa)
    ½ cdta mostaza en polvo
    Sal y pimienta negra recién molida, al gusto

    • Para hacer el chutney, primero hay que quemar los pimentones. Si tienen cocina de gas, agarrar los pimentones con una pinza y quemarlos directamente en la llama hasta que se ennegrezcan y a la piel le salgan «ampollas». Si la piel no sale fácilmente (una vez que retiren el pimentón de la llama), se pueden dejar enfriar en un recipiente cubierto con papel envoplast (film transparente, cling) o en una bolsa plástica cerrada. A los pocos minutos la piel debería despegarse fácilmente. Cortar por la mitad y quitar las semillas. Lo mismo se puede hacer en una parrillera/asador. Si no tienen cocina de gas o parrillera, se precalienta el horno a la máxima temperatura (en broil). Se cortan los pimentones por la mitad, se quitan venas y semillas, se unta la piel con un poco de aceite y se ponen en una bandeja cerca de la resistencia del horno, con la piel hacia arriba. En unos 10 minutos deberían estar ennegrecidos. Mismo procedimiento para quitar la piel. Es mejor ponerlos en una bandeja y no directamente sobre la rejilla, porque si el pimentón está bien maduro y jugoso, bota una especie de caramelo que empegosta todo el horno. Una pesadilla para limpiar.
    • Una vez que los pimentones y chiles estén listos, pelados y sin semillas, cortar (grueso) y reservar.

    Nota sobre los chiles/ajíes:

    • Con cualquiera de los métodos que se utilicen, cuidado con los chiles/ajíes, que son más pequeños y se queman más rápido. Es mejor no cortarlos por la mitad sino hasta que estén listos.
    • Los mejores chiles para esta receta son tipo guindillas, gruesos y alargados. No recomiendo jalapeño, porque tiene un sabor muy particular que opaca al del pimentón. Aquí (y en UK) los más comunes son los llamados Thai peppers, que no son terriblemente picantes (y por eso la cantidad industrial que se usa en la receta).
    • Si se les quitan bien la venas y semillas, se reduce un poco el picante. OJO: mejor usar guantes a la hora de manipular los ajíes, especialmente si el/la cociner@ usa lentes de contacto…
    • El chutney no debería ser enteramente dulce, así que yo no eliminaría por completo el factor picante, en caso de que estén pensando en no usar chiles.
    • Calentar el aceite en una sartén grande, añadir la cebolla, romero, laurel y condimentar con un poco de sal y pimienta. Saltear por unos 15-20 minutos a fuego medio-bajo, hasta que la cebolla esté dorada y caramelizada.
    • Agregar los pimentones y chiles cortados, azúcar y vinagre, y cocinar hasta que el líquido se reduzca y quede una pasta caramelizada, tipo mermelada (pero con trocitos).
    • Remover el palito de canela y las hojas de laurel, y guardar el chutney en frascos de vidrio esterilizados.
    • Para hacer las tostadas, batir el huevo y la crema (Jamie usa crème fraîche, pero a mí me gusta más la crema agria), espolvorear la mostaza en polvo y echar 2/3 del queso rallado (la receta original es con cheddar, pero en estos días la hicimos con gruyère y quedó buenísima). Sazonar con sal y pimienta, tomando en cuenta cuán salado pueda estar el queso, y mezclar bien.
    • Dorar las rebanadas gruesas (en el horno, en tostadora, en sartén, como prefieran). Una vez listas, untar con una buena capa de chutney, una capa de crema y coronar con queso rallado. Meter al horno (en broil) hasta dorar.


    Variaciones para el chutney:

    • La última vez que hicimos esta receta nos quedamos cortos con los pimentones, así que pelamos unos tomates (maduros, pero firmes) y los echamos a la sartén junto con el resto de los ingredientes. Nada mal.
    • En lugar de pimentones, el chutney se puede hacer de mango, melocotón o nectarina, manzana o alguna variedad de peras firmes. Si se hace de mango o manzana, tal vez se puede sustituir el vinagre balsámico por jugo de parchita/maracuyá/passion fruit.
    • Y si no son muy amantes de la canela, cambiar por una cuantas vainas de cardamomo (las vainas son duras y no se ablandan del todo al cocinar; para que el cardamomo bote el sabor, hay que machacarlas un poco antes de echarlas al sartén, o abrirlas por completo y sacar las semillitas).

    TORTICAS DE SALMÓN

    Como nosotros no comemos para vivir, sino que vivimos para comer
    Como somos sibaritas
    Epicúreos
    Glotones, en fin
    Como le rendimos devoto culto a Dioniso, Baco y a P.F. Chang
    He aquí este haikú en castellano para inaugurar las Gastrocrónicas

    Después de ese inspirado saludo, a continuación les copio una receta buenísima y fácil de hacer. Está basada en el libro Fish, de Sophie Grigson y William Black, pero con algunas modificaciones.

    TORTICAS DE SALMÓN


    Para 4 personas

    INGREDIENTES

    300 g (aprox.) papas
    30 g mantequilla, ablandada
    225 g filetes de salmón, cocidos (alternativas: bacalao, trucha de mar, o smoked haddock -cuya traducción en español es un misterio lingüístico)
    1 cda. eneldo fresco, picado finamente
    2 cds. perejil, picado
    1 cda. jugo limón
    Ralladura (bien fina) de un limón
    1 huevo, batido
    Harina
    Mantequilla y aceite para freír (aceite de oliva también sirve)
    Sal y pimienta

    Se puede acompañar con salsa de perejil, holandesa, tártara o mayonesa de limón.

    PREPARACIÓN

    Precalienta el horno a 200º C/400º F/Gas 6 y hornea las papas con su concha hasta que estén suaves. Si no tienes tiempo de hornearlas, cocínalas en el microondas. Hervirlas las deja enchumbadas*, pero si no tienes otra alternativa, hiérvelas con concha. Pélalas y machácalas con la mantequilla (esto debería dar aprox. 225 g de puré).

    Si no tienes el salmón cocinado, puedes hacerlo así: sancocha el filete en un poco de caldo de pescado con un toquecito de vinagre. Una vez cocido, ‘esmecha’ el salmón y añádelo al puré junto con el eneldo, perejil, jugo y ralladura de limón, sal y pimienta al gusto. Añade suficiente huevo como para formar una masa suave, pero firme. La receta dice en este punto que decidas si quieres hacer 4 tortas grandes u 8 más pequeñas. Yo sólo las he hecho pequeñas, tipo arepitas, pero me salen muchas más que 8. Enharínate las manos y moldea las torticas. Déjalas al menos media hora en la nevera, o hasta que se vayan a comer (este paso es vital para que agarren buena consistencia y no se te desmoronen al cocinarlas). Cubre cada torta uniformemente con un poquito de harina.

    UPDATE: En lugar de enharinarlas, las últimas veces que las hemos preparado, las hemos cubierto con semolina.  ¡100% recomendable!  La semolina les da un color y una textura increíbles (la foto de arriba es con semolina, y la de abajo con harina).  También hemos hecho la prueba de mezclar salmón con atún.  El sabor, muy bien.  El color, no tanto.  El atún (fresco, no de lata) oscurece un poco la carne, pero si los gastrolectores no son prejuiciosos, adelante.  A experimentar.

    Calienta el aceite y la mantequilla en un sartén y fríe las tortas por ambos lados hasta que estén bien doradas (yo apenas le pongo un chorrito de aceite de oliva, como para que no se peguen, pero no hace falta más si el sartén es bueno). Servir inmediatamente con gajitos de limón y cualquier salsa. Hugo y yo compramos una de sweet chili, medio dulzona, medio picantosa, que le quedó buenísima.

    * Al traducir y escribir esta receta, me veo en un meollo lingüístico. En primer lugar, ¿doy las instrucciones con el impersonal infinitivo «precalentar, picar, sofreír», o con el antipático imperativo «precalienta, pica, sofríe»? En segundo lugar, ¿utilizo un español estándar o dejo que se me salga el boconés? Dejaré que sea el lector el que dicte la pauta… Por ahora, el boconés le gana a mi Nebrija interno…

    Saludos a todos,
    C.