PASAPALOS DE YUCA

Para los europeos, este «pasapalo» o tapa puede fácilmente estar en el Top 10 de cosas exóticas, cuando en realidad es una tontería.  Incluso en un lugar perdido y remoto como Dublín, la yuca (mandioca, casabe o casava) se consigue sin mayor dificultad en cualquier mercado asiático o caribeño (y no es tan cara, no más de 2 euros el kilo).  Para nosotros, criaturas del trópico, la yuca es acompañante indispensable en cualquier parrilla / asado / barbacoa.  También es alimento crucial para los indígenas que viven al sur del país, pero no me voy a poner antropológica.  Aquí les paso  entonces algunas recetas para preparar la yuca.  Disculpen si las explicaciones resultan muy obvias (las escribo pensando que el gastrolector jamás ha puesto una mano en este tubérculo espantoso).
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Curiosidad lingüística
En Venezuela llamamos pasapalos a los canapés o bocados que se sirven, por ejemplo, en las fiestas.  Su nombre da cuenta de la cultura chupística del venezolano (palo = copa, bebida).  De este modo, caerse a palos no es golpearse con un garrote, sino beber hasta ponerse bruto.  Los pasapalos sirven, entonces, para caerse a palos sin morir en el intento.
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INGREDIENTES
Agua
Sal, una buena cantidad
Yuca (la cantidad que quieran, sólo tengan en cuenta que rinde y llena un montón, y dura bastante)
¿Cómo escoger la yuca?  
Como buen producto sudaca o africano de poca exportación, no creo que haya muchos controles de calidad en las plantaciones, así que es bastante factible que la yuca que uno escoja, aunque por fuera se vea perfecta, tenga partes negras o dañadas por dentro.  Lo importante es que a la hora de escogerla, no tenga partes suaves o blandas.  La yuca tiene que estar firme de punta a punta.  En un demo de comida criolla que hicimos, la gente nos preguntaba cuál era el tamaño ideal.  La verdad, a mí me da igual que sea gruesa o delgada, larga o corta (no sabría decir cuál es más tierna), pero siempre trato de que sean del mismo grosor para que se cocinen uniformemente.
  • Hagan la receta que hagan, lo primero es pelar bien la yuca.  Yo utilizo un pelapapas firme, de hojilla gruesa (es mucho más fácil y seguro que hacerlo con cuchillo).  
  • Hay que pelarla bien, primero eliminando la cáscara gruesa y cerosa de afuera, y luego raspando una capa de color morado hasta llegar a la carne blanca.  Igual luego de hervir los trozos, si queda algo de cáscara, es bastante fácil pelarla porque se escama.
  • Si van a hacerlo por partes, les recomiendo tener un recipiente con agua fría a mano para ir metiendo los pedazos de yuca de modo que no se oxiden.
  • Una vez pelada la yuca, cortarla con un cuchillo grande y afilado en pedazos grandes (de unos 7-8 cm).
  • Poner a hervir suficiente agua como para que queden todos los pedazos de yuca sumergidos, con una buena cantidad de sal.
  • Hervir la yuca por unos 15-25 minutos, dependiendo de lo que se quiera hacer (ver más abajo).
YUCA FRITA
  • Para yuca frita, los pedazos tienen que quedar tiernos pero bien firmes.  Calculo que unos 15-20 minutos es suficiente, dependiendo del grosor de la yuca y lo tierna que esté.  Hay que ir  probando y pinchando con un tenedor para que no se pase de cocción.  Si queda muy aguada, no hay problema, ver recetas más abajo.
  • Una vez que tengan la consistencia adecuada, escurrir el agua y dejar enfriar un poco antes de manipular.
  • Revisar que no queden pedazos de concha duros, cortar los trozos por la mitad y desvenar.  En el centro de la yuca hay una vena fibrosa que hay que eliminar porque es dura.
  • Luego, cortar en tiras largas, tipo papas fritas gruesas.  En Nicaragua, por ejemplo, se comen la yuca así como queda después de hervirla.
  • Les recomiendo refrigerar antes de freír, para que queden bien firmes.
    • Según Tony Custer, los palitos se pueden congelar y luego se pueden echar a freír sin necesidad de descongelar antes.
  • Las pueden aliñar antes o después de freírlas.  Al igual que con las papas fritas, las opciones son infinitas: sal gruesa, ajo en polvo, romero, páprika, un toque de comino, perejil u orégano, alguna mezcla cajún, etc.  En mi casa trabajó una vez una señora que era la reina del ajo, y marinaba la yuca y la papa en una especie de mojo hecho con ajo fresco machacado, sal y aceite de oliva.
  • Freír en una buena cantidad de aceite por tandas (como se imaginarán, en el trópico no nos podemos dar el lujo de hacerlo con aceite de oliva, sino que lo hacemos con aceite de maíz o girasol).  Como ya la yuca está cocida, basta freírla hasta que esté dorada.  Sacar con una espumadera, escurrir el exceso de aceite y poner sobre papel absorbente.
  • Los palitos de yuca se pueden acompañar con cualquier salsa.  Más abajo pongo algunas opciones.
BOLITAS DE YUCA
  • Tanto para el puré como para las bolitas, tal vez unos 20-25 minutos sean suficientes, hasta que la yuca esté bien suave, casi deshecha.
  • Escurrir bien el agua, partir por la mitad y desvenar.  Todavía caliente, aplastar en un pasapuré (o en lo que usen para hacer puré de papas).  Mientras más calientes, más fácil machacarlas.   Salar al gusto.  Dejar enfriar un poco antes de formar las bolitas. 
  • Enharinar el mesón o la superficie donde vayan a poner las bolitas, y enharinarse bien las manos.  Sacar una cucharada de «masa» y formar las bolitas con las manos, compactándolas lo más posible.  Una alternativa es ponerles un cuadrito de queso en el centro (tipo mozzarella, queso paisa o algún queso que se derrita).  Esto es delicioso, pero les sugiero que primero le agarren el truco a formar las bolitas antes de ponerse a experimentar con rellenos.
  • Espolvorear con un poco de harina las bolitas y, al igual que con los palitos, es buena idea refrigerarlas antes de freír.
  • Poner a calentar una buena cantidad de aceite y freír por tandas uniformemente hasta que las bolitas estén doradas.  Escurrir el exceso de aceite y poner sobre papel absorbente.
PURÉ DE YUCA
Para el puré, son los mismos pasos que arriba:
  • Hervir la yuca por 20-25 minutos, hasta que esté bien suave, casi deshecha.
  • Escurrir bien el agua, partir por la mitad y desvenar.  Todavía caliente, aplastar en un pasapuré (o en lo que usen para hacer puré de papas).  Mientras más calientes, más fácil machacarlas.   
  • Ponerle una buena cantidad de mantequilla, salar al gusto, y si quieren un puré más cremoso, ponerle un chorrito de leche (o, mejor aún, crema de leche).  
  • Se le puede poner un toque de nuez moscada o ajo en polvo.
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SALSAS PARA ACOMPAÑAR
Guasacaca
Guasacaca es el equivalente venezolano del guacamole mexicano.  Aquí les paso mi versión personal.
2 aguacates / paltas, bien madur@s
Jugo de un limón (más o menos, dependiendo del gusto)
Aceite de oliva, un chorrito
1 tomate grande, picado en cuadritos pequeños
Cebollín / cebolleta, 1-2 palitos (al gusto)
Cilantro / culantro, picado fino
Ajo en polvo, al gusto
Sal y pimienta, al gusto
  • Pelar los aguacates y quitarles la semilla (hay gente que la pone en agua para que el aguacate no se ponga negro, pero quién sabe… con el aguacate hay un millón de rituales extraños…).  Lo más fácil es ir machacándolos junto con el jugo de limón (que se pone a discreción, dependiendo de cuán ácida les guste la guasacaca) y el aceite de oliva.  
  • Una vez bien machacados los aguacates, incorporar el tomate, cebollín, cilantro y las especias.  Mezclar bien.
  • Como verán, no hay nada científico en esta receta.  Todo es al gusto.  La cantidad de aceite, por ejemplo, depende de lo cremoso que esté el aguacate.  Si está un poco seco, el aceite sirve para darle una textura más sedosa.  
  • Se podría poner ajo machacado, pero el ajo en polvo tiene un sabor más sutil que no opaca al del aguacate.
  • Hay gente que no machaca el aguacate, sino que lo pone en cuadritos.  Yo lo machaco para que sirva de dip.
  • Se puede sustituir el cebollín por cebolla, por supuesto.  Yo prefiero el sabor más suave del cebollín.
 
Mojo andino
Esta salsita es la especialidad de mi tía Elia, en Mérida (Venezuela). Parece sencilla, pero tiene su truco.  Si no les sale a la primera, no se desanimen. 
1-2 dientes de ajo, machacados
1 cebolla mediana, picada muy fina en cuadritos
2-3 ajíes dulces, sin semillas y picados muy finos
2-3 tomates, pelados y sin semillas, cortados en cuadritos pequeños
3-4 huevos, previamente batidos
2 tazas de suero de leche (o crema de leche, si no consiguen suero; o leche, si lo quieren hacer light)*
Cilantro picadito, 2-3 ramitas (al gusto)
Sal y pimienta, al gusto
  • En un recipiente mediano, batir bien los huevos (no es necesario hacerlo con batidora eléctrica, pero sí tienen que estar bien batidos).  Agregar el suero y mezclar bien. Reservar. 
    • El suero que pide esta receta no es el suero común que resulta cuando se corta la leche.  Es más bien tipo el buttermilk en el mundo anglo.  Si no están en Venezuela, pueden sustituirlo por crema de leche o buttermilk
    • La tía Elia dice que ella usa 2 huevos por cada taza de líquido, pero como aquí los huevos son enormes (yo suelo comprar los large), le pongo menos.
      • En una sartén a fuego medio-bajo, sofreír en un poquito de aceite el ajo, la cebolla y los ajíes hasta que estén bien tiernos, unos 7-8 minutos.  Agregar el tomate y seguir sofriendo por unos minutos más, hasta que se merme un poco el líquido y se deshaga el tomate.
        • Si no consiguen ají dulce, que es igual al habanero pero no pica, se puede eliminar o sustituir por un cuarto de pimentón / morrón amarillo.
      • Bajar el fuego más aún (a lo más bajo que se pueda) y salpimentar al gusto.
      • Para que el mojo quede líquido y el huevo no se solidifique y quede tipo revuelto, primero hay que temperarlo.  A la mezcla de huevo batido y suero se le agrega una cucharada del sofrito caliente y enseguida se revuelve muy bien hasta que todo esté bastante homogéneo.  Esto se repite un par de veces más, mezclando bien cada vez.  En este punto, el huevo debería estar lo suficientemente caliente como para no compactarse al incorporarlo a la sartén.
      • Revolver constantemente, mezclando bien con el sofrito restante.  Cocer por unos 3-4 minutos, agregar el cilantro y servir tibio.
    Salsas peruanas
    En Perú la yuca también es bastante popular.  Aquí les paso unas recetas tomadas de El arte de la cocina peruana, de Tony Custer.
    Huancaína
    1/2 taza cebolla roja, picada fina
    1 cucharadita de ajo en polvo
    2 cucharadas de aceite
    5 ajíes amarillos, sin venas ni semillas y cortado en trozos
    3-4 galletas soda
    1/4 taza de queso blanco/fresco, rallado
    1 taza de leche evaporada
    • En una sartén, calentar el aceite y saltear a fuego medio la cebolla, el ajo y el ají hasta que la cebolla esté transparente, entre 3 y 5 minutos.
    • El ají amarillo se parece al ají dulce venezolano (pero con un toque sutil de picante).  Si están en Venezuela, usar 5-6 ajíes dulces y uno picante.  Si están en otras latitudes y no consiguen el ají amarillo, tal vez se pueda conseguir un sabor parecido con una mezcla de pimentón / morrón amarillo y algún ají/chile picante, tipo poblano o tailandés.
    • Licuar o procesar todos los ingredientes (echar más aceite si quieren una textura más sedosa, o más galleta de soda si quieren espesar un poco más).  
    • Si no consiguen queso blanco o fresco, sustituir por feta, pero reducir un poco la cantidad.
    • Se puede servir tibia o fría.  Da para taza y media de salsa, aproximadamente.
    • Con unas papas hervidas o al vapor (coronadas con huevo duro y aceitunas negras), tienen el famoso plato peruano de las papas a la huancaína.
    Jalpahuaica
    1 ají rocoto, sin venas ni semillas
    2 tomates grandes, sin semillas
    2 cucharadas de aceite
    2 cebollines / cebolletas
    Jugo de un limón
    Sal, al gusto
    • El ají rocoto se llama forote en los Andes venezolanos.  Tiene forma de tomate y es bastante picante, pero de un sabor intenso.  No sé cuál es el equivalente en mexicano, pero supongo que se podría usar poblano también.
    • Se pueden licuar todos los ingredientes, o cortar finos y mezclar bien.  Para acompañar los palitos de yuca, es preferible tener una salsa líquida.  Da para 1 taza más o menos.

    ESPÁRRAGOS CON SALSA JAPONESA

    Esto en un invento basado en una receta de Cocina japonesa para dos, de Kurumi Hayter (Könemann).  La salsita, llamada ponzu, se usa para aliñar ensaladas, vegetales al vapor, sashimi, o carnes al grill.  En este caso, decidí espesarla un poco para echarla sobre los espárragos, pero la original no lleva maicena (y tampoco hace falta cocinarla).

    INGREDIENTES
    Para 4 personas
    2 paquetes de espárragos
    Semillas de sésamo / ajonjolí, tostadas
    Ponzu
    6 cucharadas de salsa de soya
    2  cucharadas de jugo/zumo de limón (del verde)
    2 cucharadas de vinagre (preferiblemente de arroz, si no blanco)
    2 cucharadas de mirin (vino de arroz, bastante dulzón, típico de la cocina japonesa)
    1 cucharadita de caldo japonés en polvo (ó 1/2 cucharada de salsa de pescado)
    1 cucharadita de maicena
    • Lavar y cortarles la base dura a los espárragos.  Poner a hervir bastante agua en una olla.  Idealmente, la olla debería ser profunda, de manera de poder poner los espárragos parados, con la punta fuera del agua.  El vapor es suficiente para cocinarlas, para que así no queden más aguadas que el resto del espárrago.  Igual, si ponen a hervir agua en un sartén más o menos profundo, no pasa nada.  El truco es no sobrecocinarlos para que queden crujientes.  Yo diría que unos 4-5 minutos, dependiendo del grosor.  El agua se puede salar o no,  al gusto personal.  Un truco para que los espárragos no se sigan cociendo con su propio calor, es pasarlos por agua fría una vez que se saquen de la olla.
    • Mientras tanto, mezclar bien todos los ingredientes para el ponzu en una ollita.  Diluir la maicena mientras estén fríos (o ambiente).  Si el líquido está tibio, se van a formar grumos.  Poner sobre fuego bajo, revolviendo constantemente hasta que empiece a espesar.  Retirar del fuego.
    • Poner los espárragos en el plato de servir, rociar con el ponzu y echar las semillas de sésamo / ajonjolí por encima (para tostarlas, basta con echarlas en un sartén bien caliente, sin aceite, hasta que empiecen a saltar).  Este plato queda bien tibio o frío.
    La foto es nefasta, pero al menos da una idea de cómo se ve el plato…

    PASTA CON HARISSA Y ESPINACAS

    Esta receta es poco convencional, pero vale la pena probarla. Es una manera distinta de comer pasta y espinacas. La saqué (aunque modificada) del blog de Heidi Swanson, 101 Cookbooks, altamente recomendado.


    INGREDIENTES

    Para 4 personas

    3 dientes de ajo medianos, pelados
    Sal al gusto
    ¼ taza aceite de oliva extra virgen
    2 cucharadas harissa (en pasta)*
    250 g pasta integral (o normal, da lo mismo)
    1 paquete pequeño de espinacas, bien lavadas y sin venas
    ½ taza de aceitunas negras sin semilla, cortadas o lajeadas
    ½ taza de piñones, tostados
    Ralladura de 1 limón

    • Poner a hervir bastante agua en una olla grande.
    • Mientras tanto, machacar los ajos con una buena pizca de sal hasta formar una pasta (esto se puede hacer en la tabla de cortar, usando la hoja del cuchillo, o con un mortero). En un recipiente pequeño, echar esta pasta y mezclarla con la harissa y el aceite de oliva.
    • Salar el agua de la pasta y cocinarla como lo indique el paquete. Justo antes de que esté lista, agregar las espinacas al agua y contar hasta diez. Colar y apartar.
    • En la olla de la pasta, calentar la pasta de harissa y ajo, agregar la pasta con la espinaca, las aceitunas negras, los piñones (previamente tostados**) y la ralladura de limón. Revolver bien y servir caliente***.

    Notas extra:
    * Creo que ya en alguna otra crónica he hablado de la harissa, pero aquí va de nuevo una breve explicación: se trata de una pasta típica del Norte de África, hecha con ajíes / chiles piri piri (que en Venezuela conocemos como chirere o, menos ortodoxo, pinga e’mono), tomate, páprika y especias. Se usa para condimentar o marinar, y el nivel de picante varía de receta en receta. Usualmente se consigue en tubo o en frasco en tiendas árabes.

    ** Para tostar los piñones, calentar bien un sartén pequeño y echar los piñones (sin aceite), revolviendo constantemente, hasta que se doren. Alternativamente, esparcirlos en una bandeja y hornearlos por varios minutos.

    ***
    Si sienten que la mezla de ajo y harissa es muy espesa y no va a impregnar bien toda la pasta, pueden reservar un cuarto o media taza del agua a la hora de colar la pasta, y utilizarla para diluir un poco el aliño.

    SOUFFLÉ DE QUESO

    Esta receta fue hurtada de Allrecipes, como tantas otras. Aquí se las paso con los tips de siempre. La preparamos para la cena de Navidad, y no tuvo desperdicio.

    INGREDIENTES

    Para 4 porciones

    3 cucharadas de mantequilla (yo no creo en la margarina)
    3 cucharadas de harina no leudante
    1/4 cucharadita de mostaza en polvo
    Pizca de pimienta cayena
    Sal, al gusto
    1 taza de leche
    1 taza de queso rallado (el que más les guste: cheddar, suizo, gruyère… o un mix)
    4 huevos, separados

    • Derretir la mantequilla en una olla mediana a fuego medio, añadir la harina, mostaza en polvo, pimienta cayena, y revolver hasta que esté suave.
    • Agregar gradualmente la leche. Llevar a hervor, y cocinar sin dejar de revolver por 1-2 minutos (o hasta que espese). Reducir el fuego y echar el queso, revolver hasta que se derrita. Remover del fuego.
    • Agregar una cantidad pequeña de esta mezcla al recipiente donde se tenga la amarilla del huevo previamente batida. Revolver bien. Esto sirve para temperar el huevo, de manera que no se cueza irregularmente con el calor de los demás ingredientes. Una vez temperadas las amarillas, echar todo a la olla, sin dejar de revolver. Dejar enfriar un poco.
    • En otro recipiente mediano, batir la clara de los huevos hasta que se formen picos. Añadir a la mezcla de harina con movimientos envolventes, sin sobrebatir para que no pierda el aire.
    • Verter la mezcla en los 4 moldecitos (de 300 ml / 10 oz) previamente engrasados. Un truco para que el soufflé levante bien y no se pegue, es pasarle un cuchillo (algunos sugieren engrasado, pero da igual), por el borde del molde justo antes de meter al horno. Hornear a 350º F / 175º C por 20 minutos (o hasta que al insertar un cuchillo en el centro, salga limpio, aunque no recomiendo abrir el horno y andar apuñaleando al soufflé). Servir inmediatamente. Después de algunos minutos, el soufflé se cae (comparar la foto de arriba y abajo).


    Notas extra:

    • Hay que tomar en cuenta qué tipo de queso se utiliza. Si es un queso salado, tal vez no hace falta añadirle sal, pero si se usa un queso suave, hay que ponerle un poco (si no, el soufflé queda soso).
    • En la página de donde saqué la receta, algunas personas comentaron que le pusieron más de una taza de queso, para que se sintiera más el sabor. Esto, obviamente, depende del gusto personal. Yo usé una mezcla de gruyère y un poco de cheddar extra maduro (dupliqué la receta, y terminé usando casi dos tazas y media, y quedó bien gustoso).
    • También se puede inventar y agregar ingredientes extra: rodajitas de cebollín (yo usé chives secos, que es una especie de cebollín pero más fino y con un sabor un poco más delicado), otras hierbas como albahaca, estragón, trocitos de tomate seco, etc.
    • La combinación perfecta: soufflé con gambas al pil pil

    VEGETALES HORNEADOS CON SEMILLAS DE AMAPOLA

    ¡Feliz 2010 a nuestros cuatro gastrolectores! Enero fue un mes flojo. Nos estábamos recuperando de tantas visitas navideñas, pero este año trataremos se seguir montando más recetas. Ya tengo un montón en «draft», así que preparen la panza.

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    Para la cena de Año Nuevo queríamos poner algún acompañamiento distinto, de esos que saben a comida casera, llenan un montón y son fáciles de hacer, así que después de hurgar nuestra biblioteca gastronómica, dimos con esta receta de The Essential Christmas Cookbook (Murdoch Books). La traduzco literalmente, con algunas notas extra:

    INGREDIENTES

    Para 8 personas

    500 g papas nuevas, cortadas por la mitad
    6 chirivías/pastinacas/parsnips, peladas y cortadas en cuartos (longitudinalmente)
    500 g batatas/camote/boniato/chaco/papa dulce (kumar), cortadas en trozos grandes
    330 g de zanahorias bebé, algunas con la punta
    6 cebollitas para encurtidos, peladas y cortadas por la mitad
    1/3 taza (80 ml) aceite (de oliva mejor)
    2 cucharadas de semillas de amapola (poppy seeds)
    200 g queso Brie, cortado finamente

    Vinagreta de naranja

    1/2 taza (125 ml) jugo de naranja
    2 dientes de ajo, machacados
    1 cucharada de mostaza de Dijon
    1 cucharadita de vinagre de vino blanco (o más, si el jugo está muy dulce y prefieren la vinagreta un poco más ácida)
    1-2 cucharaditas de aceite de sésamo/ajonjolí

    Alternativa:
    Mantequilla con alcaparras y limón

    4 cucharadas alcaparras en salmuera, escurridas y cortadas
    150 g mantequilla derretida
    2 cucharaditas de ralladura de limón
    2-3 cucharadas jugo de limón
    Sal y pimienta al gusto

    • Precalentar el horno a 200º C / 400º F / Gas 6.
    • Poner todos los vegetales en un molde hondo para hornear, aliñar con el aceite y revolver de modo que todos los vegetales queden bien cubiertos. Recomiendo no abarrotar el molde. Si son demasiados vegetales, es preferible usar dos moldes y ponerlos en dos rejillas del horno, para que los vegetales se cocinen más uniformemente. Se puede espolvorear un poco de sal marina.
    • Hornear por 50 minutos, revolviendo cada 15 aproximadamente hasta que estén dorados y tiernos.
    • Sacar del horno y rociar con las semillas de amapola.
    • Para hacer la vinagreta de naranja, simplemente mezclar bien todos los ingredientes en un bol y rociar sobre los vegetales tibios.
    • Si prefieren la mantequilla con limón y alcaparras, mismo procedimiento: revolver todo junto y rociar sobre los vegetales tibios.
    • Coronar con el queso Brie justo antes de servir.

    Notas extra sobre los vegetales:

    • Obviamente, este plato se puede hacer con todos los vegetales que uno se pueda imaginar. Supongo que sólo hay que tratar de no incluir vegetales que boten mucha agua. La última vez que lo hice, incluí auyama / calabaza (de este tipo: butternut squash), pelada y cortada en trozos grandes (más grandes que el resto de los ingredientes, porque suele ser más suave y quería que quedara todo con la misma consistencia).
    • También se le puede poner calabacín / zucchini (pero del italiano, que es más compacto).
    • La receta pide zanahorias bebé, de esas que no hace falta ni pelar. Si no consiguen, no pasa nada. Usen zanahorias normales, tratando de cortarlas igual que las chirivías, en cuartos.
    • Las cebollitas para encurtidos se pueden sustituir por escalonia /chalota / chalote (shallots), o por una cebolla normal y corriente cortada en gajos.

    PASTEL DE MAÍZ/ELOTE DE ALE


    Esta receta es un híbrido entre el pastel de maíz/elote/choclo de mi suegra y el pastel de calabacín/zucchini de mi amiga mexicana Ale. Buenísimo. El contraste dulce-salado-picante es delicioso.

    INGREDIENTES

    Para unas 9 porciones

    4 mazorcas de maíz/elote/choclo, desgranadas ó 2 latas de crema de maíz* (aprox. 500 g)
    1/2 taza crema de leche (o leche, si lo quieren hacer un poco más sano)
    1/4 taza mantequilla
    1/2 taza azúcar
    2 huevos
    1 taza harina
    1 1/2 cdta polvo de hornear
    1 taza queso fresco rallado (blanco, jack, chihuahua, o una mezcla cheddar-mozzarella)
    Rodajitas de ají/chile tipo poblano, al gusto (opcional)

    • Sobre la mazorca de maíz: debe estar fresca, no precocida ni congelada. Para desgranarla, basta con pasarle un cuchillo al ras (no demasiado profundo para no cortar la tusa/centro). Hay que tener cuidado y nunca hacerlo hacia uno, sino hacia afuera, alejándose del cuerpo.
    • El maíz que venden en EE.UU. y en Europa suele ser más dulce (y con más agua) que el que venden en América Latina. Consideren esto a la hora de endulzar.
    • Si no consiguen maíz fresco (o les da flojera toda la preparación), pueden usar maíz enlatado, aunque el sabor y la textura cambian bastante. Al menos en Venezuela, hay dos presentaciones: el maíz de grano entero y la crema de maíz. Si compran el primero, escúrranlo bien y pásenlo por la licuadora brevemente (dándole toques, pero que quede con un poco de textura).
    • Una vez desgranado el maíz, ponerlo en la licuadora junto con la crema de leche (para que no resulte difícil licuar el maíz porque está muy seco) y licuarlo hasta conseguir una pasta gruesa (a mí me gusta con textura, pero se puede licuar por completo si no quieren sentir los grumos). Agregarle la mantequilla, el azúcar y los huevos y mezclar bien (en este punto pueden probar si la mezcla está lo suficientemente dulce, o puede llevar un poco más de azúcar).
    • Incorporar la taza de harina y el polvo de hornear (el vaso de mi licuadora es bastante grande y puedo revolver todo ahí, pero si ven que la cosa está estrecha, pasen la mezcla a un bol y luego echen la harina, revuelvan bien y finalmente agreguen el queso rallado (y el chile en rodajas, si quieren darle el toque picante).
    • Verter toda la mezcla en un pyrex engrasado de 9×9″ / 23×23 cm y cocinar en el horno precalentado a 350ºF/180ºC por 40-60 min, hasta que el centro esté firme y el tope se dore.

    Variaciones

    • En lugar de maíz, se puede hacer con calabacín (zucchini) rallado, pero en ese caso se debe poner un poco más de harina y de azúcar hasta conseguir la consistencia de torta y el dulzor que se desee.


    Nota extra

    • Si están haciendo esta receta con el maíz que les sobró de los tamales regios (en cuyo caso estarían usando 6-8 mazorcas), pueden desgranar todo el maíz, usar sólo la mitad para un pastel y congelar el resto.

    ARROZ TAILANDÉS (dos versiones: aromático y frito)

    Siguiendo con la serie tailandesa, aquí les van dos versiones de arroz, acompañamiento ideal para platos con curry o con cualquier salsa picante. Las recetas son tomadas de Cocina tailandesa, de Carol Bowen (Kliczkowski Publisher), con varias modificaciones y comentarios extra.

    ARROZ DE COCO AROMÁTICO

    Para 4-6 personas

    2,5 cm raíz de jengibre, pelada y cortada en rodajitas
    2 clavos de olor

    1 trozo de limoncillo (hierbaluisa, caña de limón, caña santa, hierba de la calentura, hierba limón, paja de limón o malojillo, o en inglés –
    lemongrass), estrujado y cortado por la mitad*
    2 cdtas nuez moscada molida
    1 palito de canela
    1 hoja de laurel
    2 tiras pequeñas y delgadas de cáscara de limón
    1 cdta sal

    30 g coco cremoso, picado**
    2 1/2 tazas (600 ml) agua
    1 3/4 tazas (350 g) arroz basmati

    Pimienta molida

    • Colocar el jengibre, los clavos, el limoncillo, nuez moscada, canela, laurel, conchas de limón, coco cremoso, agua y sal en una cacerola grande y llevar lentamente a punto de ebullición.
    • Agregar el arroz, mezclar bien, luego tapar y hervir a fuego moderado, por unos 15 minutos o hasta que se absorba todo el líquido y el arroz esté tierno.
    • Retirar del fuego, agregar la pimienta al gusto y separar los granos con un tenedor.
    • Quitar los trozos grandes de especias antes de servir.

    Notas extras

    • Sobre los ingredientes:

    *Para que el limoncillo bote todo su sabor, hay que estrujarlo bien antes de echarlo al agua (si tienen un martillo de cocina, macháquenlo un poco). Si no consiguen limoncillo, no pasa nada, aunque éste es un ingrediente clave en la cocina tailandesa. Se puede conseguir fresco, seco o en conserva.
    **Sobre el coco cremoso: en lugar de usar coco fresco, yo cocí el arroz con una lata de crema de coco, pero no de esas que ya vienen endulzadas (para los gastrolectores venezolanos, no compren las latas marca Nina, que son para postres). Y en lugar de usar 600 ml de agua, usé 400 ml (la lata de coco era de 200 ml).

    • Alternativas para la cocción del arroz:

    a) Método de absorción. Poner todos los ingredientes en la olla (especias, agua y arroz), llevar a punto de ebullición, revolver, tapar y apagar el fuego. Dejar tapado, sin abrir, por 20-25 minutos. Al destapar, separar los granos con tenedor.
    b) Arrocera. Lo confieso, yo jamás hago arroz en olla. Todo lo hago en la arrocera. El método es el mismo que para hacer un arroz blanco normal, sólo que se incluyen todos los demás ingredientes al poner el agua y el arroz.

    * * * * * *

    ARROZ FRITO

    Para 4 personas

    250 g arroz basmati
    3 cdas aceite de girasol o aceite de coco

    1 ají/chile rojo picante, sin semillas y picado fino

    2 cdtas salsa de pescado
    3 cebollines/cebolletas picados
    1 huevo grande, batido

    1 cda cilantro, picado

    1 cda salsa de soya
    1 cdta azúcar

    Sal y pimienta al gusto

    • Preparar el arroz como se indica arriba (agua hirviendo + arroz a fuego medio por 15 minutos; agua + arroz, llevar a punto de ebullición, apagar el fuego y no destapar por 20-25 minutos; o arrocera) y dejar que se enfríe por completo.
    • Calentar el aceite en wok, agregar ají/chile, salsa de pescado y cebollín, y saltear por 1-2 minutos.
    • Agregar el huevo batido y saltearlo rápidamente de modo que se formen peloticas esponjosas.
    • Revolver bien el arroz con un tenedor para separar los granos, agregarlo al wok y saltearlo por 2-3 minutos para que se mezcle y se caliente.
    • Mezclar la salsa de soya con el azúcar, y añadir al arroz mezclando bien.
    • Espolvorear con el cilantro picado y servir inmediatamente.

    VERDURAS TAILANDESAS SALTEADAS

    Esta receta se puede hacer con lo que haya en la nevera. Las cantidades son sólo una referencia (agreguen y quiten al gusto). Esta receta es tomada de Cocina tailandesa, de Carol Bowen (Kliczkowski Publisher), con modificaciones personales.  Sirve tanto de acompañante, como de plato principal vegetariano (y lo pueden servir con arroz jazmín).


    INGREDIENTES

    Para 4-6 personas

    3 cucharadas de aceite de girasol
    1 diente de ajo, machacado

    1 col china o bok choy, cortada en tiras gruesas

    1 cebolla grande, pelada y cortada en gajos
    250 g ramitos de brócoli/brécol

    2 zanahorias medianas, peladas y cortadas en juliana
    12 mazorquitas de maíz bebé, cortadas por la mitad si son muy largas

    60 g vainitas/tirabeques/ejotes, cortadas si son muy largas

    90 g hongos/setas chinas, cortadas en láminas

    1 lata pequeña de castañas de agua (water chestnuts)
    2-3 tallos de célery/apio, en rodajitas

    2 cucharadas de raíz  de jengibre rallada

    3/4 taza (175 ml) caldo de verduras, caliente (o agua)
    2 cucharadas de salsa de ostras
    2 cucharadas de salsa clara de soya
    1 cucharada de maicena/fécula de maíz (
    cornstarch)
    Sal y pimienta, al gusto

    1/2 cucharadita de azúcar (opcional)

    • Calentar el aceite en un wok o caldero (o una sartén profunda) a fuego medio alto.
    • Agregar verduras y saltear por 3-4 minutos.
      • Sobre los ingredientes «exóticos»: aquí les pongo unas fotos de las castañas de agua y del bok choy (o pak choy), para que tengan una idea de cómo se ven.

    • Mezclar el caldo (ya caliente) con la salsa de ostras, agregarlo a la olla, tapar y cocinar por 3-5 minutos (o más, si les gustan las verduras más suaves).
    • Mientras tanto, en un recipiente aparte, mezclar bien la salsa de soya, la maicena, sal y pimienta.
      • Ojo con la cantidad de sal.  Recuerden que la salsa de soya es salada, al igual que la salsa de ostras (y el caldo, si es que usan un cubito). Prueben antes de echarla, porque tal vez ni siquiera haga falta.
    • Sacar las verduras con una espumadera (cuchara con huecos) y ponerlas en un bol aparte. 
    • Agregar la mezcla de soya en el wok (junto con el caldo que debe haber quedado de las verduras), revolver bien y llevar a un hervor hasta que espese. Añadir el azúcar (si van a usar) y mezclar bien.
      • El toque dulzón es rico, pero a veces la salsa de ostras ya viene dulzona.  Prueben y ajusten a su gusto personal.
    • Devolver las verduras al wok (a fuego lento) y mezclar para que se empapen de la salsa.
    • Servir calientes.

    TALLARINES PICANTES TAILANDESES

    Siguiendo con la fiebre tailandesa, aquí les va una receta muy fácil y deliciosa. Puede servir de acompañamiento, o como plato principal si están en una onda vegetariana. Es tomada de Cocina tailandesa, de Carol Bowen (Kliczkowski Publisher).

    INGREDIENTES

    Para 6 personas

    500 g tallarines/noodles al huevo
    3 cucharadas aceite de girasol

    2 cucharadas aceite de sésamo/ajonjolí
    1 diente de ajo, machacado

    1 cucharada mantequilla de maní/cacahuate cremosa*

    1 ají/chile verde pequeño, sin semillas y picado muy fino

    3 cucharadas semillas de sésamo/ajonjolí, tostadas

    3 cucharadas salsa clara de soya
    1-2 cucharadas jugo de limón (el verde)

    Sal y pimienta

    4 cucharadas cilantro fresco picado

    • Para cocinar los tallarines, es mejor seguir las instrucciones del paquete.
    • Mientras tanto, en un recipiente aparte, mezclar los dos tipos de aceite, el ajo machacado, la mantequilla de maní y mezclar bien hasta que todo esté homogéneo.
    • Agregar el ají/chile, las semillas de sésamo, la salsa de soya y el jugo de limón al gusto. Mezclar y salpimentar.

    • Escurrir bien los tallarines y pasarlos a un plato precalentado para servir.
    • Agregar el aderezo y el cilantro, y revolver bien. Servir inmediatamente.

    *Yo he usado mantequilla de maní con y sin trocitos en esta receta. En lo personal, me gusta más con trocitos. Le da más textura al plato.

    TORTA DE PLÁTANO

    En estos días en que he estado actualizando bastante el blog (compensando por el abandono del 2008), me di cuenta de que casi no hemos publicado recetas venezolanas. Peor aún, no hemos montado sino un par de platos de los que hacemos frecuentemente en casa. Es cierto que muchas de las recetas publicadas ya forman parte de nuestro paladar habitual (la cochinita pibil, los kebabs, por ejemplo). Pero inconscientemente, supongo, nos hemos dedicado a resaltar sólo las cosas exóticas o novedosas que cocinamos. También es cierto que tratamos de no repetir demasiado, pero siempre hay sabores recurrentes que usualmente están ligados a nuestro bagaje cultural. La idea original del blog era no sólo compartir algunas recetas de nuestros libros favoritos, sino también asentar por escrito parte de la tradición familiar. Siempre resulta complicado escribir recetas personales, porque todo se mide «al ojo», pero vale la pena hacer el intento.

    Esta torta de plátano es un clásico de mi mamá. No sé de dónde la sacó, si es inventada o heredada de mi abuela Gloria. Hace un par de años participamos en un festival internacional, haciendo un demo de comida criolla. Les preparamos un montón de cosas, y para terminar, pensé que éste era el postre más rápido, fácil y «exótico» que les podíamos mostrar. Tuvimos nuestras dudas porque, en lo que respecta a presentación, la pobre torta de plátano se lleva el último premio, pero podemos dar fe de que los asistentes al demo se chuparon (literalmente) el plato. Al final muchos se acercaron a comentarnos lo buena e inesperada que les resultó la combinación de sabores. Y es que de eso se trata, en muchas ocasiones, la gastronomía venezolana: mezclar lo dulce con lo salado, lo suave con lo duro, lo negro con lo blanco.

    En fin, después de tanto preámbulo, les informamos a nuestros cuatro gastrolectores que de ahora en adelante haremos el intento de copiar más recetas «caseras» y criollas. Supongo que cada familia venezolana tiene su propia versión, pero aquí les va la nuestra de la deliciosa torta de plátano.

    ACLARATORIA para los no-caribeños:
    Plátano (Musa paradisiaca) aquí se refiere NO a la banana/banano/guineo/cambur (el que se come crudo), sino al grande, de concha más dura que se debe cocinar (en México se llama plátano macho, y en inglés se llama plantain).

    INGREDIENTES

    Para 6 personas

    4 plátanos grandes, maduros
    Aceite para freír (NO de oliva)
    1 lata leche condensada
    2 tazas queso blanco duro rallado
    Canela en polvo, al gusto


    Versión sencilla

    • Pelar y cortar los plátanos en tajadas. Freír en aceite bien caliente hasta dorar (tratar de no quemar) y poner sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
    • Precalentar el horno a 350ºF / 180ºC.
    • En un pyrex cuadrado de 23×23 cm / 9×9″ (o molde que se pueda meter en el horno), poner una capa de tajadas cubriendo completamente el fondo, luego untar esa capa con 1/3 de la lata de leche condensada, y coronar con bastante queso blanco.
    • Repetir hasta que se acaben las tajadas. 4 plátanos grandes suelen ser suficientes para 3 capas. Terminar con leche condensada, bastante queso y rociar canela en polvo por encima.
    • Hornear por 25-35 minutos, hasta que el queso se derrita, se dore un poco y se formen burbujas color caramelo en la leche condensada. Dejar enfriar un poco antes de servir, si no quieren echarse la quemada del siglo.


    Notas extra (versión extendida)

    Sobre la madurez del plátano:

    • Este postre no puede hacerse con plátano verde (queda tieso, seco y harinoso). Mientras más maduro el plátano, más dulce el resultado final. La siguiente explicación puede resultar bastante obvia para un venezolano o puertorriqueño, pero va para los lectores no-caribeños, en caso de que no sepan cómo escoger un plátano maduro: a diferencia de la banana, el plátano maduro DEBE tener pintas negras en la concha. De hecho, a medida que se va madurando, se pone más negra. El problema de usar plátanos muy maduros es que son más resbalosos a la hora de cortar las tajadas, y absorben mucho más aceite al freírse.
    • Yo nunca uso plátanos demasiado maduros, sino cuando todavía están lo suficientemente firmes para no magullarse cuando se agarran con la mano una vez pelados.

    • Para hacer las tajadas: dividir el plátano en tres secciones y lajear (rebanar) cada una longitudinalmente tres o cuatro veces, dependiendo del grosor del plátano.
    • ¿Dónde conseguir plátanos? Si viven en Estados Unidos, hoy en día no es difícil conseguirlos. Whole Foods, cualquier mercado oriental (en Malasia y Filipinas se come mucho) o en mercados caribeños o africanos también. Si viven en España, supongo que se puede perseguir a cualquier ecuatoriano y preguntarle. Si viven en Irlanda o en Inglaterra, en cualquier mercado chino o africano hay (y en Tesco he conseguido a veces). Por supuesto, hay que esperar años para que se maduren (y no siempre se maduran bien, en especial en invierno).

    Sobre el aceite:

    • Nadie dijo que éste era un plato sano y dietético, así que no se puede usar aceite de oliva. Por tres razones: una, no es un ingrediente autóctono (¿usted ha visto olivares en el trópico?); dos, en Venezuela freír con aceite de oliva es como llenar una tina de baño con agua Evian; tres, el sabor del aceite de oliva es demasiado fuerte y no combina con el plátano. Alternativas: aceite de maíz, aceite de girasol (y si quieren llevarlo a un nivel más tropical aún, aceite de coco).
    • A la hora de freír, les recomiendo usar suficiente aceite como para que las tajadas queden sumergidas (deep fry). Esto ahorra tiempo y las dora uniformemente. De todos modos, hay que voltear un par de veces cada tajada para que se cocine bien (calculo que 2 minutos por lado es suficiente). También es recomendable no meter demasiadas a la vez, sino ir friéndolas por tandas (no importa que se enfríen).

    Sobre la leche condensada:

    • Sin duda, ésta es la versión urbana, americanizada, de la torta de plátano. Si quieren ser puristas y tradicionales, se puede sustituir la lata de leche condensada por un «melado de papelón». «Dejá de hablar en guaraní», me diría una querida amiga argentina. Aquí está la traducción: papelón es una panela de melaza hecha de caña de azúcar (según Wikipedia, en otras variantes de español se le llama piloncillo, panela, raspadura, rapadura, atado dulce, chancaca, empanizao o panocha). En inglés el equivalente es molasses, y en India y Pakistán hay algo similar llamado gur o jaggery.
    • Para hacer el melado de papelón, se pica en pedacitos la panela (unos 250 g) y se pone en una olla con una taza de agua y varios clavos. Se cocina a fuego medio-alto, revolviendo para disolver, hasta que tome la consistencia de una miel espesa (entre 7-10 minutos). Colar para eliminar los clavitos (y además, la panela usualmente viene con impurezas). Scannone sugiere que se pruebe el papelón antes y, si está muy salobre, se agregue un poco de azúcar también. Usar este melado del mismo modo que se indica arriba (1/3 en cada capa de plátano).
    • Las siguientes tres fotos muestran la torta hecha con melado de papelón:

    Sobre el queso blanco:

    • El queso blanco venezolano es parecido al queso fresco mexicano, o al panir indio. Es un queso suave, y si es del tipo llanero es fácil de rallar (y no es demasiado salado). En Estados Unidos se consigue en Whole Foods (como «queso fresco» o «queso mexicano»). Si no hay un equivalente donde viven, pueden hacer una mezcla de mozzarella con algún cheddar blanco suave (o mozzarella con feta desmoronado). La idea del queso en este postre es darle un toque salado que contraste con el dulzor del plátano y de la leche condensada. La desventaja de hacerlo con cheddar solamente, por ejemplo, es que la torta queda más grasosa (el queso blanco es bastante «light»).

    Sobre la canela:

    • Si el gastrolector es amante de la canela, puede espolvorear cada capa al armar la torta, en lugar de hacerlo sólo en la última.

    Si se animan y preparan la torta, no sean flojos y dejen un comentario a ver qué les parece y qué cosas se pueden mejorar en la receta (cantidades, explicación, ingredientes extra, etc.). En Venezuela se come tanto como postre como acompañamiento de comida salada.