ENSALADA DE GRANADA, CÉLERY Y QUINOA/BULGUR

Otra receta deliciosa inspirada del blog de Heidi Swanson (www.101cookbooks.com) tomada, a su vez, de Moro East, de Samuel & Samantha Clark (Ebury Press, 2007), que ya forma parte de nuestro menú usual. La combinación de sabores es increíble. La versión original es con bulgur, pero creo que queda aun mejor con quinoa.

INGREDIENTES
 
Para 4 porciones
2/3 taza (100g) quinoa o bulgur (medio o grueso, no confundir con cuscús)
400 g célery (=apio españa, un paquete pequeño), cortado diagonalmente en trocitos finos
Semillas de 1 granada grande
1 cucharada de perejil (seco o fresco)
1 cucharada de menta (seca o fresca)
Jugo de ½-1 limón o lima
½ diente de ajo, machacado junto con ½ cdta sal (o ajo en polvo)
2 cucharadas de melaza de granada (o granadina)
6 cdas aceite de oliva extra virgen
3/4 taza (75 g) nueces, tostadas y picaditas (opcional)

 

  • Si van a hacer la versión original, poner el bulgur en un recipiente con agua hirviendo por 10-15 minutos y tapar, hasta que esté suave pero al dente (el agua no debería cubrir completamente el bulgur, pero si no la absorbe por completo, se puede colar).

 

  • En lugar de bulgur, se puede utilizar quinoa. Para prepararla, es preferible seguir las instrucciones del paquete. Usualmente es una parte de quinoa por dos partes de agua: rápidamente lavar la quinoa y escurrir. Poner quinoa y agua (y una pizca de sal), llevar a punto de ebullición, bajar el fuego y dejar hervir suavemente por unos 10 minutos (tapado). Pasado este tiempo, el agua debería haberse absorbido por completo y la quinoa debería estar al dente. Si todavía queda mucha agua, secar destapada, revolviendo constantemente para que no se pegue. Dejar enfriar y mezclar con el resto de los ingredientes.

 

  • Para la hacer la vinagreta: mezclar el jugo de limón y la melaza de granada junto con el ajo y el aceite, y salpimentar al gusto.
    • Si el ajo les parece muy fuerte, sustituir por un toque de ajo en polvo.
    • Al usar la melaza, la vinagreta va a quedar oscura.

 

  • Para sacarle las semillas a la granada, Heidi recomienda cortarla en gajos, remover las semillas con el dedo y echarlas en un bol con agua. Las semillas se hunden, pero los pedacitos de piel blanca, que son amargos, flotan y son fáciles de eliminar.

 

  • Poner todos los ingredientes de la ensalada en un bol (bulgur o quinoa, célery, granada, hierbas) y rociar con la vinagreta. Sin van a usar, agregar las nueces justo antes de servir, porque a veces si se dejan junto con la vinagreta se pueden poner muy amargas.


NOTA

ENSALADA DE GRANADA, CÉLERY Y BULGUR

  • La vinagreta de la receta original se hace con jugo de granada (media granada para jugo, y la otra mitad para poner en la ensalada), en lugar de la melaza y el limón, pero hace poco Hugo compró un frasco de melaza en una tienda árabe y decidí hacer la sustitución para aprovechar la granada completa. Aparentemente se usa un montón en la cocina libanesa y norafricana. Es una especie de granadina, pero no tan dulce. El sabor es tan rico que vale la pena la adición. Si tienen granadina a mano, una cucharada con un poco de limón extra podrían funcionar.
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ENSALADA (medio) INDIA DE ZANAHORIA Y CORDERO

Ya que últimamente sólo publico dulces y chanchadas, aquí les va una receta «sana», facilísima de hacer y deliciosa. Robada vilmente de Jamie at home, sin modificaciones porque es tan sencilla que no necesita comentarios extra. En las fotos se ve la versión vegetariana.

INGREDIENTES

Para 4 personas

½ kg cordero molido
2 cucharaditas de garam masala
Sal al gusto

½ kg zanahoria, mejor si encuentran de varios colores (sí, lector venezolano, también existen zanahorias moradas y amarillas… todo un shock cultural)
Cilantro, un buen puñado de hojitas
Menta, igual que el cilantro
1 cucharada de semillas de ajonjolí/sésamo

1 cucharadita de semillas de comino
3 chalotes / escalonias (shallots) ó 1 cebolla morada pequeña
1 cucharadita generosa de jengibre fresco rallado
Jugo y ralladura de 1 limón
Aceite de oliva extra virgen
Sal gruesa al gusto

  • Calentar una sartén grande a fuego medio-alto y freír el cordero molido hasta que saque toda la grasa (no hace falta añadir aceite). Agregar el garam masala y la sal, y revolver. Continuar friendo hasta que la carne esté crujiente.
  • Pelar las zanahorias y desechar la capa exterior (obviamente) y luego, con el mismo pelapapas, seguir cortando toda la zanahoria en «hojitas» largas. Reservar en un bol hondo.
  • Calentar una sartén pequeña a fuego moderado y tostar las semillas de comino por unos 30 segundos, hasta que comiencen a soltar todo el aroma. Poner en un mortero y moler. 
  • En esa misma sartén, tostar las semillas de sésamo/ajonjolí hasta que se doren.
  • Para la vinagreta: cortar muy finamente los chalotes (o la cebolla morada) y pasarlos a un bol pequeño, añadir la ralladura y el jugo del limón, el jengibre rallado, el comino tostado y molido, y sal. Mezclar junto con unas 5 cucharadas de aceite de oliva extra virgen. Verter vinagreta sobre las zanahorias, cilantro y menta, y revolver bien.
  • Dividir el cordero en 4 platos y «coronar» con la ensalada aliñada. Rociar con las semillas de sésamo. Servir con naan.

    GALLETAS DE QUESO CREMA Y MANTEQUILLA


    A nadie le disgustan unas buenas galleticas de vez en cuando. Aquí les copio una receta distinta que usa queso crema y mantequilla. Ya se pueden imaginar el sabor… La receta es sacada de allrecipes, para variar.

    INGREDIENTES

    Para 6 docenas

    1 taza (200 g) azúcar blanca
    1 taza (225 g) mantequilla, suavizada (NO margarina)
    1 paquete (225 g / 8 oz) de queso crema, suavizado
    ½ cdta (3 g) sal
    ½ cdta (3 ml) extracto de almendras
    ½ cdta (3 ml) extracto de vainilla
    1 amarilla de huevo
    2¼ tazas (280 g) harina no leudante (o tal vez un poco más, si notan que la masa está muy aguada; yo he llegado a poner hasta 3 tazas)

    • En un recipiente grande, combinar azúcar, mantequilla, queso crema, sal, extractos de almendra y vainilla, y la amarilla de huevo. Batir hasta que todo esté suave y bien mezclado. Añadir la harina y mezclar bien.
    • Dos alternativas:

    a) dejar la masa como está, cubrir el recipiente con una tapa o papel envoplast/cling, o
    b) hacer una especie de rollo y guardarlo en papel encerado/parafinado.

    • Enfriar la masa por unas 8 horas en la nevera (parece un montón, pero este paso es inevitable).
    • Precalentar el horno a 375ºF / 190ºC.
    • Si se deciden por la opción «a», es decir, enfriar la masa si haberle dado ninguna forma, entonces enharinar ligeramente la mesa o superficie de trabajo y estirar la masa con un rodillo, usando sólo 1/3 cada vez y refrigerando el resto hasta que se vaya a usar (es importante trabajar con la masa lo más fría posible, para poder darles forma a las galletas y que la masa no se pegue en el rodillo, en la mesa o en los dedos). La masa estirada debería tener unos 3 mm de ancho. Cortar las galletas con las formas deseadas, enharinando también los moldes. Si eligen la opción «b», entonces simplemente enharinar un poco un cochillo bien afilado y filetear el rollo para sacar galletas redondas (igualmente, de unos 3 mm). Colocarlas en una bandeja no engrasada, dejando unos 2,5 cm de espacio entre cada una, para que no se peguen al crecer.
    • Las galletas se pueden dejar tal cual, para decorarlas después de horneadas, o se pueden untar con un poco de clara de huevo ligeramente batida y rociarlas con azúcar.
    • Hornear por 7-10 minutos, o hasta que estén ligeramente doradas. Dejar enfriar completamente antes de decorar.

    Notas extra:

    • Es importante usar mantequilla de verdad, no margarina, para que las galletas tengan un sabor delicioso. Leí en un review que era recomendable usar mantequilla sin sal, pero la verdad es que las he hecho con los dos tipos y no noto la diferencia.
    • Otras personas sugieren ponerle taza y media de azúcar (en lugar de una sola taza), pero a mí no me gustan taaaan dulces. Hagan la prueba con una taza, y si les parece insípido, siempre se puede poner un poco más.
    • Otra persona recomienda agregarle una cucharadita de polvo de hornear para que levanten un poco.
    • Algunas de las galletas en las fotos se ven fracturadas. Dos razones: las corté muy finas, y una de las bandejas que usé estaba muy viejita y se pegaron demasiado. Al tratar de levantarlas con la espátula por supuesto las rompí. Pero igual estaban ricas, en especial con ese decorado tan artístico y esmerado…

    PIE DE CALABAZA / PARADISE PUMPKIN PIE


    Cuando uno vive en el trópico jamás le presta atención al asunto de los vegetales y frutas «estacionales» -al menos yo no lo hacía. Ahora que vivimos en estas latitudes, nos hemos dado a la tarea de aprender qué cosa se da en qué temporada. Así, cuando los días se acortaron y llegó la hora de prender la calefacción, el cuerpo empezó a gritar por carbohidratos y azúcar. Y como uno no debe ignorar los llamados del cuerpo, salimos al mercado a ver qué nos ofrecía octubre. Calabazas por todas partes. Recordé entonces un postre gringo por excelencia que probé por primera vez en Pittsburgh: el pumpkin pie. Para los venezolanos, la auyama (=calabaza) es sinónimo de sopitas de abuela (¿quién se puede negar a los poderes curativos de la «sopa amarilla» después de una buena resaca?). Así que cuando mi querida amiga Nicole me regaló un pumpkin pie hecho por su mamá, lo miré con un poco de sospecha. Pero había que probarlo. Y lo probamos tanto que duró unos 15 minutos…

    Desde entonces, el pie de calabaza se convirtió en uno de los postres favoritos de Hugo. Regresando al octubre pasado y cruzando al charco, cuando encontramos calabazas en cada esquina, añoramos nuestros años en Pitt y recordamos con nostalgia a Nicole y a las manos mágicas de su mamá. Así que me puse a buscar recetas, hasta que di con esta poco convencional. El primer intento no quedó muy bien (se «marmoleó» involuntariamente) pero -para desgracia de todos- el otoño fue largo y tuve que hacerlo varias veces hasta perfeccionar la técnica, así que aquí les va la receta con notas y comentarios para que les quede de lujo. No es un postre fácil, pero no se desanimen. Son muchos pasos, pero vale la pena…

    INGREDIENTES

    1 (9″/ 22 cm) masa de pie (congelada, o casera)

    1 paquete grande (225 g / 8 oz) queso crema, suavizado
    ¼ taza (50 g) azúcar blanca
    ½ cdta (3 ml) extracto de vainilla
    1 huevo, batido

    1¼ tazas (300 g) puré de calabaza
    1 taza (235 ml) leche evaporada
    2 huevos, batidos
    ¼ taza (55 g) azúcar morena
    ¼ taza (50 g) azúcar blanca
    1 cdta (2 g) canela en polvo
    ¼ cdta (0,8 g) nuez moscada en polvo
    ¼ cdta (2 g) sal

    4 cdas (30 g) harina no leudante
    4 cdas (50 g) azúcar morena
    4 cdas (60 g) mantequilla, suavizada
    ½ taza (60 g) pacanas (pecans), picadas

    • Para la masa, pueden comprarla congelada, o ver una receta casera aquí.

    Para hacer la capa de cheesecake:

    • En un recipiente mediano, batir el queso crema hasta suavizarlo.
    • Agregarle ¼ taza de azúcar, luego el extracto de vainilla y 1 huevo. Batir la mezcla hasta que esté ligera y suave.
    • Enfriarla en la nevera por unos 30 minutos y esparcirla sobre la masa.
    • Para evitar que se «marmolee» con la capa de calabaza, es recomendable meter el pie (ya untado con el queso crema) por otra media hora en la nevera.

    Para hacer la capa de calabaza:

    • Precalentar el horno a 350ºF / 175ºC.
    • En Estados Unidos venden el puré de calabaza enlatado, pero la alternativa casera es fácil y más rica: comprar la calabaza de su preferencia (a mí me gusta el butternut squash, es dulce y carnoso), pelarla, cortarla en trozos medianos y hervirla (en agua sin sal) hasta que ablande, colarla bien y pasarla por pasapuré o licuarla. Dejarla enfriar por completo.
    • Medir la taza y cuarto que pide la receta (el resto se puede convertir en sopa, o se puede usar para hacer un pan de calabaza, muffins, etc.).
    • En un recipiente grande, combinar el puré de calabaza, la leche evaporada, los 2 huevos, ¼ taza de azúcar morena, ¼ taza de azúcar blanca, canela, nuez moscada y sal. Mezclar hasta que todos los ingredientes estén bien combinados.
    • Debería quedar una mezcla pastosa, no demasiado aguada. Si ven que está demasiado líquida (eso va a depender del tipo de calabaza), pueden agregar un par de cucharadas de harina, para que espese un poco y los tiempos de cocción no se alarguen demasiado. 
    • Verter la mezcla de calabaza con mucho cuidado, suavemente, sobre la capa de queso crema. Cubrir los bordes de la masa con papel aluminio (es un pie que requiere de mucha cocción; si no se cubren los bordes, se chamuscan rapidísimo).
    • Hornear en el horno precalentado por unos 25 minutos. Quitar el papel aluminio y hornear por otros 25 minutos más.

    Para hacer la capa de pacanas:

    • Mientras el pie está en el horno, combinar la harina y el azúcar morena en un bol pequeño. Mezclar bien, y luego añadir la mantequilla suavizada. Revolver hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados. Incluir las pecanas y revolver más.  Dejar enfriar en la nevera. Antes de echarlo sobre el pie, es buena idea «trocear» la masa un poco con un par de cuchillos para que queden bolitas pequeñas (o migas gruesas); de esta manera, la capa queda súper crujiente.
    • Una vez que el pie haya estado en el horno por 50 minutos, sacarlo y rociarlo con la mezcla de pacanas, tratando de cubrir todo. Si los bordes están muy quemados, volverlos a cubrir con papel aluminio. Hornear por unos 10-15 minutos más, hasta que al pincharlo con un palillo en el centro, éste salga limpio.
    • Dejar enfriar un poco para que se asiente antes de cortar (de lo contrario, es probable que se desmorone).

      POSTRE DE YOGUR GRIEGO Y RUIBARBO

      Este postre es la cosa más fácil del mundo. Sólo se necesitan buenos ingredientes. Lo tomé de un programa de Jamie Oliver (Jamie at home). Aquí les va:

      1 kg ruibarbo (más info aquí o aquí en inglés)
      250 g azúcar (Jamie recomienda no refinada y/o saborizada con vainilla)
      Jugo de 1 naranja
      2 cdas agua

      Yogur griego natural
      Miel, aproximadamente 1-2 cdas
      Ralladura de 1 naranja

      Masa de hojaldre (puff pastry)
      Nevazúcar / azúcar glas / azúcar impalpable, 1-2 cdas.
      Canela al gusto

      La mermelada

      • Se corta el ruibarbo en rodajitas (el grueso depende del gusto personal: si les gusta la idea de una mermelada con trocitos, entonces cortarlo en rodajas de 1 cm de grueso, aproximadamente).

      • En una olla mediana (no tiene que ser demasiado profunda), poner el ruibarbo, espolvorear con el azúcar, el jugo de naranja y el agua. Dos notas:

      1) Si la naranja está muy jugosa, no agregar el agua.
      2) Si usan azúcar normal, pero igual les gusta el toque de la vainilla, añadir unas gotitas.

      • Cocer por 5-10 minutos a fuego medio, tapado, hasta que los trozos de ruibarbo se aplasten fácilmente si se presionan con una cuchara.

      El yogur

      • Aquí en Irlanda el yogur es tan rico, que apenas con una cucharada de miel basta para endulzarlo. Si el yogur es muy amargo, tal vez necesite un poco más. Se puede usar yogur normal también, pero el griego tiene una consistencia más firme. No olvidar la ralladura de la naranja. Yo no soy muy amante de las ralladuras, pero la verdad es que le da un gusto delicioso al yogur.

      La galletica

      • La masa de hojaldre se consigue en cualquier automercado congelada. Descongelar con tiempo, estirar con rodillo hasta que quede finita, cortar en tiras o en triangulitos y pasar por una mezcla de nevazúcar con canela por cada lado.
      • Luego tostar en sartén hasta que se doren.

      Servir el yogur con una cucharada (o dos, o tres) de la mermelada y coronar con una galleta. Listo el pollo.

      BRAZO GITANO

      Este postre es facilísimo y en inglés lo describirían como un «crowd pleaser». La única advertencia que les puedo hacer a los lectores es la siguiente: no inventen, no lo rellenen de mermelada, frutas o cosas semi-sanas. El brazo gitano está diseñado para atacar al hígado, así que sólo puede rellenarse de dulce de leche / arequipe / manjar blanco o, en su defecto, crema pastelera. Algún arriesgado podrá intentarlo con nutella. Pero hasta ahí. No dura ni medio día en la mesa.

      Ésta es la receta de Mi cocina, de Armando Scannone, la biblia culinaria de los venezolanos (su equivalente argentino sería Doña Petrona, o Simone Ortega en España). Va con las modificaciones personales de siempre.

      INGREDIENTES

      4 huevos grandes (ó 5 pequeños)
      1/4 cdta sal
      1/2 taza azúcar
      1/2 taza harina
      Ralladura de 1/4-1/2 limón (dependiendo del gusto personal)
      Mantequilla para engrasar el molde


      • Precalentar el horno a 350ºF / 180ºC.
      • Engrasar una bandeja de metal para hornear de 40x30x2.5 cm (o del estilo).
      • En un recipiente grande y hondo se ponen huevos, azúcar, sal y ralladura de limón. Se bate a alta velocidad por 15 minutos (esto parece un montón de tiempo, en especial si la batidora es manual y ya a uno no le dan los brazos, pero vale la pena el esfuerzo. Al final, debe quedar una pasta blanquecina).
      • Con movimientos envolventes se agrega la harina en forma de lluvia (NO batir para que la mezcla no pierda el aire y el bizcocho quede esponjoso).
      • Se vierte la mezcla en la bandeja engrasada y se hornea por 15 minutos, o hasta dorar (hacer prueba del palillo: pinchar y si sale seco, es que ya está listo).
      • Sobre una mesa se extiende un paño/repasador más grande que la bandeja, se espolvorea con azúcar (yo suelo usar morena). Se voltea la bandeja y se saca el bizcochuelo sobre el azúcar. Este paso es importante: si ven que el bizcochuelo se pegó de la bandeja, despegarlo con una espátula, cuidando no romperlo.
      • Inmediatamente se enrolla el bizcochuelo firmemente con el paño y se deja reposar de este modo por varios minutos para que agarre forma.
      • Se desenrolla y se extiende el dulce de leche sobre el bizcochuelo, formando una capa (no tan fina, no hay necesidad de escatimar en relleno).
      • Se enrolla nuevamente y se mete en la nevera hasta el momento de servir.

      COCHINITA PIBIL A LA ROSSY

      Una de las ventajas de vivir lejos es que uno siempre termina teniendo un grupo internacional de amigos. Con un poco de suerte, siempre hay algun@ que es un prodigio en la cocina. Esta receta es un tesoro mexicano, regalado por mi querida y extrañada amiga Rossy, de Obregón. Esta vez sí la copio aquí con permiso de la autora, casi textualmente como ella me la pasó a mí. Esta es una versión «urbana», porque tradicionalmente se hace (según he leído) en cacerolas sobre leña y con hojas de banana/plátano. En la foto de al lado, una versión no ortodoxa, venezolanizada, rellenando una arepa (pero que conste, un variado grupo de mexicanos buen diente le dio el visto bueno a esta nueva modalidad globalizada de servir la cochinita pibil).


      INGREDIENTES

      1 kg de pierna de puerco deshuesada (en inglés, pork loin)
      ½ barrita (50 g) de achiote* (ver nota aquí)

      ¼ de taza de vinagre blanco

      ½ taza de jugo de naranja
      ¼ de cebolla blanca

      ½-1 diente de ajo (opcional)
      Orégano
      Sal

      Pimienta

      • De preferencia, decirle al carnicero que limpie bien el cerdo y lo parta en cuadros grandes. De esta forma ya no hay que pasar tanto tiempo limpiándolo, y sólo hay que quitarle lo que le sobre de grasa.
      • En una olla eléctrica (de cocción lenta) se acomoda la carne y se condimenta con sal, pimienta y orégano al gusto (aproximadamente ½ cdta de sal).
      • En la licuadora se pone la pasta de achiote, el vinagre, el jugo de naranja y la cebolla, se licúa y se agrega a la carne. También se le puede poner medio a un diente de ajo, dependiendo del gusto personal.

      Nota: La primera vez que hice la receta, me quedó muy vinagrosa. Fue una combinación de factores: en primer lugar, compré un poco menos de 1 kg de carne, pero no estaba limpia, así que al final debo haber usado unos 700 g. En segundo lugar, el jugo de naranja que tenía estaba particularmente ácido. Por último, no modifiqué las cantidades de acuerdo al nuevo peso de la carne y utilicé el ¼ de taza de vinagre completo (y para más colmo, el vinagre blanco que tengo en casa es extra fuerte). Moraleja: calcular que el cerdo ya limpio pese un kilo, y tomar en cuenta la acidez del jugo de naranja y el vinagre.

      • Una vez ya todo integrado, se pone la olla en LOW y se deja toda la noche, aproximadamente unas 6-7 horas. Pasado este tiempo, con un machacador de frijoles (o para los no mexicanos que no poseemos esos utensilios especializados, una cuchara grande de madera también sirve) se desmenuza la carne dentro de la olla (queda tan suave que no hace falta sacarla). Se deja 1 hora más, se apaga la olla y se deja enfriar.

      Nota: Cuando llegué al paso de desmenuzar la carne, abrí la olla y me encontré con una sopa. Pensé que había arruinado la cochinita, pero una vez desmenuzada la carne, el líquido se absorbe y la carne queda con un punto perfecto de humedad.


      Usualmente la cochinita pibil se acompaña con tortillas de maíz, y se corona con cebolla morada al escabeche. Según Rossy, así se prepara la cebolla:

      Pones agua a hervir; ya que esté hirviendo le agregas la cebolla en rodajas, y en cuanto empiece a burbujear de nuevo la sacas y la escurres, le agregas vinagre blanco, sal, pimienta y orégano al gusto, y la dejas un rato marinando. Ya fría le escurres el vinagre, pero no todo para que no se te seque, sólo lo suficiente para que no sepa tanto a vinagre.

      Alternativas:

      • Si no tienen olla eléctrica, supongo que en olla de presión el resultado no debe ser muy distinto (y muchísimo más rápido), pero no me atrevo a sugerir tiempos de cocción porque nunca he usado ollas de presión.
      • En su famoso libro, Authentic Mexican, Rick Bayless cocina la cochinita pibil en un Dutch oven o cacerola tipo Le Creuset, sobre una base de hojas de plátano, a 350ºF/180ºC por 2½ horas.

      Nota sobre el achiote:

      El achiote, llamado onoto en Venezuela (annatto en inglés), es una semilla que tiene muchísimos usos culinarios. No sabría describir el sabor, pero cualquier venezolano identificaría en un instante si en una hallaca falta esta especia, por ejemplo. La pasta de achiote con la que se prepara la cochinita pibil (y muchos otros platos mexicanos), ya viene lista y aliñada. Sólo basta con disolverla en el jugo de naranja y el vinagre. Si no la tienen, aquí les copio la receta de Rick Bayless (ver link del libro arriba):

      Para ¼ de taza
      1 cda semillas de achiote/onoto (ó 1 cda generosa en polvo)

      1 cdta pepitas de pimienta negra (o un poco menos de 1½ cdta en polvo)
      1 cdta orégano en polvo

      4 clavos (o 1/8 cdta molido)
      ½ cdta semillas de comino (ó ½ cdta generosa en polvo)
      1 palito pequeño de canela (ó 1 cdta en polvo)

      1 cdta semillas de cilantro (ó 1 cdta generosa en polvo)
      1 cdta sal
      5 dientes de ajo, pelados

      2 cdas vinagre de sidra
      1½ cdtas harina

      • Medir las semillas, ponerlas en un molinillo o procesador y molerlas hasta pulverizarlas (también se puede hacer en mortero, pero el achiote es bastante duro y hay que darle con ganas). Las semillas tienen que estar bien pulverizadas, para que la pasta no quede arenosa.
      • Pasar a un recipiente y agregar la sal. Picar finamente el ajo y agregarlo, mezclando con la parte de atrás de una cuchara hasta formar una pasta suave (todo esto es más fácil en el procesador, siempre y cuando tenga aspas pequeñas como para que muela bien las semillas; en ese caso, moler primero y agregar el ajo después).
      • Añadir el vinagre y la harina.
      • Guardar en un recipiente pequeño, que cierre bien. Dejar reposar varias horas antes de usar. Se puede refrigerar por meses.

      PAN DE CHOCOLATE

      Esta receta está inspirada en un recuerdo de adolescencia. En esas tardes en las que el tráfico caraqueño, las hormonas, la humedad pre-aguacero y la infame música de los noventas partían la cabeza en dos, era una maravilla descubrir -cuando el ascensor llegaba al piso 11 y las puertas se abrían- el olor envolvente y mágico del pan de chocolate de Enna, mi vecina. No encuentro palabras para describir la sensación. El olor de cualquier pan recién horneado lo lleva a uno a un estado de paz y armonía con el universo. Si a eso se le suma el olor del chocolate caliente, que entra por la nariz y se clava en las pituitarias, con ese aroma terroso y tropical del cacao, entonces lo que resulta es un abrazo largo y apretado a los sentidos.

      Pero basta de cursilerías. Aquí les copio la receta, remotamente basada en ésta de allrecipes, con los comentarios y posibles variaciones de siempre. Se puede amasar con un ayudante de cocina o en máquina para pan, obviamente, pero para aquellos que vivimos en recesión permanente, con cocinas microscópicas en donde de casualidad cabe el microondas, la técnica artesanal es la única que vale.

      INGREDIENTES

      ¼ taza (60 ml) agua
      1 taza (235 ml) leche
      3 cdas (40 g) azúcar morena

      2 cdas (25 g) azúcar blanca

      1½ cdta (7 g) levadura en polvo (un sobrecito)

      1 huevo, ligeramente batido
      3-4 tazas (410-550 g) harina reforzada (para pan, en inglés
      strong flour, hard flour o bread flour)
      1 cdta (6 g) sal

      1 cdta (2 g) canela en polvo (opcional)

      1 cdta (5 ml) esencia de vainilla (opcional)
      1-2 cdas (15-30 g) cacao en polvo (opcional, si son muy amantes del chocolate)

      2 cdas (30 g) margarina, suavizada

      3/4 taza (125 g) chispas de chocolate (pueden ser semi-dulces o de chocolate de leche, al gusto)

      • Primero, hay que activar la levadura. Para esto, se calienta el agua y la leche (puede ser en el microondas). El líquido se debe sentir bien caliente, pero tolerable al tacto. Si queda demasiado caliente, se destruye la levadura y no crece el pan. Se le añade el azúcar, disolviendo bien, y finalmente la levadura. Se revuelve y se deja reposar por unos 10 minutos, hasta que se forme espuma sobre el líquido.
      • Mientras tanto, se miden 3 tazas de harina en un recipiente grande o sobre un mesón. Se le añade la sal (y la canela o el cacao, si se decide utilizar) y se revuelve un poco.

      Nota: Con respecto a la harina, se puede usar harina no leudante (normal). La ventaja de usar harina reforzada es que la consistencia es mucho mejor a la hora de amasar y de darle forma al pan, en caso de que no se quiera usar moldes. El pan que se ve en la foto está hecho con harina reforzada integral, por ejemplo.

      • Se le agrega la margarina (que debe estar suavizada, mas no derretida). Para suavizar la margarina, basta con dejarla un rato fuera de la nevera, y cuando ya esté a temperatura ambiente, remover un poco con un tenedor. Al añadirla a la harina, revolver bien con el tenedor, hasta que ya no queden grumos gruesos.
      • Agregar el líquido con la levadura y el huevo batido (y la vainilla, si se utiliza), y mezclar bien con un tenedor o cuchara de palo. Inicialmente la masa parece no tomar forma, hasta que poco a poco se va endureciendo. Algunos recomiendan que después de mezclar un poco, las masas se deben dejar reposando por unos 10 minutos para que la harina termine de absorber la humedad. Dependiendo del tipo de harina, a veces es necesario ir agregando un poco más a medida que se va amasando (vale la pena empezar sólo con 3 tazas e ir incorporando más poco a poco), hasta que la masa se depegue de los dedos. El amasado debe durar unos 8-10 minutos.
      • Cuando ya la cosa esté agarrando forma, se le agregan las chispas de chocolate. Si no consiguen chispas, no entrar en pánico. Picar en pedacitos el chocolate de preferencia y listo (mientras más grandes los trozos, más enteros quedan a la hora de hornear. Para no derretir el chocolate con el calor de las manos, les recomiendo amasar sólo lo suficiente como para distribuir las chispas.
      • Cubrir el recipiente con un paño (o poner la masa en un recipiente grande, si es que trabajaron directamente sobre el mesón) y guardar en el horno ligeramente caliente. Dejar reposar por una hora. En este tiempo, la masa debería crecer el doble de tamaño (tomar esto en cuenta a la hora de escoger el recipiente).
      • Si están desesperados por comer el pan, entonces una vez que crezca la masa, se golpea y se espicha/desinfla completamente y se procede al paso siguiente. Si todavía tienen tiempo y aguante, entonces se vuelve a cubrir y se deja reposar por una hora más para que crezca de nuevo (y así el pan queda más esponjoso).
      • Una vez desinflada la masa, si les queda lo suficientemente manejable como para que tome forma más o menos compacta, se puede poner directamente sobre una bandeja (engrasada y enharinada, o con papel parafinado/de cera/para hornear), en forma de pan redondo u ovalado (con un cuchillo afilado, hacerle un corte en forma de cruz al pan redondo, o tres cortes diagonales a la barra ovalada). La otra alternativa es usar un molde rectangular de pan, ligeramente engrasado y alineado con papel parafinado (así el desmoldado es más fácil).
      • Hornear a 180ºC/350ºF (en horno precalentado) por 30-35 minutos. Para probar que el pan esté listo, se golpea suavemente. Si el sonido es «hueco», entonces el pan está listo.


      Nota sobre los ingredientes opcionales:

      • En la receta original, el pan es condimentado con bastante canela. En mi opinión, ya el chocolate es suficientemente gustoso y no necesita más condimentos (ni canela, ni vainilla). Pero eso, por supuesto, depende del gusto personal.
      • Con respecto al azúcar, este pan lleva morena y blanca. Si no tienen morena, les recomiendo que usen 4 cucharadas de blanca (en lugar de 5), para que no quede tan dulce. Hay que tomar en cuenta también qué tipo de chocolate se utiliza. Si las chispas son de chocolate de leche, con 4 cucharadas de azúcar es más que suficiente. Esta vez utilicé sólo azúcar blanca, porque tenía en casa una moscabada, con mucho sabor a melaza, y como soy choco-purista, no quise alterar el sabor del pan.

      LOMO DE CERDO BRASEADO CON SALVIA Y LECHE

      Ya en otras gastrocrónicas le hemos echado flores al cordero irlandés. Esta vez los piropos le tocan al cerdo, que no se queda atrás en importancia en la gastronomía Irish. Este plato, sacado de la Guía completa de las técnicas culinarias, del Cordon Bleu, es típico de Italia. La salsa es buenísima y la carne queda jugosa. Para los gastro-incultos como yo, aquí les copio la definición de este tipo de cocción, tomada también del libro:

      BRASEAR: Dorar los alimentos en grasa, para después cocinarlos tapados en una pequeña cantidad de líquido aromatizado a fuego lento y durante largo tiempo.

      Les debo la foto para la próxima vez que lo prepare.

      INGREDIENTES

      2 kg lomo de cerdo deshuesado y enrollado
      2 cdas aceite de oliva
      1,5 l leche
      5 dientes de ajo machacado
      2 cdas hojas de salvia o estragón*
      Ralladura de limón y jugo de 2 limones
      Sal y pimienta recién molida

      • Dorar el cerdo en una cazuela con el aceite, a fuego medio-fuerte, dando vueltas continuamente para que se dore uniformemente. No pinchar la carne al voltearla.
      • Añadir el resto de los ingredientes, tapar y llevar a ebullición. *La receta original es con salvia, pero yo no tenía y acababa de comprar un paquete de estragón. La sustitución quedó de maravilla.
      • Tapar la cazuela y brasear a 180ºC / 350ºF de 2 a 2 horas y media, revolviendo y rociando el lomo de vez en cuando.
      • No se preocupen si la salsa parece cuajada, así es como debe quedar.
      • Servir en rodajas. Unas papas al horno, cortadas en gajos, no le quedan nada mal a este plato.

      TARTALETAS / QUICHE DE VERDURAS


      Esta receta es más invento que plagio, así que es 100% experimental y se hace con lo que haya en la nevera. Se puede hacer como tartaletas o como quiche, con masa casera o congelada. Les copio la receta clásica de Valen (mi tía) para la masa, con algunos tips que me dieron en un curso de repostería que hice hace algunos meses en Cooks Academy.

      MASA (PASTA QUEBRADA)

      1½ taza (aprox. 170 g) harina (NO leudante)
      ½ cucharadita de sal
      Pizca de nuez moscada (tipo 1/8 cdta)
      ½ taza (100 g) manteca vegetal o mantequilla
      3-4 cucharadas de agua helada (la necesaria)
      1 clara de huevo ligeramente batida, para enriquecer la masa (opcional)

      • Esta masa sirve para pies dulces o salados. El toque de nuez moscada le queda estupendo.

      • El truco principal para que quede buena la masa y no se encoja, quede tiesa o fracturada, es trabajar con los ingredientes fríos de nevera (se puede enfriar incluso la harina y los recipientes, eso hicieron en el curso de repostería) y NO AMASAR. 

      • Se mide en un recipiente grande la harina cernida (pero no airearla demasiado), sal y nuez moscada. Revolver, para que se distribuya todo equitativamente. 

      • Medir la manteca/mantequilla y picarla en cubitos mínimos, pero sin manosearla. Si empieza a aguarse, meterla de nuevo en la nevera por un rato.

      • Hay dos modos de hacer la masa: a mano o con un procesador (o licuadora). La idea es mezclar la harina con la manteca hasta que agarre la consistencia de migas gruesas (es decir, que no queden trozos grandes de grasa). Si se hace a mano, debe hacerse con la punta de los dedos, como tratando de disolver la manteca con la harina. Es recomendable tener un bol con agua con hielo, y de vez en cuando meter la mano para enfriarla de modo que el calor no derrita la manteca. La otra opción es poner la harina y los cubitos de manteca en la licuadora y darle toques hasta que se formen las migas. 

      • Una vez mezcladas la harina y la mantequilla, agregar el agua cucharada por cucharada, revolviendo con un tenedor y tratando de que todo se impregne. A veces la harina chupa demasiado y pareciera que las 4 cucharadas es poco, pero hay que recordar que la masa no es tipo de pizza (no debe quedar aguada o elástica, sino lo suficientemente húmeda como para que todo se cohesione).

      • Enharinarse las manos y formar una bola compacta (SIN AMASAR, sólo apretar un poco). Envolver la bola de masa en envoplast (film plástico, cling) y dejarla reposando en la nevera una media hora para que luego no se encoja al hornearla (o congelar para otra ocasión). 

      • Dos posibles accidentes:
        • Que al hacer la bola se pegue todo en los dedos. Eso quiere decir que la masa tiene demasiada agua. Espolvorear un poco más de harina.
        • Que no se apelotone la masa. En ese caso, se le puede echar una cucharada más de agua y tratar de compactar de nuevo. Lo más probable es que cuando se enfríe, se aglutine un poco mejor al amasarla con el rodillo (ver tips más abajo).

      • Mientras tanto, precalentar el horno a 350ºF/180ºC y engrasar el molde para pie (9″/23 cm ó 8″/ 20 cm).

      • Espolvorear un poco de harina en un mesón y sobre el rodillo. Poner la bola de masa en el mesón y golpearla con el rodillo hasta hacer un disco redondo (hay que tratar siempre de conservar el círculo, para no tener que estar haciendo patch-work si no alcanza la masa de un lado del molde). Con el rodillo siempre enharinado, extender la masa en todas las direcciones, hasta calcular que tape el molde y cuelgue un poco a los lados. Los chefs no pasan el rodillo pa’ todos lados, sino que van girando la masa y siempre estiran hacia adelante, así se aseguran de que no se pegue en el mesón.

      • Si se rompe la masa, no importa. Mojarse la punta de los dedos y hacer un copy-paste, usando la humedad como goma (al pasar el rodillo de nuevo eso ni se ve). De hecho, si sobra masa y hay partes muy finitas una vez que esté puesta sobre el molde, se puede cortar pedacitos y tapar los huecos. No es lo más elegante, pero la chef del curso dijo que todos los reposteros lo hacen.

      • Un truco para pasar la masa al molde es doblarla suavemente sobre el rodillo y usarlo para colocarla bien cuadrada sobre el molde (mucho mejor que tratar de agarrarla toda con la mano). No se debe estirar con la mano al enfondarla, porque luego se encoge.

      • Una vez que esté lista la masa en el molde, viene mi gran meollo: hay recetas que dicen que pongas las frutas o verduras sobre la masa cruda, pero hay otras que recomiendan que pre-cocines un poco la masa. Yo me voy por esta segunda opción para que quede más crujiente. El libro de técnicas del Cordon Bleu dice:

      Los fondos de pasta quebada para flanes, quiches, tartas y tartaletas se tienen que hornear completamente si el relleno no se ha de cocinar, o parcialmente si el tiempo de cocción del relleno es corto (p. 295).

      • En este caso, hay dos opciones:
        • Meter el molde tal cual, por unos 8-12 minutos, hasta que la masa esté seca pero no marrón (si se pasa, queda tiesa después).
        • «Hornear a ciegas» (blind bake): para que la masa no se encoja o se infle, se pincha la base varias veces con un tenedor, se le pone una hoja de papel parafinado (=papel de cera) y se le echa encima unas peloticas de cerámica especiales para hornear o algún grano (caraotas/frijoles o arroz, por ejemplo). El peso y el calor ayudan a que la masa se cocine parejo. Hornear por unos 8-10 minutos, luego quitar el papel con los granos y hornear por unos 3-5 minutos más. Lo que se use para hornear a ciegas luego no sirve para comer, pero se puede reusar para la próxima vez.

      • Antes de echar el relleno, hay que dejar enfriar completamente.


      Alternativa

      En uno de sus programas, Jamie Oliver dio esta receta para la short crust pastry (pasta quebrada), y luego leyendo en el libro del Cordon Bleu vi que las proporciones de Jamie son consistentes con la receta anglo (dos partes de harina por una de grasa), que es distinta de la francesa:

      200 g harina
      100 g manteca o mantequilla
      2 huevos ligeramente batidos
      Pizca de sal
      Chorrito de leche (1-2 cdas)

      El procedimiento es el mismo de arriba: deshacer la grasa en la harina sin manosear mucho, agregar los ingredientes húmedos, mezclar, formar una bola y refrigerar un rato.

      RELLENO

      2 calabacines (zucchini), en lajitas cortadas diagonalmente
      100 g (9 aprox.) tomates cherry, cortados por la mitad
      Tomate seco (o semi-seco), al gusto
      100 g queso de cabra, en cuadritos o desmoronado
      2-3 cebollines (=cebolletas), finamente picados
      Varias hojitas de albahaca
      Espinaca, al ojo (tal vez unos 50 g) picada
      Pimentones (morrones) rojos asados, sin piel y cortados en tiras (también sirven de piquillo, de esos que ya vienen preparados)
      3 huevos
      250 ml crema de leche
      Sal y pimienta recién molida
      Páprika, si les gusta el toque picante
      Nuez moscada, si no le pusieron a la masa

      • Sofreír ligeramente los calabacines en una sartén con un chorrito de aceite de oliva, hasta que estén dorados. Sazonar con sal y pimienta.  
        • OJO: el calabacín en Venezuela es mucho más aguado (más tipo pepino) que el zucchini italiano. Si no consiguen de este tipo, compren el calabacín joven y, en lugar de cortarlo en lajitas, córtenlo por la mitad, longitudinalmente, y sáquenle las semillas con una cucharita. Tal vez esto ayude a que no se agüe tanto.  Para más info, ver aquí.
      • Distribuir el calabacín y el resto de las verduras en el molde (los tomates con el lado cortado hacia arriba) por capas. Desmoronar un poco de queso en cada capa (aquí en Irlanda hay muchos tipos de queso de cabra -cada uno mejor que el otro-; para este tipo de platos o para ensaladas, suelo usar uno que viene en forma de tronquito, que se desmorona fácil). Algunas verduras se pueden sustituir y/o eliminar. Los ingredientes básicos, en mi opinión, son el queso, el calabacín y el tomate. El tomate seco, por ejemplo, le añade bastante sabor (pero si está muy seco, hay que rehidratarlo metiéndolo en agua caliente por algunos minutos). Terminar con una capa de tomates.

      • Batir la crema de leche y huevos, sazonar bien con sal y pimienta, páprika y nuez moscada (hay que tomar en cuenta cuán salado es el queso).

      • Verter el líquido poco a poco, y asegurarse de rellenar todos los huequitos entre las verduras.
      • Hornear por 40 minutos (a 350ºF / 180ºC) hasta que esté ligeramente levantado en el centro.

      • Dejar enfriar por 10 minutos antes de cortar.