PURÉ DE BATATA / CAMOTE

Este puré no tiene ninguna ciencia, pero por alguna razón es el hermano rechazado del popular puré de papas.  Tal vez es porque tiene un sabor más fuerte y puede competir con el plato principal.  No sé.  La cosa es que es una alternativa diferente y queda buenísimo con platos picantes o muy fuertes porque el dulzor de la batata ayuda a balancear los sabores.

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INGREDIENTES
 
Para 2-4 personas
1-2 batatas / camotes, grandes
1 chorrito de crema de leche (o leche, si lo quieren hacer más light)
1-2 cucharadas de mantequilla
1 pizca de nuez moscada
Sal, al gusto
Pimienta blanca, al gusto
  • Lavar bien y pelar las batatas.  Cortar en trozos gruesos, más o menos del mismo tamaño.
  • Poner en una olla con bastante agua hirviendo y cocinar hasta que estén suaves, sin llegar a deshacerse (prueben pinchando un pedazo con un tenedor).
    • El tiempo depende de cuántas batatas pongan y del tamaño en que las piquen (y del tipo que usen).  Esto puede variar entre 12 y 20 minutos, así que es preferible ir probando.
  • Escurrir bien el agua y machacar la batata con un pasapuré (pisapuré) o con un tenedor, mientras aún esté caliente (si se enfría, van a sufrir para poder hacerlo).
  • Si van a usar crema de leche, probablemente no haga falta mantequilla.  Estos ingredientes suavizan el puré y le dan un tono brillante.  La cantidad depende de la consistencia que quieran darle al puré.
  • Ponerle una pizca de nuez moscada (o, en su lugar, guayabita / pimienta de Jamaica / allspice).  Salpimentar al gusto, probar y rectificar la sazón.
    • No sé si es por pura maña, pero prefiero usar pimienta blanca (de sabor un poco más delicado) que pimienta negra en este plato.

 

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Puré de batata con yogur y cayena

EMPANADAS DULCES DE QUESO DE CABRA Y FRUTAS

Buscando recetas ecuatorianas hace tiempo, di con la página de una muchacha que es tan enferma con la cocina como yo.  Le pedí permiso para «linkear» su blog con el mío, pero no me dio respuesta, así que copio furtivamente esta receta aquí.  Está basada en la suya, pero con las modificaciones de siempre.  Les recomiendo 100% su blog: http://laylita.com/.  Las fotos son preciosas y las recetas (al menos las que he probado), buenísimas.  La masa utilizada aquí se parece a la pâte sucrée francesa, pero creo que ésta lleva más mantequilla, lo que la hace más flexible.  En cualquier caso, creo que también se podría usar para tartaletas dulces.

LA MASA
(receta original aquí)
 
15-18 empanadas medianas, ó 30-35 pequeñas 
3 tazas (330 g, aproximadamente) de harina blanca (NO leudante)
¼- ½ taza (55-110 g) de azúcar blanca (mejor si es extrafina / caster)
Pizca de sal
2 barritas de mantequilla (1 taza / 225 g), fría y cortada en pedacitos
2 huevos (fríos también), ligeramente batidos
2-4 cucharadas de agua fría
  • Usando una licuadora o procesador, mezclar la harina, azúcar y la pizca de sal.
    • La cantidad de azúcar depende del gusto personal y del relleno que vayan a usar.  Si es bastante dulce, entonces no hace falta usar tanta azúcar.  Recuerden que mientras más azúcar, más frágil la masa.
  • Agregar los pedacitos de mantequilla y dar toques hasta que la masa tenga la textura de migas de pan.
  • Pasar a un recipiente ancho o directamente sobre la superficie de trabajo, abrir un hueco en el centro, tipo volcán, y añadir los huevos (previamente batidos) y el agua (empezando por dos cucharadas, y agregando más si notan que la masa está muy seca).
  • Mezclar rápidamente, sin amasar mucho.  El truco es ir compactando la masa sin manosearla demasiado para que la mantequilla no se derrita.  Esto le da mejor textura una vez que se hornee.
    • Creo que ya conté hace tiempo que hice un curso de repostería en el que la chef nos decía que un error típico es amasar los ingredientes de la pasta quebrada (tanto dulce como salada) como si fuera masa para pan.  Ella trabajaba con todos los ingredientes helados (incluyendo la harina, y también los recipientes) para que la masa quedara crujiente y no se encogiera.
  • Dividir la masa en dos, aplastar un poco formando discos, envolver en papel plástico (envoplast, cling film) y refrigerar al menos media hora.
    • Si no van a usar toda la masa, se puede congelar sin problema. Para descongelar, sólo dejar afuera por varias horas (no usar microondas ni nada por el estilo).
  • Antes de armar las empanadas, forrar el mesón con papel encerado (parafinado, para hornear).  Yo usualmente estiraba la masa directo sobre la mesa, pero viendo las fotos de Layla, noté que ella lo hacía y la verdad es mucho más fácil despegar los discos así.
    • Igual, si notan que la masa se pega un poco, pueden espolvorear un poco más de harina sobre la superficie y sobre el rodillo.
  • Con un rodillo, estirar uno de los discos hasta la masa esté fina (pero no demasiado, porque se fracturan fácilmente, en especial si el relleno es muy líquido).
  • Con un cortador de galletas o un vaso invertido, hacer los circulitos del tamaño de su preferencia (mientras más pequeños, más delicadas las empanadas y menor el riego de que se fracturen).
    • Si notan que la masa está demasiado gruesa, pueden darle una pasadita extra con el rodillo a cada disco.
  • Usar inmediatamente, o refrigerar para usar más tarde.
EL RELLENO

(receta original aquí)

400-500 g de bayas o la fruta de su elección (ver opciones abajo)
450 g de queso de cabra, a temperatura ambiente
½ taza (110 g) de azúcar blanca (o menos, si van a usar alguna fruta con melado)
1 cucharadita de vainilla (opcional)
1 cucharada de ralladura de naranja (opcional)
½ taza de almendras en lajas (20 g), nueces o pacanas (40 g) picaditas (ver opciones abajo)
1 huevo, separado (batir ligeramente tanto la clara como la yema)
¼ taza (50 g) de azúcar morena
  • Suavizar el queso de cabra, revolviéndolo bien en un recipiente mediano.  Agregar el azúcar, la vainilla y la ralladura de naranja (si van a usar) y mezclar bien.
    • La receta original de Laylita lleva queso de cabra, vainilla, ralladura de naranja, frambuesas y almendras.
    • Otras opciones:
      • Queso de cabra, nueces y peras (3-4, firmes, peladas y cortadas en lajas) marinadas en vinagre balsámico.
      • Queso de cabra, peras (2-3, firmes, peladas y cortadas en lajas), 2-3 cebollas rojas cortadas en tiras finas y caramelizadas con azúcar morena y vinagre balsámico. Para caramelizar las cebollas, se ponen en un sartén grande con mantequilla, a fuego medio-bajo hasta que se suavicen, unos 4-5 minutos; luego se añade un poco de azúcar morena y un chorrito de balsámico y se deja a fuego bajo por 6-8 minutos más. Dejar enfriar antes de usar.
      • Queso de cabra, pacanas y mango suavizado con melado de papelón (1 mango grande ó 2 medianos, no tan maduros). Para suavizar el mango con melado: pelar y cortar las frutas en rodajas o trozos no demasiado finos (tal vez de 1-1,5 cm de grosor). En una olla mediana a fuego medio, hacer el melado de papelón mezclando bien 2 cucharadas de agua y 3 cucharadas generosas de papelón rallado, echar un par de clavitos de olor y cocinar por unos 3 minutos o hasta que el líquido se espese un poco.  Incluir el mango y cocer por varios minutos, hasta que el mango se suavice un poco, sin llegar a hacerse puré.  Sacar los trozos de mango de la olla con una espumadera (o cuchara con huequitos), escurriendo bien.  El melado que sobre de los mangos se devuelve al fuego y se reduce hasta que quede un sirope espeso, tipo miel (pescar los clavitos y desechar). Dejar enfriar por completo (tanto el mango como el sirope). En lugar de utilizar toda la cantidad de azúcar con el queso de cabra, se puede reducir a la mitad, pero terminando de endulzarlo con este sirope.  Si les gusta el sabor, se puede echar una pizca de canela también (aunque a mí me gusta el sabor puro del melado con los clavos).
      • Queso cabra, durazno suavizado con melado de tamarindo y almendras.  Mismo procedimiento que con el mango: en una ollita a fuego medio, disolver 2-3 cucharadas de pasta de tamarindo en 2 cucharadas de agua, cocer unos minutos hasta que se espese la mezcla, agregar los duraznos (o nectarinas, albaricoques, etc., pelados, sin semilla y cortados gruesos) y cocer hasta que se impregnen del melado y se suavicen sin llegar a deshacerse. Dejar enfriar por completo antes de usar.  Mezclar el excedente de líquido (mermado) con el queso de cabra.  En este caso, sí les recomiendo usar toda la cantidad de azúcar porque el tamarindo puede estar muy ácido (en su defecto, ir probando y ajustando).
  • Para armar las empanadas, poner una cucharada de queso en el centro de la masa, dos o tres frambuesas (o un poco de alguno de los rellenos sugeridos arriba) y algunas almendras (o la nuez correspondiente).
    • Recuerden escurrir bien las frutas antes de poner sobre la masa, para que no se ponga demasiado aguada y se rompa.
  • Untar un poquito de clara de huevo en los bordes y doblar la empanada.  Sellar bien los bordes usando un tenedor.
  • Barnizar la empanada por arriba con la yema de huevo y salpicar con un poquito de azúcar morena.
  • Usando la punta de un cuchillo afilado, abrirles un huequito para que boten en vapor y no se fracturen.
    • En la foto de abajo, las empanadas están barnizadas pero sin huequito, pero en las últimas dos fotos pueden ver la diferencia entre empanadas horneadas sin hueco (y fracturadas), y empanadas con hueco.
  • Meter en la nevera y dejar enfriar al menos media hora antes de hornear.  Este paso es importante para que la masa de la empanada quede perfecta, crujiente y flexible al mismo tiempo.
  • Precalentar el horno a 190º C / 375º F y hornear en bandejas forradas con papel encerado por unos 20-25 minutos, hasta que se doren.  Servir tibias.

HONGOS RELLENOS A LA HUGO

Esta receta es inspiración de Hugo, y se supone que él mismo iba a escribirla, pero la verdad es que cuando está en la casa los enanos no lo dejan en paz, así que aquí voy…

Con respecto a la escogencia del hongo, no sé si fue en una edición de la revista Saveur que leímos que el hongo plano (flat mushroom) es uno de los más gustosos, con carne firme y con un buen tamaño para rellenar.  Se consigue fácilmente y no es caro.  No es igual al portobello, que es un poco más suave en textura y sabor, pero supongo que se puede sustituir uno por otro sin problema.

Las cantidades que pongo abajo son modificables, por supuesto.  La cantidad de relleno depende del tamaño de los hongos, pero es para que se den una idea.

INGREDIENTES 
Para 3-6 personas, dependiendo del hambre
6 hongos planos grandes (flat mushrooms)
Un chorrito de aceite de oliva
3 chalotes o escalonias grandes (shallots), ó 4-6 pequeñ@s
1 diente de ajo grande
Un chorrito de vinagre balsámico
Orégano, perejil o mejorana, sec@ y al gusto
1-1½ taza de queso edam (o emmental), rallado
6 lonjas de jamón serrano o prosciutto crudo
  • Lavar bien los hongos y dejar escurriendo.
    • Hay quienes dicen que es pecado mortal lavar los hongos, y que basta con «cepillarles» la tierra sin necesidad de mojarlos.  A mí eso no me convence mucho…
    • Con respecto al tallo: los hongos planos suelen venir con el tallo bastante recortado y, si se compran frescos, no tiene por qué estar duro, pero si sobresale mucho o si está duro, cortarlo.
  • Cortar unos rectángulos de papel aluminio, lo suficientemente grandes como para que puedan envolver cómodamente cada hongo.
  • Hacer un picadillo fino con los chalotes y el ajo (que también puede machacarse).  Sofreír en un poco de aceite de oliva hasta que los chalotes estén transparentes (3-4 minutos).  Agregar un chorrito de vinagre balsámico y la hierba de su preferencia.  Revolver y retirar del fuego.
    • No les recomiendo usar tomillo.  Aunque es la hierba ideal para hacer hongos salteados, es muy fuerte para este plato y opacaría el sabor del resto de los ingredientes.
  • Poner cada hongo boca arriba sobre su respectivo cuadrado de papel aluminio y rellenar con una cucharada (o más) del sofrito.  No hace falta salpimentar porque tanto el queso como el jamón ya son suficientemente salados.
 
  • Coronar con un poco de queso rallado.
  • Envolver con el jamón serrano o prosciutto crudo.
  • Cerrar los rectángulos de aluminio, como haciendo un sobre.
  • Meter en el horno precalentado a 175º C / 350º F o poner sobre la parrilla / asado / BBQ por unos 10 minutos.

 

HUMMUS DE REMOLACHA

La idea puede no resultar muy atractiva, pero este hummus es sorpresivamente rico.  Y ya que estamos en la onda árabe/mediterránea, pues aquí les copio esta receta inspirada en la de River Cottage Handbook No. 3 – Bread, de Daniel Stevens, un librito del que hablaré pronto, cuando monte la mejor receta de pan casero que he encontrado hasta ahora…  Modifiqué un poco las cantidades de la receta original; ustedes pueden hacer lo mismo, ajustando los sabores y la textura al gusto personal.
INGREDIENTES
 
Para 1 taza, aproximadamente
1/2 cucharadita de semillas de comino
150 g remolachas / betabeles / betarragas cocid@s
1/2-1 diente de ajo, machacado
1-2 cucharada de tahini (pasta de semillas de sésamo / ajonjolí)
Jugo de 1 limón
1-2 rebanadas de pan viejo (sin concha/bordes, opcional)
Sal y pimienta negra, al gusto
  • Tostar las semillas de comino en una sartén sin aceite, hasta que empiecen a botar el aroma y a saltar, cuidando de no quemar.  Moler bien en un mortero.  Alternativamente, usar 1/4 de cucharadita de comino en polvo (o más, si les gusta el sabor).
  • Si no consiguen las remolachas ya cocidas, basta con ponerlas (con piel) en una olla con bastante agua salada y dejar hervir hasta que se sientan suaves (pero firmes) al pincharlas con un tenedor (el tiempo de cocción depende del tamaño de las remolachas, por eso es buena idea comprarlas del mismo tamaño).  Escurrir, dejar enfriar y pelar (la piel sale fácilmente).
  • Una vez cocidas y peladas, cortarlas en varios trozos y meterlas en una licuadora o procesador, junto con el ajo, el tahini y el jugo de limón.  Licuar bien hasta que se forme una pasta.  Como la remolacha es más aguada que los garbanzos del hummus tradicional, el pan viejo se usa para darle una consistencia más espesa.  Ir incluyendo pedazos de pan poco a poco, licuando y probando hasta conseguir la consistencia que más les guste. Pero si quieren hacer una versión gluten-free, pueden omitir el pan y, en todo caso, escurrir la remolacha en una muselina, para quitarle un poco de agua.
  • Probar, salpimentar al gusto y rectificar la sazón (más ajo, más comino, más limón).
  • Servir con pitas aliñadas: cortar un paquete de pitas en triangulitos, echar en un recipiente grande y aliñar con aceite de oliva, sal, páprika, orégano seco, ajo y comino en polvo, revolver bien y distribuir en una bandeja, tostar en el horno a 175º C/ 350º F hasta que comiencen a dorarse.

 

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Esta es la versión Halloween del hummus 🙂

ENSALADA TROPICAL

Esta ensalada es un invento personal, inspirado en la ensalada de papaya/lechosa tailandesa pero con un twist criollo.  La preparé para el almuerzo que hicimos después del bautizo de Andrés y gustó un montón.  La copio con nostalgia, porque por estas latitudes no conseguimos ají dulce y no creo que quede bien con ningún sustituto…  Pero igual, si hacen la prueba usando algún tipo de pimentón / morrón, avisen qué tal.  Sobre las cantidades: todo al ojo, como siempre, pero creo que la idea es que haya partes iguales de ají dulce y mango, y un poco menos de tomate.  Tomen esto en cuenta a la hora de comprar los ingredientes (abajo pongo cantidades como referencia, pero ustedes ajusten a sus necesidades).

INGREDIENTES
 
Para 4 personas, aproximadamente
250 g de ají dulce de todos los colores, sin semillas y cortados en juliana
1-2 mangos verdes («pintones», ver nota abajo), pelados y cortados en juliana
2-3 tomates pequeños, sin semillas y cortados en juliana
3 palitos de cebollín / cebolleta, cortados en rodajas finas
2 cm de jengibre fresco, pelado y rallado
Cilantro fresco, picadito (al gusto)
Jugo de 1-2 limones
Ajo en polvo, una pizca
Sal, al gusto
  • Como dije arriba, la cantidad de ají dulce es relativa.  Traten de que sea en igual proporción al mango. La razón por la cual no creo que haya sustitución para el ají es que ningún otro tipo de pimentón / morrón tiene ese gusto acidito y afrutado.
  • Sobre el mango, no utilicen «mango de hilacha», ese que se muerde y tiene «pelos», sino uno de carne firme.  Tampoco hace falta comprarlo súper verde, sino pintón: en ese punto en que la fruta verde justo comienza a madurarse.
  • Sobre el tomate: les sugiero eliminarle las semillas, para que la ensalada no quede demasiado aguada.
  • El resto ya se lo imaginarán: mezclar todos los ingredientes en un recipiente grande, salpicar con limón, echarle un toque de ajo en polvo (pero no demasiado) y salar al gusto.

POLLO HORNEADO CON QUESO

Otra receta de pollo hurtada a Cook’s Library Chicken (Parragon Publishing), bastante fácil y rápida de preparar.  La combinación de la mostaza con el queso derretido y tostado es buenísima.  Además, esta capita ayuda a que la pechuga no se seque demasiado en el horno.  Sin más introducción…
INGREDIENTES
Para 4 personas
1 cucharada de leche
2 cucharadas de mostaza
4 pechugas limpias
1 taza queso rallado (cheddar, edam, gouda, el que más les guste)
3 cucharadas de harina de trigo
2 cucharadas de ciboulette / chives (o cebollín / cebolleta), picaditos
  • Precalentar el horno a  200º C / 400º F.
  • En un recipiente mediano, mezclar la leche y la mostaza. Incluir las pechugas y revolver bien, de manera que se cubran con la mezcla.
    • Otra alternativa es pintar las pechugas con una brocha una vez que estén sobre la bandeja.
    • La receta original sugiere mostaza inglesa, pero usen la que más les guste.  En este link hay una receta de mostaza casera, bastante fuerte.
    • No agregar sal ni pimienta, con el queso y la mostaza es suficiente.
  • En otro recipiente aparte, mezclar bien el queso rallado, la harina y el ciboulette o cebollín.
  • Poner las pechugas sobre una bandeja y coronarlas con el queso.
  • Hornear por unos 30-35 minutos, hasta que el queso esté dorado.

 

[Como acompañamiento,  arroz frito estilo tai]

DULCE DE LECHE / AREQUIPE / CAJETA

Ya había posteado esta receta junto con la de los alfajores, pero decidí montarla aparte porque hago referencia al dulce de leche en muchas otras recetas y así es más fácil buscarla.  No es difícil de hacer.  Bastan una buena olla y un poco de paciencia, pero el resultado no decepciona.

Decía en esa gastrocrónica que en Venezuela, por ejemplo, le decimos también arequipe, al igual que en Colombia. En México se hace usualmente con leche de cabra y se le llama cajeta (o cajeta de leche, en Nicaragua). Confiture de lait, en francés; doce de leite, en portugués; manjar, manjar blanco o manjarblanco en Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, Ecuador y Panamá; dulce de leche en el resto de los países hispanohablantes. Y el nombre más divertido de todos: fanguito, en Cuba.

En la receta original, tomada de Rick Bayless en Authentic Mexican, la leche utilizada es de cabra, pero obviamente también se puede hacer con leche de vaca o incluso de búfala.  Creo que la única diferencia es que el dulce hecho con leche de cabra tiene un tono un poquito más claro que el otro (y claro, el sabor es muy distinto).

 

INGREDIENTES
Para 1 1/2 tazas
1 litro leche entera (de vaca o cabra)
1 taza de azúcar blanca
1 cucharada jarabe de maíz (corn syrup si están en EE.UU., golden syrup si están en GB)
1 palito de canela
1/4 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • En una olla grande y pesada, de al menos 4 litros, combinar la leche, el azúcar, el jarabe de maíz y la canela. Llevar a un hervor suave, revolviendo. Aparte, disolver el bicarbonato en una cucharada de agua, quitar la olla del fuego, y luego incorporar el bicarbonato. Es buena idea tener una cuchara a mano porque va echar burbujas y crecer un montón.
    • Hay que tener cuidado de no quemar la leche. Lo mejor es usar una olla de fondo grueso, armarse de paciencia y poner la temperatura bajita.
    • Si quieren jugar con el sabor de la receta, en lugar de canela podrían usar, por ejemplo, semillas de cardamomo (ligeramente machacadas).
    • Bayless usa jarabe de maíz (corn syrup), que es un almíbar hecho a base de fécula de maíz. Se usa como edulcorante o agente para espesar en repostería, en especial para hacer nevados / betunes, porque no se cristaliza al enfriarse. Es fácil de encontrar en cualquier mercado en EE.UU., pero no se consigue del otro lado del charco. En Inglaterra e Irlanda, lo que se usa bastante es el sirope dorado (golden syrup), que es una melaza más diluida. En Cook’s Thesaurus dicen que se puede sustituir uno por otro.
      • Pro tip – En realidad, se puede usar cualquier tipo de azúcar invertida (glucosa líquida, miel, corn o golden syrup…). La razón es que este tipo de azúcar previene la cristalización y extiende la vida del producto. Si deciden usar miel, por ejemplo, traten de escoger una que no tenga un sabor demasiado fuerte.
    • El bicarbonato no se puede eliminar (¡ni sustituir por polvo de hornear!), porque es lo que le da color dorado al dulce. Si no saben qué hacer con un pote entero de bicarbonato (y no son de cocinar muchos postres), pueden guardarlo (sin tapa) en la nevera o en el freezer. Esto ayuda a que la nevera no agarre malos olores.
  • Regresar la olla al fuego y ajustar la temperatura para que el hervor sea parejo y estable. Revolver de vez en cuando mientras la mezcla se reduce. Cuando las burbujas comiencen a cambiar de pequeñas y chispeantes, a más grandes y vidriosas, entre 25 y 40 minutos, reducir el fuego a medio-bajo. Revolver frecuentemente y con cuidado de ir incorporando todo (Bayless recomienda lavar la cuchara cada vez), hasta que el líquido espese hasta formar un sirope color marrón caramelo, un poco menos denso que el jarabe de maíz o la miel. Este tipo de cosas no se pueden apurar, así que no caigan en la tentación de subir mucho el fuego para que la leche merme rápido, porque van a terminar con un dulce quemado insalvable.
    • El palito de canela pueden dejarlo durante toda la cocción, o pescarlo antes, dependiendo de cuán «caneloso» quieran el dulce de leche.  Yo suelo dejarlo hasta que la leche rompa a hervir y luego lo saco, para que el sabor sea más sutil.
  • Colar la cajeta / dulce de leche en un colador fino y pasar al recipiente donde la vayan a guardar. Dejar enfriar por completo antes de tapar.
    •  Sobre la consistencia: la cajeta tiene que estar bastante líquida mientras esté caliente. Apenas se pone a temperatura ambiente, la consistencia cambia y se solidifica. Si la espesan demasiado, luego queda muy dura. Para saber cuándo dejar de espesar, Bayless dice que la mezcla debe estar lo suficientemente densa como para poder ver el fondo de la olla mientras se revuelve. Otra manera de probar es echar unas goticas en un plato frío y esperar unos segundos. Si sigue líquida, entonces le falta un poco más de fuego; si se endurece rápido, está lista.
    • Si notan que se les pasó la mano y está demasiado densa, basta con ponerle leche, cucharada por cucharada, e ir ajustando.
  • Se mantiene por meses si está cubierta y refrigerada.

 

Algunas recetas que usan DULCE DE LECHE en las Gastrocrónicas: