MUFFINS CÍTRICOS

En un arrebato de inspiración, y recordando una receta marroquí publicada en las Gastrocrónicas hace algún tiempo, aquí les paso este invento, que resultó bastante decente y recibió una calurosa bienvenida hace unos días por parte de Hugo. La receta de los muffins es una versión personal, basada en Muffins (The Australian Women’s Weekly), y Cook’s Library: Baking (Parragin Publishing).

INGREDIENTES

Para 12 muffins grandes

Muffins
3 tazas (generosas) de harina no leudante
4 cdtas polvo de hornear
1 taza de azúcar blanca
2 huevos, ligeramente batidos
2/3 taza aceite vegetal
u 8 cdas mantequilla derretida
1 taza leche (o más si se necesita)

Sirope cítrico
Jugo de 2 naranjas

Jugo de 1 lima
Jugo de 1 limón

½ taza (5 cdas / 75 g) azúcar
1/4 taza papelón rallado (opcional)
3 clavos

2 estrellas de anís

1 palito de canela

  • Precalentar el horno a 400ºF / 200ºC. Engrasar los moldes para muffins, o ponerles papelitos.
  • Cernir la harina y el polvo de hornear en un recipiente mediano.
  • En un recipiente grande, mezclar bien el azúcar con el aceite o mantequilla, huevo y leche. Incorporar los ingredientes secos, mezclando bien pero sin sobrebatir. Si la mezcla está demasiado pastosa, se puede añadir un poco más de leche, pero muy poco a poco para que no quede demasiado aguada.
  • Llenar los moldes y hornear por 10-15 minutos si están usando moldes para mini-muffins, o por 20-25 minutos si usan moldes grandes (o hasta que estén dorados y al insertar un palillo, salga seco). Dejar enfriar por unos 5 minutos, desmoldar y dejar enfriar un poco más en una rejilla.
  • Mientras tanto, para hacer el sirope cítrico, poner todos los ingredientes en una ollita y poco a poco llevar a un hervor, revolviendo hasta que el azúcar (y el papelón, si usan) se disuelva por completo. Hervir a fuego medio-bajo por unos tres minutos. Colar el sirope para sacar el palito de canela, los clavos y alguna semilla que se escape por ahí .
  • Pinchar los muffins aún tibios con un tenedor, en especial en el centro, y rociar con el sirope caliente, teniendo cuidado de no inundarlos demasiado y dándoles chance de absorber el líquido. Este paso puede ser desastroso, pero bien vale la pena limpiar la cocina.

Fotos para la próxima (si Hugo deja…)

TORTA DE PLÁTANO

En estos días en que he estado actualizando bastante el blog (compensando por el abandono del 2008), me di cuenta de que casi no hemos publicado recetas venezolanas. Peor aún, no hemos montado sino un par de platos de los que hacemos frecuentemente en casa. Es cierto que muchas de las recetas publicadas ya forman parte de nuestro paladar habitual (la cochinita pibil, los kebabs, por ejemplo). Pero inconscientemente, supongo, nos hemos dedicado a resaltar sólo las cosas exóticas o novedosas que cocinamos. También es cierto que tratamos de no repetir demasiado, pero siempre hay sabores recurrentes que usualmente están ligados a nuestro bagaje cultural. La idea original del blog era no sólo compartir algunas recetas de nuestros libros favoritos, sino también asentar por escrito parte de la tradición familiar. Siempre resulta complicado escribir recetas personales, porque todo se mide «al ojo», pero vale la pena hacer el intento.

Esta torta de plátano es un clásico de mi mamá. No sé de dónde la sacó, si es inventada o heredada de mi abuela Gloria. Hace un par de años participamos en un festival internacional, haciendo un demo de comida criolla. Les preparamos un montón de cosas, y para terminar, pensé que éste era el postre más rápido, fácil y «exótico» que les podíamos mostrar. Tuvimos nuestras dudas porque, en lo que respecta a presentación, la pobre torta de plátano se lleva el último premio, pero podemos dar fe de que los asistentes al demo se chuparon (literalmente) el plato. Al final muchos se acercaron a comentarnos lo buena e inesperada que les resultó la combinación de sabores. Y es que de eso se trata, en muchas ocasiones, la gastronomía venezolana: mezclar lo dulce con lo salado, lo suave con lo duro, lo negro con lo blanco.

En fin, después de tanto preámbulo, les informamos a nuestros cuatro gastrolectores que de ahora en adelante haremos el intento de copiar más recetas «caseras» y criollas. Supongo que cada familia venezolana tiene su propia versión, pero aquí les va la nuestra de la deliciosa torta de plátano.

ACLARATORIA para los no-caribeños:
Plátano (Musa paradisiaca) aquí se refiere NO a la banana/banano/guineo/cambur (el que se come crudo), sino al grande, de concha más dura que se debe cocinar (en México se llama plátano macho, y en inglés se llama plantain).

INGREDIENTES

Para 6 personas

4 plátanos grandes, maduros
Aceite para freír (NO de oliva)
1 lata leche condensada
2 tazas queso blanco duro rallado
Canela en polvo, al gusto


Versión sencilla

  • Pelar y cortar los plátanos en tajadas. Freír en aceite bien caliente hasta dorar (tratar de no quemar) y poner sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  • Precalentar el horno a 350ºF / 180ºC.
  • En un pyrex cuadrado de 23×23 cm / 9×9″ (o molde que se pueda meter en el horno), poner una capa de tajadas cubriendo completamente el fondo, luego untar esa capa con 1/3 de la lata de leche condensada, y coronar con bastante queso blanco.
  • Repetir hasta que se acaben las tajadas. 4 plátanos grandes suelen ser suficientes para 3 capas. Terminar con leche condensada, bastante queso y rociar canela en polvo por encima.
  • Hornear por 25-35 minutos, hasta que el queso se derrita, se dore un poco y se formen burbujas color caramelo en la leche condensada. Dejar enfriar un poco antes de servir, si no quieren echarse la quemada del siglo.


Notas extra (versión extendida)

Sobre la madurez del plátano:

  • Este postre no puede hacerse con plátano verde (queda tieso, seco y harinoso). Mientras más maduro el plátano, más dulce el resultado final. La siguiente explicación puede resultar bastante obvia para un venezolano o puertorriqueño, pero va para los lectores no-caribeños, en caso de que no sepan cómo escoger un plátano maduro: a diferencia de la banana, el plátano maduro DEBE tener pintas negras en la concha. De hecho, a medida que se va madurando, se pone más negra. El problema de usar plátanos muy maduros es que son más resbalosos a la hora de cortar las tajadas, y absorben mucho más aceite al freírse.
  • Yo nunca uso plátanos demasiado maduros, sino cuando todavía están lo suficientemente firmes para no magullarse cuando se agarran con la mano una vez pelados.

  • Para hacer las tajadas: dividir el plátano en tres secciones y lajear (rebanar) cada una longitudinalmente tres o cuatro veces, dependiendo del grosor del plátano.
  • ¿Dónde conseguir plátanos? Si viven en Estados Unidos, hoy en día no es difícil conseguirlos. Whole Foods, cualquier mercado oriental (en Malasia y Filipinas se come mucho) o en mercados caribeños o africanos también. Si viven en España, supongo que se puede perseguir a cualquier ecuatoriano y preguntarle. Si viven en Irlanda o en Inglaterra, en cualquier mercado chino o africano hay (y en Tesco he conseguido a veces). Por supuesto, hay que esperar años para que se maduren (y no siempre se maduran bien, en especial en invierno).

Sobre el aceite:

  • Nadie dijo que éste era un plato sano y dietético, así que no se puede usar aceite de oliva. Por tres razones: una, no es un ingrediente autóctono (¿usted ha visto olivares en el trópico?); dos, en Venezuela freír con aceite de oliva es como llenar una tina de baño con agua Evian; tres, el sabor del aceite de oliva es demasiado fuerte y no combina con el plátano. Alternativas: aceite de maíz, aceite de girasol (y si quieren llevarlo a un nivel más tropical aún, aceite de coco).
  • A la hora de freír, les recomiendo usar suficiente aceite como para que las tajadas queden sumergidas (deep fry). Esto ahorra tiempo y las dora uniformemente. De todos modos, hay que voltear un par de veces cada tajada para que se cocine bien (calculo que 2 minutos por lado es suficiente). También es recomendable no meter demasiadas a la vez, sino ir friéndolas por tandas (no importa que se enfríen).

Sobre la leche condensada:

  • Sin duda, ésta es la versión urbana, americanizada, de la torta de plátano. Si quieren ser puristas y tradicionales, se puede sustituir la lata de leche condensada por un «melado de papelón». «Dejá de hablar en guaraní», me diría una querida amiga argentina. Aquí está la traducción: papelón es una panela de melaza hecha de caña de azúcar (según Wikipedia, en otras variantes de español se le llama piloncillo, panela, raspadura, rapadura, atado dulce, chancaca, empanizao o panocha). En inglés el equivalente es molasses, y en India y Pakistán hay algo similar llamado gur o jaggery.
  • Para hacer el melado de papelón, se pica en pedacitos la panela (unos 250 g) y se pone en una olla con una taza de agua y varios clavos. Se cocina a fuego medio-alto, revolviendo para disolver, hasta que tome la consistencia de una miel espesa (entre 7-10 minutos). Colar para eliminar los clavitos (y además, la panela usualmente viene con impurezas). Scannone sugiere que se pruebe el papelón antes y, si está muy salobre, se agregue un poco de azúcar también. Usar este melado del mismo modo que se indica arriba (1/3 en cada capa de plátano).
  • Las siguientes tres fotos muestran la torta hecha con melado de papelón:

Sobre el queso blanco:

  • El queso blanco venezolano es parecido al queso fresco mexicano, o al panir indio. Es un queso suave, y si es del tipo llanero es fácil de rallar (y no es demasiado salado). En Estados Unidos se consigue en Whole Foods (como «queso fresco» o «queso mexicano»). Si no hay un equivalente donde viven, pueden hacer una mezcla de mozzarella con algún cheddar blanco suave (o mozzarella con feta desmoronado). La idea del queso en este postre es darle un toque salado que contraste con el dulzor del plátano y de la leche condensada. La desventaja de hacerlo con cheddar solamente, por ejemplo, es que la torta queda más grasosa (el queso blanco es bastante «light»).

Sobre la canela:

  • Si el gastrolector es amante de la canela, puede espolvorear cada capa al armar la torta, en lugar de hacerlo sólo en la última.

Si se animan y preparan la torta, no sean flojos y dejen un comentario a ver qué les parece y qué cosas se pueden mejorar en la receta (cantidades, explicación, ingredientes extra, etc.). En Venezuela se come tanto como postre como acompañamiento de comida salada.

ENSALADA IRLANDESA DE PAPAS


Siguiendo en la onda Irish, aquí les va otra receta que combina ingredientes típicos de esta cocina. También es sacada de Irish Food & Cooking, de Biddy White Lennon y Georgina Campbell. Esta ensalada (que dietética no es) se puede servir caliente o fría. El meollo del asunto es traducir la variedad de papa que se necesita.

INGREDIENTES

Para 4-6 personas

900 g papas/patatas nuevas pequeñas
Ramita de menta
1-2 cdas (15-30 ml) aceite de oliva
1 cebolla, cortada finamente
175 g tocineta/bacon, cortada
1-2 dientes de ajo, machacados
2 cdas (30 ml) perejil picado
1-2 palitos de cebollín/cebolleta
1 cda (15 ml) vinagre de vino o de sidra
1-2 cdas (15-30 ml) mostaza irlandesa de grano
Sal y pimienta negra al gusto

  • Con un cuchillo, quitarle ligeramente la piel a las papas y cocinar en agua salada con la menta por unos 10 minutos, o hasta que estén suaves (si las papas son tiernas, la piel debe ser muy fina y ni se siente si se deja al cocinar). Colar y dejar que se enfríen un poco. Luego pasar a la ensaladera.
  • Calentar el aceite en una sartén, agregar la cebolla y cocinar a fuego medio-bajo hasta que se suavicen. Agregar la tocineta* y cocinar por 3-5 minutos, hasta que comience a tostarse.
  • Agregar el ajo y cocinar por un minuto extra, y luego añadir las hierbas, el vinagre, la mostaza, y aliñar al gusto (tomando en cuenta que la tocineta puede estar salada).
  • Verter las cebollas condimentadas sobre las papas, revolver un poco y servir.

Notas y comentarios:

  • La receta pide «new season potatoes», pequeñas para poder hervirlas sin cortar, y «dry-cured bacon». En cuanto a las papas, yo diría que las papitas colombianas (así se les llaman en Venezuela a unas papas pequeñas y bien amarillas) le irían muy bien. Las menos harinosas que consigan. Y en cuanto a la tocineta, la historia es larga, pero para no aburrir a los gastrolectores, baste con decir que el tipo al que se refieren las autoras de esta receta no es la tocineta tradicional tipo pancetta, que tiene más grasa que carne. La tocineta irlandesa, o rashers, tiende a ser más gruesa y sólo tiene grasa en los bordes. Como a mí no me gusta sentirle la grasa, en lugar de echar primero las cebollas, yo siempre comienzo por la tocineta* (y así también me ahorro el aceite).
  • Si les gusta un toque dulzón en la ensalada, se puede sustituir la cebolla blanca por una roja.
  • Cuidado con los ajos. En Venezuela, el ajo blanco que viene en una cabeza grande suele ser de Mendoza, que no es tan fuerte, mientras que el ajo criollo, pequeño y de piel a veces morada, es mucho más intenso. Aquí, por el contrario, el ajo blanco es súper fuerte y a veces le mata el sabor a la comida. En esta receta el ajo no se cocina por mucho tiempo, así que tengan cuidado.
  • Sobre el vinagre, si le echan la vinagreta a las papas aún tibias, éstas absorberán mucho más los sabores. Aunque la receta original sugiere sólo una cucharada de vinagre, yo suelo ponerle dos (para el fastidio de Hugo, que no es muy amante de las ensaladas muy avinagradas). El vinagre de sidra, por ejemplo, le da un gusto es más delicado aunque más perfumado a las ensaladas.

SOPA IRLANDESA DE AJOPORRO / PUERRO Y QUESO AZUL


La comida irlandesa (al igual que la británica) debe ser una de las más menospreciadas en Europa. No pienso defenderla en esta Gastrocrónica, por dos razones: en primer lugar, no la conozco muy a fondo, y no por falta de interés, sino porque los restaurantes de comida «local» suelen ser pubs (cuyos menús son un festival tex-mex soso) o tugurios de fish & chips, primeros responsables de enfermedades coronarias en la isla. Supongo que el verdadero corazón de la gastronomía irlandesa está en la cocina casera. En segundo lugar, tomando en cuenta lo poco que conozco, no soy muy amante de la combinación de ingredientes o de la sazón hibérnica. Sin embargo, y para no seguir echándole más leña al fuego, hay que reconocer que lo que se produce en Irlanda es de primera calidad. Quien come mal aquí es por flojo o por ignorante. Los lácteos son una maravilla, las verduras locales siempre son tiernas y gustosas, el cerdo y el cordero son, simplemente, perfectos. Y gracias a la sobrepoblación y al éxodo masivo en China, lo que no se produce por estas latitudes también se consigue en los mercados orientales (¡desde tamarindo hasta harina pan!).

Con esta introducción poco optimista, les copio esta receta irlandesa, tomada de Irish food and cooking, de Biddy White Lennon y Georgina Campbell. Espero que el resultado supere sus expectativas, así como superó las nuestras cuando la preparamos.

INGREDIENTES

Para 6 personas

3 ajoporros/puerros grandes, cortados en rodajas finas
1/4 taza (50 g) mantequilla
2 cdas (30 ml) aceite
115 g queso irlandés tipo Cashel Blue
2 cdas (15 g) harina
1 cda (15 ml) mostaza de grano irlandesa, o al gusto
1,5 litros (6 1/4 tazas) caldo de pollo
Pimienta negra recién molida, al gusto
1/2 taza (50 g) de queso rallado (puede ser parmesano, o un cheddar suave)
Cebollín/cebolleta (la parte verde), picado fino, para decorar

  • Cortar el ajoporro en rodajas finas. Calentar mantequilla y aceite en una olla grande y pesada, y cocinar el ajoporro a fuego medio-bajo, tapado, por unos 10-15 minutos, o hasta que se haya suavizado pero no esté marrón.
  • Rallar el queso (no tiene que ser muy fino) y añadir a la olla, revolviendo a fuego bajo hasta que se derrita. Agregar la harina y cocinar por un par de minutos, revolviendo constantemente con una cuchara de madera, luego incorporar la pimienta y la mostaza.
  • Añadir gradualmente el caldo, revolviendo y mezclando bien. Llevar a punto de ebullición.
  • Reducir el fuego, tapar y hervir a fuego bajo por unos 15 minutos. Probar y rectificar la sazón. Servir la sopa con el queso rallado extra, y salpicada de cebollín.


Notas extras:

  • El Cashel Blue es un tipo de queso azul, pero no es tan fuerte como el roquefort o el gorgonzola. si lo van a sustituir con alguno de estos dos, les recomiendo que reduzcan la cantidad y completen con mozzarella rallado o un cheddar blanco suave.
  • En el mismo libro se sugieren alternativas, en caso de no conseguir Cashel Blue. Las autoras dicen que se puede usar cualquier queso que se derrita. Los otros que nombran también son irlandeses, pero los copio igual, por si acaso consiguen alguno: Cooleeney, St Killian o Milleens.
  • La receta original pide un montón de mantequilla y aceite. Obviamente esto hace que la sopa quede cremosa y gustosa (y tapa-arterias también). Si usan una buena olla, no hace falta poner tanta.
  • Sobre el tamaño del ajoporro/puerro. El libro pide tres, pero para ser sinceros, el tamaño de los ajoporros aquí es descomunal. Les recomiendo a los lectores venezolanos usar 4.
  • Y sobre la mostaza. Aquí suelen condimentarla con whiskey, por ejemplo, pero la que yo compro es una francesa de grano grueso. Inicialmente al leer la receta, este ingrediente me pareció riesgoso, pero es lo que le da todo el gusto a la sopa. No dejen de incluirlo.
  • En cuanto a la sal, noten que la receta no la incluye. No le echen a lo loco: tanto el queso como la mostaza sazonan el caldo lo suficiente (y cuidado si hacen el caldo con cubitos, porque les puede quedar muy salado).
  • Servir con una buena rebanada de pan de soda.

SOPA DE CEBOLLA


La sopa favorita de Hugo, un clásico que no puede faltar en las Gastrocrónicas. La receta es tomada de una maravilla de revista: Saveur (#107). Si nunca la han hojeado, les recomiendo que compren una ya. Las fotos son espectaculares, los reportajes interesantísimos, y los tips y recetas no tienen desperdicio. Si no la consiguen, la alternativa online también vale la pena.

INGREDIENTES

Para 6 personas

1 taza vino blanco
1⁄2 taza + 3 cdas jerez
10 cdas mantequilla
1 cdta azúcar
3 cebollas amarillas grandes, finamente cortadas
Sal y pimienta al gusto
6 ramitas de perejil de hoja plana
6 ramitas de tomillo
2 hojas de laurel fresco
2 litros caldo de carne
12 rodajas de canilla/pan francés/baguette, de 1.5 cm de ancho
2 dientes de ajo, machacados
6 tazas queso gruyère, rallado
2 tazas queso parmigiano-reggiano, finamente rallado

  • Precalentar el horno a 425°F / 220ºC.
  • Combinar vino, 1⁄2 taza de jerez, 8 cucharadas de mantequilla, azúcar, cebollas, sal y pimienta en una cacerola de 23 x 33 cm (9″ × 13″) y brasear, sin tapar, revolviendo ocasionalmente hasta que la cebolla comience a dorarse, unos 40–45 minutos.
  • Sacar la cacerola del horno, cubrir con papel aluminio y continuar braseando en el horno, revolviendo ocasionalmente, por una hora más, hasta que las cebollas estén caramelizadas. Mantenerlas calientes.
  • Mientras tanto, hacer un bouquet amarrando el perejil, tomillo y laurel, utilizando hilo de cocina (pabilo). Poner el bouquet y el caldo en una olla, llevar a ebullición y reducir el fuego a medio-lento. Continuar hirviendo suavemente, parcialmente cubierto, por 30 minutos. Remover el bouquet, añadir le resto del jerez y cocinar 5 minutos más.
  • Mientras el caldo se cocina, untar las rodajas de pan con el resto de la mantequilla. Tostar en una sartén a fuego medio, volteando una vez, hasta que se doren (unos 5-7 minutos). Untar las tostadas con bastante ajo y reservar (lo que sobre de ajo se puede descartar).
  • Calentar el broiler, colocando la rejilla a 15 cm (6″) del calor. Acomodar 6 recipientes (para hornear, tipo pyrex o le creuset) sobre una bandeja llana como para galletas, forrada de papel aluminio. Dividir las cebollas y caldo en los 6 recipientes. Colocar 2 rodajas de pan en cada bol y coronar con una taza del gruyère rallado y 1/3 taza del parmesano sobre cada una. Cocer hasta que los quesos se doren bien y burbujeen, por 3–5 minutes. Servir inmediatamente.

MUFFINS INTEGRALES DE CAMBUR/BANANA Y NUECES

Después de echar un vistazo a la sección de postres de este blog, el lector no tardará en darse cuenta de que esta gastrocronista, como buena venezolana, es amante del cambur (banana, banano, guineo, plátano). Y de los muffins también. Así que en esta ocasión, les copio una receta fácil y rica que combina a ambos, basada en ésta de allrecipes.


INGREDIENTES

Para 12 muffins

1 1/2 tazas (190 g) harina integral
1 cdta (3 g) polvo de hornear
1 cdta (5 g) bicarbonato de sodio
1/2 cdta (3 g) sal
Nuez moscada*, al gusto (aprox. 1/4 cdta)
3 cambures/bananas, machacad@s
1/2 taza azúcar morena + 2-3 cdas miel (ó 3/4, 150 g, azúcar blanca)
1 huevo
1/3 taza (75 g) mantequilla, derretida
1/2 taza nueces o pacanas, picadas (grosor dependiendo del gusto personal)

  • Precalentar el horno a 350ºF / 175ºC. Engrasar los moldes para muffins, o ponerles papelitos.
  • Cernir en un recipiente mediano la harina, polvo de hornear, bicarbonato, sal y nuez moscada* (si no tienen o no les gusta el sabor, se puede sustituir por canela en polvo, o por extracto de vainilla, agregado en el siguiente paso). La harina integral va a dejar un montón de trocitos en el colador, agregarlos de nuevo (la idea de cernir la harina no es eliminarle los trozos grandes, sino airearla y combinarla bien con los demás ingredientes secos). Reservar.
  • En otro recipiente grande, mezclar cambures (no tienen que estar perfectamente machacados, pueden dejarlos gruesos si les gusta la idea de encontrar trocitos en el muffin), azúcar (y miel, si usan), huevo y mantequilla. Agregar los ingredientes secos y las nueces picadas, y mezclar hasta que se forme una pasta suave, pero sin sobrebatir. Verter en los moldes.
  • Hornear por 10-15 minutos si están usando moldes para mini-muffins, o por 25-30 minutos si usan moldes grandes.

MOUSSE DE FRESA

No tengo fotos de este postre, pero igual vale la pena montar la receta, copiada de Cooking desserts (Murdoch Books). Es muy fácil, pero el resultado es rico y elegante. Supongo que se puede hacer con cualquier fruta suave, bayas en especial.

INGREDIENTES

500 g fresas/frutillas
250 g mascarpone
1/3 taza azúcar fina (caster)
1 cda gelatina en polvo sin sabor

  • Disolver el azúcar en media taza de agua (en una olla pequeña) a fuego medio-bajo, por unos 3-4 minutos. Luego espolvorear la cucharada de gelatina y revolver hasta disolver, un par de minutos más. Apartar del fuego y dejar enfriar un poco.
  • Lavar y quitarles el tallito a las fresas. Licuar hasta que la mezcla esté suave.
  • Agregar el mascarpone y mezclar bien.
  • Con la licuadora prendida, ir añadiendo poco a poco el líquido con el azúcar y la gelatina.
  • Verter en un molde de un litro y refrigerar toda la noche, o hasta que se asiente el mousse.
  • Para desmoldar, sumergir el molde en agua caliente por unos 10 segundos y voltear.

Notas

  • No creo que haya un buen sustituto para el mascarpone. Tal vez se pueda hacer el intento con queso crema, pero a la hora de endulzar hay que tomar en cuenta que éste tiene un punto de acidez superior al mascarpone.
  • Hay que asegurarse de disolver bien la gelatina, para que no le queden grumitos desagradables.
  • La receta original pide sólo una cucharada de gelatina, pero a mí no me asentó muy bien, así que la próxima vez le pongo un sobrecito completo (que da más o menos cucharada y media o dos).
  • Este postre hay que comerlo rápido, porque tanto las fresas como el mascarpone se dañan rápido.

TARTE TATIN DE PERAS


Delicioso y facilísimo, este postre se hace originalmente con manzanas, pero con peras queda igualmente bueno. En la receta original, tomada de Cooking desserts (Justine Harding, Murdoch Books), se recomienda usar peras corella, o alternativamente packman o beurre bosc.

INGREDIENTES

3½ cdas (50 g) mantequilla, en cuadritos
1/3 taza generosa (90 g) azúcar superfina (caster, granulada)
5 peras
10-12 pacanas
2 hojas de pasta de hojaldre, descongelada
Crema o helado de vainilla, para servir

  • Poner la mantequilla y el azúcar en un molde para tarte tatin de 20 cm (8″) o en una sartén pesada que se pueda meter al horno. Calentar a fuego medio-bajo, sin revolver, hasta que el azúcar se haya caramelizado y se dore (esto no tarda mucho, en especial si se usa cocina de gas). Si la mantequilla se separa, no importa. Quitar del fuego.
  • Pelar, picar por la mitad y remover las semillas de las peras, dejándoles los tallos. Arreglar las peras, con la parte cortada hacia arriba, haciendo un círculo sobre el caramelo, con los tallos mirando al centro del molde. Completar con una de las mitades en el centro, y rellenar los espacios vacíos con las pacanas. Cubrir y cocinar las peras sobre fuego bajo por 20 minutos, o hasta que estén suaves (pero no hechas puré).
  • Precalentar el horno a 190ºC (375ºF/ Gas 5). Poner una de las hojas de hojaldre sobre la otra y estirar con un rodillo firmemente hasta que se peguen y el círculo aumente en tamaño como para que cubra cómodamente el molde y sobresalga unos 2.5 cm. Colocar la masa sobre las peras, empujando suavemente las orillas entre las peras y el molde.
  • Hornear por 20 minutos, o hasta que se dore. Con mucho cuidado, drenar el exceso de líquido del molde y verter en una ollita. Hervir suavemente por unos 4-5 minutos, hasta reducir a un sirope.
  • Voltear la tarte tatin sobre el plato de servir y echarle el sirope por encima. Servir inmediatamente con crema o helado de vainilla.

Notas extra:

  • Voltear la tarta da como susto, pero es más fácil de lo que parece. Se pone el platón sobre el molde, y con la mano completamente extendida sobre el platón, se voltea el molde, tratando de hacerlo en un solo movimiento, de manera que la tarta no se resbale (o las peras se escurran para un lado).
  • Si usan una sartén, RECUERDEN que el mango va a estar ultra caliente al salir del horno. Esto parece obvio, pero a uno se le olvida por la costumbre. Créanme, sucede…

    EMPANADAS TURCAS (Puaca)

    Tengo tiempo con ganas de montar esta receta. Para la gente que le tiene miedo a todo lo que incluya masas y rodillos, estas empanadas son la manera perfecta de quitarse la fobia. Esta es la masa más fiel que he hecho. Es elástica, fácil de amasar, rápida y sabrosa. El relleno también es rico, pero es sólo una sugerencia. Se le puede hacer un millón de variaciones. La receta es tomada de un libro que me regaló mi mamá hace años: Turkish Cooking, de Bade Jackson (Apple Press, 1998).


    INGREDIENTES

    Para 12 empanadas medianas

    Masa
    ½ taza margarina (o mantequilla)

    1 huevo
    ½ taza yogur natural (yogur griego altamente recomendado)
    2 cdtas polvo de hornear

    3 tazas de harina no leudante

    Relleno base
    250 g queso feta*
    ½ taza perejil fresco picado
    1 cdta páprika
    1 cdta pimienta negra recién molida
    1 yema de huevo, ligeramente batida
    Semillas de sésamo/ajonjolí o de amapola, para rociar por encima de las empanadas

    Opcionales
    250 g espinaca fresca
    Tomates, frescos o secos, cortados en cuadritos

    Piñones tostados

    Queso mozzarella rallado

    Carne molida, salteada con ajo, cebolla y bastante comino

    • Derretir la margarina (o mantequilla) y, cuando se enfríe, batir junto con el huevo, yogur y polvo de hornear. Añadir la harina y amasar hasta formar una pasta suave y homogénea.
    • Desmoronar el queso feta y mezclar bien con el perejil, páprika y pimienta (o demás ingredientes). 
      • Si no consiguen feta, o les parece muy fuerte, se puede sustituir con ricotta* (pero escurrir bien si tiene mucho líquido, para que la masa no se rompa cuando se ponga el relleno; lo mismo con el feta si viene en salmuera).
      • Mi relleno favorito es una mezcla de 200 g ricotta, 50 g mozzarella rallado, 250 g espinaca fresca picadita, páprika y pimienta. 
    • Precalentar el horno a 200ºC/400ºF. Hacer peloticas de masa del tamaño de una nuez y estirarlas con rodillo sobre una superficie enharinada, formando un círculo. Esta masa es bien elástica, así que se puede rendir bastante si les gustan las empanadas bien finas (pero recuerden que si el relleno está muy húmedo, se pueden romper durante la cocción). Poner el relleno en una de las mitades del círculo, mojar el borde con el dedo húmedo (no hace falta demasiada agua), doblar la mitad libre y sellar bien. Se puede cortar el exceso de masa con un cuchillo o un cortador de galletas, para que queden más bonitas. Repetir hasta que se acabe todo.
      • Si les sobra masa, se puede guardar en una bolsa plástica en la nevera y terminar al día siguiente, o se puede congelar. Lo bueno de estas empanadas es que no hay que comerlas inmediatamente. Se pueden recalentar al día siguiente e igual saben deliciosas.
    • Untar cada empanada con un poco de yema de huevo (usando una brocha) y rociar con las semillas. Poner en una bandeja engrasada, y hornear por unos 20-30 minutos, hasta que se doren.
    • Noten que la receta no lleva sal. El feta suele ser lo suficientemente salado, pero si usan otro queso, prueben el relleno y ajusten la sazón.

    TOSTADAS CON CHUTNEY Y QUESO

    Esta receta es copiada de Jamie at home, con algunos cambios. El chutney se puede hacer con antelación y aguanta bastante tiempo en la nevera (o almacenado en un lugar oscuro, si se guarda en frascos esterilizados). Con tostadas, hacen una cena rápida, diferente y riquísima. Y la receta se puede modificar con infinidad de ingredientes para hacer chutneys más o menos dulces/picantes. Sugerencias abajo.


    INGREDIENTES

    Chutney
    Para 500 g (¡un montón!)

    8-10 chiles/ajíes rojos frescos (dependiendo de cuánto picante aguanten)
    8 pimentones/morrones rojos

    Aceite de oliva

    2 cebollas rojas medianas, peladas y cortadas en trozos no muy grandes
    1 ramita de romero fresco, sacar las hojitas y cortar finamente

    2 hojas de laurel, preferiblemente fresco
    1 palito de canela

    Sal y pimienta negra recién molida
    ½ taza (100 g) azúcar morena

    2/3 taza (150 ml) vinagre balsámico

    Tostadas
    Para 4 tostadas grandes

    Pan campesino (de concha gruesa), cortado en 4 rodajas gruesas
    150 ml crème fraî
    che o crema agria
    2 yemas de huevo, ligeramente batidas

    Queso cheddar blanco o gruyère
    , rallado (al gusto, pero calculo que es tipo 1 taza generosa)
    ½ cdta mostaza en polvo
    Sal y pimienta negra recién molida, al gusto

    • Para hacer el chutney, primero hay que quemar los pimentones. Si tienen cocina de gas, agarrar los pimentones con una pinza y quemarlos directamente en la llama hasta que se ennegrezcan y a la piel le salgan «ampollas». Si la piel no sale fácilmente (una vez que retiren el pimentón de la llama), se pueden dejar enfriar en un recipiente cubierto con papel envoplast (film transparente, cling) o en una bolsa plástica cerrada. A los pocos minutos la piel debería despegarse fácilmente. Cortar por la mitad y quitar las semillas. Lo mismo se puede hacer en una parrillera/asador. Si no tienen cocina de gas o parrillera, se precalienta el horno a la máxima temperatura (en broil). Se cortan los pimentones por la mitad, se quitan venas y semillas, se unta la piel con un poco de aceite y se ponen en una bandeja cerca de la resistencia del horno, con la piel hacia arriba. En unos 10 minutos deberían estar ennegrecidos. Mismo procedimiento para quitar la piel. Es mejor ponerlos en una bandeja y no directamente sobre la rejilla, porque si el pimentón está bien maduro y jugoso, bota una especie de caramelo que empegosta todo el horno. Una pesadilla para limpiar.
    • Una vez que los pimentones y chiles estén listos, pelados y sin semillas, cortar (grueso) y reservar.

    Nota sobre los chiles/ajíes:

    • Con cualquiera de los métodos que se utilicen, cuidado con los chiles/ajíes, que son más pequeños y se queman más rápido. Es mejor no cortarlos por la mitad sino hasta que estén listos.
    • Los mejores chiles para esta receta son tipo guindillas, gruesos y alargados. No recomiendo jalapeño, porque tiene un sabor muy particular que opaca al del pimentón. Aquí (y en UK) los más comunes son los llamados Thai peppers, que no son terriblemente picantes (y por eso la cantidad industrial que se usa en la receta).
    • Si se les quitan bien la venas y semillas, se reduce un poco el picante. OJO: mejor usar guantes a la hora de manipular los ajíes, especialmente si el/la cociner@ usa lentes de contacto…
    • El chutney no debería ser enteramente dulce, así que yo no eliminaría por completo el factor picante, en caso de que estén pensando en no usar chiles.
    • Calentar el aceite en una sartén grande, añadir la cebolla, romero, laurel y condimentar con un poco de sal y pimienta. Saltear por unos 15-20 minutos a fuego medio-bajo, hasta que la cebolla esté dorada y caramelizada.
    • Agregar los pimentones y chiles cortados, azúcar y vinagre, y cocinar hasta que el líquido se reduzca y quede una pasta caramelizada, tipo mermelada (pero con trocitos).
    • Remover el palito de canela y las hojas de laurel, y guardar el chutney en frascos de vidrio esterilizados.
    • Para hacer las tostadas, batir el huevo y la crema (Jamie usa crème fraîche, pero a mí me gusta más la crema agria), espolvorear la mostaza en polvo y echar 2/3 del queso rallado (la receta original es con cheddar, pero en estos días la hicimos con gruyère y quedó buenísima). Sazonar con sal y pimienta, tomando en cuenta cuán salado pueda estar el queso, y mezclar bien.
    • Dorar las rebanadas gruesas (en el horno, en tostadora, en sartén, como prefieran). Una vez listas, untar con una buena capa de chutney, una capa de crema y coronar con queso rallado. Meter al horno (en broil) hasta dorar.


    Variaciones para el chutney:

    • La última vez que hicimos esta receta nos quedamos cortos con los pimentones, así que pelamos unos tomates (maduros, pero firmes) y los echamos a la sartén junto con el resto de los ingredientes. Nada mal.
    • En lugar de pimentones, el chutney se puede hacer de mango, melocotón o nectarina, manzana o alguna variedad de peras firmes. Si se hace de mango o manzana, tal vez se puede sustituir el vinagre balsámico por jugo de parchita/maracuyá/passion fruit.
    • Y si no son muy amantes de la canela, cambiar por una cuantas vainas de cardamomo (las vainas son duras y no se ablandan del todo al cocinar; para que el cardamomo bote el sabor, hay que machacarlas un poco antes de echarlas al sartén, o abrirlas por completo y sacar las semillitas).