SOPA DE GARBANZOS

Siempre lo pienso varias veces antes de montar recetas de sopas porque nunca las hago igual ni mido los ingredientes, en especial la cantidad de líquido.  El método de cocción que sugieren los paquetes dice que los granos se deben hervir a fuego alto por 10 minutos, y luego bajar el fuego y terminar la cocción a fuego medio, pero esto puede tomar horas si los granos son muy duros, como es el caso del garbanzo, así que prefiero cocinarlos a fuego alto, agregando líquido a medida que se vaya evaporando.  Esto es una pesadilla a la hora de escribir las Gastrocrónicas, porque la cantidad puede variar entre 4 litros de caldo y 8 litros…

Para mí, lo principal es tener una base muy gustosa, y luego rectificar la sazón al final de la cocción.  Claro, todo esto se puede evitar si usan olla de presión, pero yo le tengo cierto respeto, así prefiero el método largo.

Esta receta está basada en los garbanzos de mi suegra Irantzu, hija de vascos, así que la sazón es completamente ibérica.  Les aconsejo usar un chorizo de buena calidad, mejor si tiene un toque picante. Ya de por sí la sopa de garbanzos es un plato completo, pero si quieren una verdadera bomba, tipo cocido, pueden echarle un poco de repollo blanco (col) en tiritas durante los últimos 5 minutos de cocción.

Lo bueno de las sopas de granos es que no sólo congelan bien, sino que quedan mejor a medida que pasan los días.  A pesar de nuestro freezer microscópico, suelo hacer el paquete completo y congelar la mitad.

INGREDIENTES
 
Para unas 10 personas
500 g garbanzos secos
Chorizo español, cortado en cubitos o rebanadas (cantidades al gusto, pero puede ser un chorizo grueso de unos 8 cm)
Un chorrito de aceite de oliva, si el chorizo está muy magro

1 cebolla grande, picada en cuadritos pequeños

2-3 dientes de ajo, machacados
2 tomates grandes, pelados y cortados en cuadritos (opcional)
2-3 cucharadas pasta de tomate
4-6 litros de caldo de carne o agua
2 cubitos de carne

2 hojas de laurel
2 ramitas de perejil
3 papas medianas, peladas y cortadas en cuadritos
Sal y pimienta negra, al gusto
  • Dejar remojando los garbanzos en bastante agua fría unas 8-12 horas.  Hay tipos que son más duros que otros, y se pueden dejar en remojo más tiempo, pero no indefinidamente porque se fermentan.
  • Poner una olla grande y profunda a fuego medio.  Cuando esté bien caliente, echar los trozos de chorizo y saltear.  Con la temperatura moderada, el chorizo va a comenzar a botar su grasa sin quemarse.
    • Si el chorizo que usen no es muy grasoso y notan que se está quemando, pueden echar un chorrito de aceite de oliva.
  • Una vez que bote bastante grasa, subir la temperatura a fuego medio-alto y agregar la cebolla y ajo. Saltear por unos 4-5 minutos, revolviendo frecuentemente, hasta que la cebolla se suavice y ponga transparente.
  • Agregar la pasta de tomate y el tomate fresco (si usan), y seguir salteando por unos 3 minutos más, hasta que el tomate se deshaga y forme una pasta.
  • Añadir el caldo de carne o agua, empezando por unos 3-4 litros.  Echarle los cubitos y subir el fuego a la máxima temperatura.
    • Es buena idea tener el resto de caldo o agua en una ollita al lado, hirviendo a fuego medio-bajo, de manera que si les hace falta más líquido y le agregan más, no se interrumpa la cocción con cambios de temperatura.
  • Cuando el agua o caldo rompa a hervir, echar los garbanzos (previamente escurridos), las hojas de laurel y el perejil.
  • Tapar y dejar cocer a fuego alto por 30 minutos.  Pasado este tiempo, destapar con cuidado (¡no se vayan a quemar con el vapor!) y probar un par de garbanzos.  Si notan que están muy duros todavía, echen un poco más de agua (dependiendo de cuánta se evaporó), tapen de nuevo y vayan chequeando cada 15 minutos.
    • No les puedo decir exactamente cuánto líquido se necesita.  Eso se va calculando poco a poco.  Si comenzaron con 4 litros y luego de 30 minutos ya queda muy poco, entonces calculen que en 15 minutos se va a consumir tal vez litro y medio más.
    • No se preocupen si al final quedan muy secos o muy aguados: siempre se puede mermar más el caldo o añadir un poco extra.
    • Con los garbanzos no van a correr el riesgo de que queden muy suaves.  Es bastante fácil predecir cuánto tiempo les falta si van probando.  Aparte, hay gente que prefiere la sopa más cremosa, con el grano casi a punto de deshacerse.  Nosotros en la casa la preferimos un poco más al dente.
    • En total, el tiempo de cocción oscila entre 45 minutos y una hora.
  • Cuando los garbanzos ya estén tiernos, añadir las papas, cocer por 5 minutos, apagar fuego y dejar sobre hornilla caliente.  El calor residual de la hornilla las termina de suavizar sin llegar a deshacerlas.
  • Probar, agregarle un poquito de pimienta negra recién molida y ajustar la sazón.  Usualmente, si le pusieron cubitos y si el chorizo es bien gustoso, sólo hace falta echarle un toque de sal (una media cucharadita).  Es preferible hacerlo al final, una vez que las papas ya estén incorporadas, para que la sazón quede perfecta.
  • Un truco de mi suegra para hacer el caldo más cremoso es sacar un poquito de la sopa, tipo un cucharón, licuarlo bien y agregárselo de nuevo.
  • Otro truco, pero no sé si es leyenda urbana o si de verdad funcione, es ponerle media cucharadita de bicarbonato de sodio para que la sopa no caiga pesada y no dé gases…

CARNE MECHADA

 
La carne mechada es parte del plato nacional venezolano, el pabellón criollo.  Creo que en todo el Caribe hay una versión de este plato, pero aquí les paso la receta con la sazón de mi familia.  Hay varias versiones: con la carne más jugosa y con la carne más seca, tipo pisillo.  La de la foto de arriba, es la tradicional carne jugosa.  Se llama «mechada», como apócope de «desmechada».  En algunas partes de Venezuela pueden escuchar incluso «esmechada» o «esmechá».
 
El pabellón se sirve con arroz blanco, caraotas negras refritas (frijoles, porotos) y tajadas de plátano (macho) fritas. 
 
Mi mamá reduce el tiempo de cocción un montón porque primero hace la carne en la olla de presión, pero aquí les paso el método largo y tradicional.
 
 
 
 
INGREDIENTES
 
Para 4 personas
 
 
1/2 kg carne para estofado (en Venezuela se suele usar «falda»; flank  o round steak, en inglés), limpia y cortada en trozos grandes
2 hojas de laurel
4-6 granos de pimienta negra
1/2 cebolla, dividida en dos, o la parte verde del ajoporro / puerro (en 2-3 trozos)
2 dientes de ajo
Varias ramitas de cilantro o de perejil
Sal y pimienta, al gusto
1 cubito de carne (opcional)
 
2-3 cucharadas de aceite de onoto
1 cebolla grande, cortada en cuadritos
2 dientes de ajo, machacados
1 pimentón / morrón rojo grande, sin semillas y cortado en cuadritos
4-6 ajíes dulces, sin semillas y cortados en cuadritos (si no consiguen, pueden omitir o poner un poquito más de pimentón)

2 cucharadas de pasta de tomate

2-3 tomates medianos, cortados en cuadritos (y mejor si los pueden pelar)
 
  • Lo primero es cocinar la carne: en una olla grande, se pone a hervir bastante agua (1½-2 litros, lo suficiente como para que cubra cómodamente la carne).  Se le agregan las hojas de laurel, los granos de pimienta, la cebolla o ajoporro / puerro, los dientes de ajo y las ramitas de cilantro o perejil.  Salpimentar al gusto (y echar el cubito, si usan).
  • Cuando el agua rompa a hervir, echar la carne, tapar y bajar el fuego a medio.  Dependiendo del tipo de carne que usen, la cocción puede variar entre 45 minutos y 2 horas.  Aquí en Irlanda la carne es muy tierna y el round steak sólo  requiere de 45-60 minutos para ablandarse.
  • Una vez que esté lista, colar y reservar el caldo.  Desechar los pedazos de cebolla, ramitas de perejil, etc.  Dejar enfriar un poco la carne.
  • Cuando ya se pueda manipular cómodamente, desmenuzar la carne en hilitos (del tamaño que quieran: más finos para hacer pisillo,  más gruesos si quieren la carne más jugosa).
 
  • En un caldero grande, poner a calentar el aceite onotado (o aceite normal, si les da flojera prepararlo).  Sofreír la cebolla a fuego medio-alto por unos 4-5 minutos hasta que se ponga transparente y se suavice.  Agregar el ajo, pimentón y ají dulce, y seguir sofriendo por 3-4 minutos más.
 
  • Agregar la pasta de tomate y el tomate en cuadritos.  Saltear por unos minutos hasta que el tomate comience a deshacerse.
    • Lo bueno de pelar el tomate es que se deshace más rápido, pero no pasa nada si les da flojera.
    • Mucha gente le quita las semillas también, pero en este caso, el líquido que tienen ayuda a que la carne quede más jugosa, por eso se las dejo.
  • Una vez que el sofrito base esté listo, agregar la carne desmenuzada y mezclar bien.  Echar un poco de caldo (1/2-1 taza), bajar el fuego a medio y seguir revolviendo regularmente para que la carne se impregne bien del líquido.  Cocinar hasta que se merme, sin llegar a secarse por completo.  Pueden ir agregando más líquido si quieren que la carne de deshaga un poco más.
    • Lo que les sobre de caldo se puede congelar, o convertir en una deliciosa sopa de cebolla, por ejemplo.
  • Probar y rectificar la sazón.  Lo más probable es que necesite un toque más de sal.
  • Servir con arroz blanco, caraotas refritas y tajadas.
 
 

PEBRE y CHANCHO EN PIEDRA

Hay tantas variantes de estas salsitas como sazones hay.  Aquí les va una receta inspirada en Grill: Stylish Food to Sizzle, de Linda Tubby, y en un recuerdo lejano de la primera vez que probé el chancho en piedra en Italia, hecho por mi querido profe Manuel Fernández, un verdadero maestro, panadero, cocinero y papá postizo.

En Chile, tanto el pebre como el chancho en piedra se usan para acompañar carnes, como el chimichurri en Argentina o el pico de gallo en México.  La diferencia entre ambas salsas es que el chancho en piedra lleva tomates y el pebre no (así que, técnicamente, lo de la foto es un chancho en piedra).  A pesar de su nombre, no lleva puerco.  Dicen que la etimología viene de «chancar» = moler, triturar, y tiene sentido, porque originalmente los ingredientes se trituran con una piedra.

Revisando aquí y allá, vi que hay varios tipos de pebre: el pebre de cilantro (con cebollín y ají, macerado y de sabor más suave), y el pebre de ají (con ajo, cilantro, vino tinto y cebollín, un poco más fuerte).  Creo que la idea es hacer un adobo gustoso para realzar el sabor de la carne asada / a la parrilla.

En la receta de Linda Tubby se utilizan «cherry peppers» (aquí pueden ver la foto de Wikipedia).  Obviamente no los tenía a mano, pero sí un frasco de pimentones tipo de piquillo en conserva, y eso fue lo que utilicé.  El toque ácido de los pimentones en conserva le da un gusto muy rico.  No sé qué tipo de ají utilizan originalmente en Chile, pero en lo que lo averigüe, hago el update pertinente.

 

INGREDIENTES
 
1½-2 tazas, aproximadamente
1/2 cebolla roja ó 2 palitos de cebollín, picados muy finos
1/2 diente de ajo, machacado
4 cherry peppers en conserva (o los que consigan), picaditos
1 ají / chile rojo picante mediano, sin venas ni semillas, picadito
1 pimentón rojo pequeño, sin semillas ni piel, picado fino
2 cucharaditas de vinagre de frambuesa (o de vino tinto)
2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
4 tomates, pelados y sin semillas, picados en cuadritos pequeños
3 cucharadas de cilantro fresco, picadito (o más, si son fanáticos)
Sal y pimienta al gusto
  • Poner todos los ingredientes en un mortero, menos el tomate y el cilantro, y machacar hasta que estén pastosos.  La consistencia es a gusto personal, por supuesto.
    • Si lo quieren más picante, agreguen otro ají, pero siempre desvenado y sin semillas.
    • Cuidado con el ajo.  Les sugiero empezar por poner apenas 1/4 de diente y probar, de manera que el sabor no vaya a matar al resto de los ingredientes.
    • Lynda Tubby usa vinagre de frambuesa (receta aquí), que es aromático y dulzón, pero pueden usar vinagre de vino tinto sin ningún problema.
    • En lugar de usar un mortero, también se podría poner en una licuadora o procesador y darle toques, aunque el mortero siempre es mejor porque le saca los jugos a cada ingrediente en lugar de cortarlos.
  • Pasar al recipiente de servir e incluir el tomate (si van a transformar el pebre en chancho en piedra) y el cilantro, probar y rectificar la sazón.
  • Si se deja en la nevera por un par de horas, mucho mejor, para que se incorporen bien los sabores.

BOLLITOS DE PASCUA (hot cross buns)

Anoche, revisando mi libro de pan, Hugo se antojó de estos bollitos (hot cross buns), que se comen tradicionalmente en Pascua (especialmente en GB, Irlanda y República Checa, donde se llaman mazanec).  Usualmente llevan una cruz por encima, hecha de harina o de glaseado, pero yo tomé una licencia iconoclasta y me volé la cruz…  En Wikipedia los traducen como «panecillos», pero me niego a ponerles ese nombre tan Heidi…

Usualmente llevan pasas, pero los que ven en las fotos tienen albaricoques y arándanos rojos secos.  Ya ven entonces que las posibilidades son infinitas, lo mismo con las especias (canela, nuez moscada, guayabita o pimienta de Jamaica, clavos, etc.).  No son terriblemente dulces, y como desayuno, con mantequilla irlandesa o con una mermelada casera, son buenísimos.

Esta receta es tomada de Daniel Stevens, en River Cottage Handbook No. 3 -Bread (Bloomsbury Publishing, 2009).  Debo confesar que, aunque la mayoría de las veces adapto las recetas, ésta es una traducción casi literal del libro.  Lo único que cambié fue el orden de ciertos ingredientes y un par de tips extras.

INGREDIENTES
Para 8 bollitos
250 g harina blanca reforzada (para pan)
250 g harina blanca normal (NO leudante), más un puñado extra para espolvorear
5 g levadura en polvo (o en granos, de acción rápida)
50 g azúcar extrafina (caster)
10 g sal
1 cucharadita de especias mixtas (nuez moscada, canela, clavos, guayabita, etc.)
Ralladura de 1 lima (la amarilla) o de 1/2 naranja
125 ml agua tibia
125 ml leche tibia
1 huevo mediano, ligeramente batido
50 g mantequilla, cortada en cubitos pequeños
100 g frutas secas (pasas, sultanas, dátiles, arándanos, duraznos, cerezas, albaricoques, melocotones, etc.)
Para hacer la cruz
50 g harina blanca
100 ml agua
ó
50 g queso crema suavizado
100 g nevazúcar / azúcar impalpable / glas
Para barnizar
1 cucharada de mermelada clara (tipo de duraznos)
1 cucharada de agua
  • La masa resulta bastante aguada y pegajosa, así que es preferible usar una batidora que tenga gancho de amasar.  Si no tienen, traten de mezclar lo más posible con una cuchara de palo, y luego métanle la mano, pero va a estar pegajosa -no se asusten.
  • En un recipiente grande, mezclar bien las harinas, levadura, azúcar, sal, especias y ralladura.
  • Agregar los líquidos (agua y leche), el huevo previamente batido y la mantequilla.  Mezclar hasta que los ingredientes se combinen bien (si están usando la batidora, háganlo a velocidad baja).
    • Los líquidos NO pueden estar demasiado calientes porque matan la levadura.
  • Agregar las frutas secas y seguir batiendo un poco más, hasta que la masa esté suave  y sedosa (aunque va a seguir estando pegajosa al tacto).
  • Tapar con un paño y dejar en un sitio tibio (puede ser en la misma cocina, o dentro del horno apagado; no hace falta ponerlo sobre un radiador ni nada por el estilo).  Dejar reposando por 1-1½ horas, hasta que la masa haya duplicado su tamaño.
    • El tiempo depende de lo vigorosa que sea la levadura que usen.  Hay levaduras que levantan en 45 minutos, otras que se tardan más.  No caigan en la tentación de echar más levadura; eso no va a reducir el tiempo de espera, el pan no va a levantar más rápido y el resultado es un sabor amargo desagradable.
  • Cuando ya haya crecido, espolvorear bastante harina en el mesón y poner ahí la masa.  Enharinarse también las manos y desinflarla con la punta de los dedos o los nudillos, hasta devolverla a su tamaño original.
  • Usando un cuchillo afilado y con movimientos firmes, dividir la masa en 8 partes iguales (traten de no rasgarla).
  • Para hacer las bolitas, la explicación -aprendida de Daniel Stevens- parece larga y extraña pero sirve para todos los panes que hagan (y ¡créanme!, esto ha cambiado positivamente el resultado de todas mis incursiones en el mundo panadero.  Para muestra, vean mis recetas de pan viejas…): una vez que hayan dividido la masa, enharínsense bien las manos y aplasten cada parte para terminar de sacarle el aire, usando la punta de los dedos.  Luego, ir doblando hacia el centro todas las «esquinas», apretando bien para sellar. La idea es ir dándole forma y creando tensión en la parte de abajo de la masa (la que está contra el mesón).  Cuando hayan terminado de doblarla hacia adentro, voltearla de manera que la parte lisa quede hacia arriba.  Ahora, usando los bordes de las manos, una a cada lado de la bolita, palmas hacia arriba, comenzar a girar poco a poco la masa alejando del cuerpo la mano izquierda y acercando la derecha.  Al principio estos movimientos serán torpes e inseguros, pero poco a poco van a ir notando que, al girar las bolitas, se van a ir redondeando y tensando.  Esta tensión es importante para que el pan crezca uniformemente.
  • Colocar las bolas sobre una tabla (o sobre el mismo mesón) muy bien enharinado.  Espolvorear con bastante harina (esto previene que se sequen y se fracturen).  Cubrir con una bolsa plástica o con un paño de lino (mejor de lino que de algodón, para que no se peguen), y dejar reposar hasta que dupliquen su tamaño, más o menos.  Esto puede demorar entre 30 minutos y 1 hora.
  • Precalentar el horno a 200º C / 390º F (nunca metan panes o tortas con el horno frío, es desastre garantizado).  Poner los bollitos sobre una bandeja (o dos, si la bandeja es pequeña).  Recuerden que los panes crecen un montón.  No hace falta engrasarla. Hornear por 15-20 minutos hasta que estén dorados.
  • Mientras los pancitos se están horneando, mezclar una cucharada de agua con una cucharada de mermelada (tiene que ser clara, tipo de durazno, porque si usan alguna oscura, como de moras o frambuesas, los panes quedan rosados).  Cuando ya estén listos, y mientras estén calientes, barnizar cada bollito usando una brocha de cocina.  Esto les da un color (y un toque dulzón) increíble.
  • Para hacer la cruz, si quieren atenerse a la versión original de los buns, tienen dos opciones.
    • a) Hacer una mezcla con los 50 g de harina y los 100 ml de agua hasta que se deshagan los grumos.  Usando una manga pastelera o una bolsa plástica con una esquinita cortada, hacer las cruces justo antes de hornear.  Meter al horno y cocinar como se indica arriba.
    • b) Mi opción favorita: después de hornear y barnizar los panes, dejar enfriar un poco.  Suavizar el queso crema revolviéndolo bastante con un tenedor,  y agregarle la nevazúcar / azúcar impalpable.  Mezclar bien, llenar la manga pastelera o bolsa plástica y hacer la cruz una vez que los bollitos estén fríos.  Dejar reposar unos minutos para que se endurezca un poco.

CROQUETAS DE BACALAO Y POLENTA

Siguiendo los lineamientos gastronómicos de mi hermano, todo lo que sea empanizado y frito es bueno.  Estas croquetas cumplen a cabalidad, con la ventaja de que, además, son bastante nutritivas y gustosas.  Receta adaptada de Flavours of Toscany, de Maxine Clark (Ryland Peters & Small).  La diferencia básica con la original es que en este caso utilizo bacalao fresco, previamente sancochado, en lugar de bacalao salado (y remojado por 24 horas).  Independientemente del tipo de pescado que escojan, creo que lo valioso en esta receta es el uso de la harina para polenta tanto para hacer la masa como para empanizar.  El sabor y la textura son muy distintos a las croquetas hechas con harina de trigo.  Si hacen la prueba con algún otro tipo de pescado, cuenten qué tal…

INGREDIENTES
Para 4-8 personas, unas 20 croquetas
500 g bacalao
100 g polenta fina
3 huevos
2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
2 cucharadas de perejil picadito
Sal y pimienta negra
Harina, para empanizar
Aceite vegetal, para freír

Gajos de limón

  • Si el bacalao que compren es salado, remojar por 24 horas en agua fría, cambiando el agua una vez.  Escurrir bien, quitar la piel y las espinas (si tiene) y desmenuzar en la licuadora o procesador.
  • Si usan bacalao fresco, picar en 3-4 pedazos y poner a sancochar en una olla mediana con agua salada (y una hoja de laurel, para darle un poco más de sabor).  Dependiendo del grosor de los pedazos, esto puede demorar entre 6-10 minutos.  Escurrir bien, quitar piel y espinas y desmenuzaren la licuadora o procesador.
  • En un recipiente pequeño, poner 4 cucharadas de la polenta y agregarle 3 cucharadas de agua hirviendo.  Mezclar bien con un tenedor, cubrir y dejar reposar por 10 minutos para que absorba bien el líquido.
  • Agregar 2 de los huevos al pescado desmenuzado en la licuadora, la polenta remojada, el aceite de oliva, el perejil.  Salpimentar al gusto.  Mezclar dándole toques hasta que todo esté bien combinado y se comience a formar una bola.
  • En un plato llano, poner suficiente harina para empanizar (tal vez 1/4-1/2 taza).
  • En un bol pequeño, batir el huevo restante.
  • En otro plato llano, poner bastante harina de polenta.
  • Con las manos húmedas, formar bolas con la mezcla de pescado, del tamaño de una pelota de golf.  Usar ambas manos para compactar cada bolita.  Deberían salir unas 18-20 croquetas.
  • Pasarlas primero por la harina, cubriendo uniformemente.
  • Luego pasarlas por el huevo batido, también cubriendo toda la superficie.
  • Finalmente pasar por la polenta hasta que queden completamente cubiertas.
  • Freír en un caldero o sartén profundo con bastante aceite (a 180º C / 350º F) durante unos 4-5 minutos en total, volteando las croquetas para que se doren uniformemente.  Si no tienen termómetro, calculo que la temperatura debe ser media-alta, pero vayan ajustando después de la primera tanda.
    • Es mejor freír las croquetas poco a poco, sin llenar demasiado el caldero.
  • Poner sobre un papel absorbente y servir con gajos de limón.

RISOTTO DE PORCINI Y TOMATE SECO

A pesar de que mi mamá prepara un risotto mundial, yo no aprendí la «técnica» de ella, sino de mis amigos italianos del colegio, quienes intentaban  escapar a toda costa de la comida de cafetín que insultaba tres veces al día sus raíces culinarias.  Al igual que todos los platos que llevan arroz como tema central, no hay una receta infalible con medidas y cantidades precisas.  Preparar jambalayas, paellas y risotti es un ejercicio de ensayo y error.  Con esto en mente, les copio entonces mi receta, con varios tips de Carluccio’s Complete Italian Food, de Antonio y Priscilla Carluccio (Index Books, 2006), Flavours of Tuscany, de Maxine Clark (Ryland, Peters & Small, 2009) y Risottos, pilafs y paellas (Murdoch Books / H. Kliczkowski, 2003).

Hay que usar ingredientes buenos, empezando por el tipo de arroz, y tener preparada una buena cantidad de caldo.  Carluccio dice que no se puede usar cualquier tipo de arroz; tiene que ser de grano corto para risotto (arborio, carnaroli o vialone nano), que no es igual que el de la paella o del sushi.  Estas variedades de grano tienen una consistencia particular al cocinarse: quedan tiernos por fuera pero al dente por dentro.  La característica cremosa del risotto se da por la cocción lenta, añadiendo caldo poco a poco, de manera que el arroz bote todo su almidón natural.

INGREDIENTES
 
Para 4-6 personas
150 g hongos porcini frescos (ó 25 g secos +3 hongos planos grandes frescos, cortados en láminas)
50 g tomate seco
4 cucharadas de mantequilla, dos para sofreír la cebolla y dos para el final
1/2 cebolla grande, picadita
1 diente de ajo, machacado
200 g de arroz para risotto (arborio, carnaroli o vialone nano)
2 litros de caldo (de vegetales, pollo o porcini, o agua)
250 ml (1 taza) vino blanco (opcional)
30 g (aproximadamente 1/3 taza) queso parmesano rallado
Mejorana seca, al gusto
Sal y pimienta negra, al gusto
  • Si no consiguen porcini frescos, sino secos, ponerlos en un recipiente hondo junto con los tomates secos y cubrirlos con agua bien caliente (a punto de hervir).  Dejar remojando por unos 10-15 minutos, hasta que se ablanden.  Escurrir bien (pero reservar el líquido) y cortar en pedacitos.
  • Para preparar el caldo, se puede utilizar la misma agua donde se remojaron  los hongos y los tomates.  En el mercado italiano de Dublín venden cubitos sabor a porcini.  Un éxito si llegan a conseguirlos.  Si no, aquí está la receta para el caldo de pollo.  Mantener el caldo a un hervor suave para que, al ir incorporándolo al arroz, la temperatura de cocción no varíe.
  • En una olla amplia y con cierta profundidad, derretir dos cucharadas de mantequilla a fuego medio.  Saltear la cebolla y el ajo hasta que se suavicen y se marchiten.  Agregar los hongos (remojados y/o frescos) y los tomates.  Echar el arroz y saltear por un minuto más, revolviendo bien.
    • NO lavar el arroz antes para que conserve todo su almidón y el risotto quede cremoso.
  • Si van a utilizar vino blanco, Carluccio sugiere que se ponga primero y se deje absorber casi por completo antes de agregar el resto del caldo, que se va añadiendo cucharón por cucharón (tipo media taza) a medida que se va absorbiendo.  No dejar secar el arroz.
    • El arroz debería estar blando en unos 15-20 minutos, pero no dejar cocinar por completo porque el calor residual sigue cocinándolo después de removerlo del fuego.
    • Si el caldo está bien gustoso, no hace falta echarle más sal, pero prueben y rectifiquen la sazón.  Recuerden también que el parmesano puede estar un poco salado.
    • En mi opinión, es mejor que el risotto quede bien «caldoso», porque al enfriarse termina de absorber el líquido.
  • Cuando esté casi listo, agregar el parmesano rallado, las otras dos cucharadas de mantequilla, la pimienta y la pizca de mejorana, revolviendo bien para que se mezclen con el arroz.
  • Servir  inmediatamente.

CHALUPA VENEZOLANA

Aquí les va otro plato venezolana que muestra el gusto criollo por mezclar lo dulce con lo salado, como en la torta de plátano o en el pastel de chucho.  En este caso, el toque dulce no lo da el plátano, sino la cachapa de hoja, una especie de tamal hecho con granos de maíz / elote / choclo molido y cocidos en su propia hoja.

Mi chalupa está basada en la receta de Scanonne, pero con bastantes modificaciones.  Ésta es una versión un poco más rápida y especialmente adaptada para expatriados.  La preparo con pechugas ya deshuesadas, en lugar de usar un pollo entero.  El delicioso e inimitable queso de mano se sustituye por una mezcla de mozzarella fresca y feta, tratando de conseguir tanto textura como sabor. Y las tradicionales cachapas de hoja se sustituyen por una cachapa gruesa hecha con masa de bolsita.  Los puristas se retorcerán del disgusto, pero para los que vivimos lejos del Trópico, no hay demasiadas alternativas.  Si no consiguen la masa de cachapas en bolsita, lleguen hasta el final del post para una receta casera.

Aclaratoria para los no venezolanos: la diferencia entre la cachapa de hoja y la cachapa normal es que ésta última no se hierve envuelta en hojas de maíz, sino que se cocina sobre una plancha de hierro que llamamos budare (tipo el comal mexicano), igual que una panqueca gruesa, pero los ingredientes bases son los mismos.

La chalupa es un plato completo que no requiere de acompañantes (tal vez alguna ensalada ligera, pero más nada).  Lleva un poco de trabajo, pero se puede hacer por partes.  Para el bautizo de mi sobrina Alessia, mi cuñada preparó varias bandejas y la gente alucinó.  Si están nostálgicos por los sabores de casa, o si no son venezolanos pero andan con ganas de probar algo distinto, anímense y preparen la chalupa.

INGREDIENTES
Para 4-6 personas
250 g masa de cachapas (tipo Juana)
1 huevo, ligeramente batido
Aceite de maíz o girasol
1 cebolla grande, picada muy fina
1 ajoporro / puerro grande, cortado muy fino
3 palitos de cebollín / cebolleta, cortados muy finos
2 dientes de ajo grandes, machacados,
3 tomates grandes, pelados y sin semillas, cortados en cuadritos
1/2 pimentón / morrón rojo grande, desvenado y sin semillas, cortado en cuadritos pequeños
3-4 ajíes dulces, desvenados y sin semillas, cortados muy finos
2 cucharadas de pasta de tomate
3 cucharadas de alcaparras, con agua y todo
1 cucharadita de mostaza
1/4 taza de vino dulce, tipo Moscatel u Oporto
1 taza de consomé de pollo
Pimienta negra recién molida, al gusto
Sal, al gusto
Salsa picante, tipo Tabasco, al gusto
5 pechugas grandes, limpias y cortadas en tiritas finas
350 g de mozzarella fresca
100-150 g queso para ensalada tipo feta (o estilo árabe)
1 cucharada de mantequilla, cortada en cubitos pequeños
  • En un caldero u olla amplia y grande, calentar un chorrito de aceite a fuego medio-alto y sofreír la cebolla, ajoporro, cebollín y ajo hasta que se pongan transparentes, entre 5-7 minutos, revolviendo frecuentemente para que no se vaya a quemar el sofrito.
  • Agregar el pimentón, ají dulce, tomates, pasta (pasata o concentrado) de tomate, alcaparras y mostaza.  Seguir cocinando y revolviendo por unos 6-8 minutos más, hasta que el tomate se deshaga y se merme un poco el líquido.
    • Les recomiendo probar las alcaparras antes de incluirlas.  Usualmente, las que vienen en salmuera hay que ponerlas en remojo con agua fría unos 10-15 minutos para eliminarles el exceso de sal.  Tomen esto en cuenta antes de echarle el líquido y antes de echarle sal más adelante al sofrito.
    • Lo bueno de usar un poquito del líquido en que vienen es que es gustoso y le da un toque ácido al guiso.
  • Cuando ya el sofrito se haya secado un poco y quede una especie de pasta, agregar el caldo (puede ser agua con un cubito de pollo), el vino dulce, la sal y la pimienta al gusto.
    • Sé que me pongo intensa con el tema de la sal, pero recuerden que las alcaparras son saladas, y que el caldo de pollo (si usan cubitos) ya lleva sal también.  Un plato salado es irrecuperable, por eso es mejor ir probando y ajustando.
  • Bajar la temperatura a fuego medio y cocer tapado por unos 10 minutos, revolviendo ocasionalmente.
  • Agregar las tiras de pollo, tapar de nuevo y dejar otros 15-20 minutos, hasta que el pollo se cocine por completo.  Revolver de vez en cuando.
  • Destapar, subir la temperatura y dejar mermar un poco el líquido, revolviendo constantemente y cuidando que no se queme.  Esto puede tardar otros 5 minutos, dependiendo de cuánto líquido haya.
    • No hace falta evaporar todo el líquido, pero sí es buena idea que no quede como una sopa.
  • Mientras se cocina el pollo, se pueden preparar las cachapas siguiendo las instrucciones del paquete.  Usualmente piden agua, pero yo siempre las preparo con leche y con un huevo (previamente batido).  No hace falta agregarles más azúcar.  Es importante dejar la mezcla en reposo por unos 10-15 minutos, para que agarre consistencia bien espesa y las cachapas puedan quedar gruesas.  Si logran darles forma cuadrada a las cachapas, mucho mejor, pero si no pueden no pasa nada.  Luego se cortan en tiras.
    • Si donde viven no consiguen la mezcla para cachapas y tienen un antojo a muerte, vayan hasta el final del post.
  • Engrasar un pyrex o molde para hornear de 20×20 cm (8×8″) y precalentar el horno a 175º C / 350º F.
  • Acomodar una capa de cachapas en el fondo, tratando de cubrir toda la base.
    • Extender la mitad del guiso de pollo sobre la capa de cachapas, y cubrir con la mitad del queso.
    • A falta de queso de mano, insustituible, se puede hacer una mezcla entre mozzarella fresca, cortada en rodajas finas, y algún queso tipo feta, que le dé el toque salado que le falta a la mozzarella.  Si tampoco consiguen mozzarrella fresca, puede ser rallada.
    • A veces el feta es muy ácido, así que hay que usar con moderación.  En estos días, explorando en un mercadito árabe, dimos con este queso que no es tan ácido como el feta griego y tiene una textura más cremosa:
  • Poner otra capa de cachapas y presionar suavemente con la parte de atrás de una cuchara, de manera que todo lo que está abajo se compacte bien.
  • Echar lo que queda de pollo, y coronar con lo que queda de queso.  Distribuir los cubitos de mantequilla por encima.
  • Meter al horno y hornear por 25 minutos.  Cambiar a broil y dejar dorar el tope, pero sin llegar a quemar.

CACHAPAS CASERAS

No hay nada misterioso en esta receta.  Sólo que el maíz en la cachapa tradicional se muele o «pila» en un pilón, una especie de mortero gigante.  En estos tiempos de artefactos y adminículos eléctricos, podemos usar una licuadora y listo.  Para los gastrolectores no venezolanos que se aventuren a prepararlas, las cachapas tradicionales se comen con queso blanco fresco.

Para 8-10 cachapas
6-8 jojotos / mazorcas / elotes enteros, pelados y limpios
1 cucharadita de sal
1/2 taza de azúcar (aproximadamente, dependiendo del tipo de maíz que usen)
1 huevo, ligeramente batido
1/4-1 taza de agua (dependiendo del tipo de maíz que usen)
  • Escoger mazorcas tiernas, quitarles todas las hojas, hilos e impurezas y desgranarlas usando un cuchillo afilado, pasándola al raz de la tusa (el corazón del maíz) pero sin llegar a cortarla.
    • Esta advertencia es más que obvia, pero igual vale la pena reiterar: tengan cuidado porque el maíz puede ser resbaloso.  Siempre pasen el cuchillo en un movimiento del cuerpo hacia afuera, JAMÁS hacia el cuerpo.
    • Traten de cortar sólo los granos, no la tusa, que es dura y no tiene sabor.
  • Poner todos los granos en una licuadora, junto con la sal, parte del azúcar y el huevo, y empezar a licuar.
  • Ir agregando el agua poco a poco, hasta conseguir una pasta espesa.  En inglés, el punto justo se llama «dropping consistency«, es decir, que esté espesa, pero suficientemente líquida como para no quedarse pegada a una cuchara volteada.
    • Mientras más licúen, más fina queda la pasta, pero si quieren unas cachapas con un feeling más tradicional, déjenlas con cierta textura.
    • Les sugiero que prueben la mezcla antes de poner toda el azúcar, porque a veces el maíz ya es bastante dulce y no requiere tanta.  Esto tiene que ver con el tipo de maíz que se utilice.  En Venezuela y en México, hasta donde sé, este tipo de platos se hace con un maíz mucho más duro y menos dulce que, por ejemplo, el que suele conseguirse en EE.UU. o en Europa, ese maíz súper amarillo y dulzón que venden en Friday’s y afines.  Dependiendo de esto, van a necesitar más o menos agua y azúcar. Por eso las medidas son sólo sugerencias.
  • Una vez que tengan lista la mezcla, dejarla reposar por 10-15 minutos.
  • Calentar a fuego alto un budare, comal, plancha de hierro o sartén de fondo grueso.  Cuando ya esté humeante, bajar el fuego a medio-bajo y engrasar un poco (con aceite de maíz o girasol es mejor que con mantequilla, que se quema muy rápido).  Recuerden que las cachapas no son fritas, sino a la plancha, así que sólo basta con engrasar lo suficiente como para que no se peguen.
  • Usando un cucharón de sopa, echar la masa en el centro del budare y extender con la parte de atrás de la cuchara.  El grosor depende del gusto personal, pero no las hagan muy finas para que no se partan al voltearlas.  Si las van a usar para chalupas, es preferible hacerlas un poco más gruesas.
  • El tiempo de cocción varía dependiendo del grosor del budare o plancha que usen, y del grosor de la cachapa en sí.  Tal vez entre 2-4 minutos por lado sea suficiente.  Usar una espátula gruesa para voltear, preferiblemente en un movimiento rápido, y terminar de cocinar por el otro lado.
    • La primera cachapa SIEMPRE queda horrible, se fractura o se quema.  Úsenla a modo de prueba para ajustar la temperatura y calcular el tiempo de cocción.  Si se rompe no importa, va a estar tapada por capas de pollo y queso 😉
  • Si las van a comer solas, no en la chalupa, entonces poner una buena rebanada de algún queso blanco fresco (que se derrita) en una mitad de la cachapa, doblar la otra mitad y dejar en el budare hasta que el queso se derrita.

 

ENSALADA DE MARISCOS Y VEGETALES AL GRILL DE CECI V.

Esta receta me la dio mi amiga María Carolina N., tomada a su vez por su mamá, mi tocaya Cecilia V., del programa “Everyday Italian” (Food Network), de Giada de Laurentiis.  En pocas palabras, ésta es una de esas recetas que se van pasando (la versión de la versión de la versión), hasta que nadie se acuerda de dónde salió porque ya forma parte del menú familiar.
 
Lleva trabajo porque hay que preparar cada ingrediente por separado, pero el resultado final es una delicia.  Aparte, es plato principal, ideal para días calurosos.  Hugo dice que aun sin los mariscos, es una ensalada (vegetariana) perfecta, así que aquí les va, sin más preámbulos y con la venia de mi tocaya  🙂
 
 
INGREDIENTES
 
Para un batallón (6 personas como principal, 8-10 personas como acompañante)
 
1 berenjena grande, cortada longitudinalmente en rebanadas de 5 mm aproximadamente
Orégano (seco), al gusto 
Ajo en polvo, al gusto
2 calabacines / zapallitos /zucchini grandes, cortados longitudinalmente en rebanadas de 4 mm aproximadamente
Albahaca (seca), al gusto
1 pimentón / morrón rojo grande, cortado en dos y sin semillas
225 g camarones, pelados, sin cabeza y cocidos
225 g calamares (con tentáculos y todo), limpios, cortados en aros y cocidos
200 g vieiras, cocidas
250 g de pasta orzo, cocida según las instrucciones del paquete
1 lata grande de frijoles cannellini (caraotas / porotos blancos, o chícharos / black-eyed peas), bien escurrida
Jugo de limón (2 limones jugosos, tal vez)
Sal y pimienta, al gusto
Aceite de oliva extra virgen
Una bolsita de rúcula / roqueta (aunque también la he visto en español como rúgula o arúgula; en italiano, rucola; en inglés, rocket o arugula)
 
  • Poner las rebanadas de berenjena sobre un colador y echarles bastante (¡bastante!) sal para que lloren.  Esto hace que boten el exceso de líquido y ayuda a que pierdan el regusto amargo que a veces tienen.  Déjenlas llorar por una media hora.

 

  • Mientras tanto, precalentar el broil o grill del horno a temperatura alta (220º C / 430º F).  Poner las mitades del pimentón / morrón con la piel hacia arriba y untarlas con un poquito de aceite de oliva.  Meter al horno sobre la rejilla más cercana a la resistencia superior y hornear hasta que la piel comience a chamuscarse (dependiendo del tipo de horno, esto puede demorar entre 10 y 20 minutos).
    • Una alternativa, si tienen cocina de gas, es chamuscar la piel directamente sobre la llama. Si van a hacerlo así, no corten el pimentón y agárrenlo con una pinza.
  • Una vez que esté listo, dejar enfriar un poco y arrancar la piel.  
    • Si no sale fácilmente, meter las mitades en una bolsa plástica mientras el pimentón esté aún caliente.  Dejar «sudar» por unos minutos.  La piel debería salir fácilmente después de esto.
  • Cortar los pimentones en cuadros grandes.
  • Cuando ya hayan llorado bastante las berenjenas, quitarles el exceso de líquido con papel absorbente y aliñar con un poquito de orégano, pimienta negra y ajo en polvo (obviamente no les hace falta más sal, y no se preocupen, no van a estar excesivamente saladas).
  • Aliñar también las rebanadas de calabacín con un poquito de albahaca, sal (mejor si es marina o gruesa) y pimienta negra.  También pueden salpicar los vegetales con un poquito de aceite de oliva.  
    • Ver este link con un poco de info extra sobre el calabacín.
  • Para hacer tanto las berenjenas como los calabacines, pueden usar el horno en broil/grill, una sartén/ grill o la parrilla/asado/BBQ.  Asegúrense de que la temperatura no esté demasiado alta para que no se arrebaten muy rápido.   Dorar por cada lado hasta que comiencen a tostarse, pero sin llegar a quemarse. 
  • Picar en cuadros del mismo tamaño que el pimentón, y dejar enfriar antes de incorporar al plato de servir.
  • Cocinar los calamares, las vieiras y los camarones (pelados y sin cabeza).  Esto se puede hacer también a la parrilla, o hervidos en agua salada (recuerden que los calamares necesitan un poco más de tiempo que las vieiras, y que los camarones están listos en cuestión de minutos).  No sobrecocinar para que no queden chiclosos.  Dejar enfriar antes de mezclar con el resto de los ingredientes.
  • Preparar la pasta orzo según las instrucciones del paquete. Recuerden que tiene que quedar al dente.  Al colar la pasta, les sugiero que la pongan unos segundos bajo el chorro de agua fría para enfriar rápidamente.  Escurrir bien.
  • En un recipiente grande, mezclar los vegetales al grill, los mariscos, la pasta, l@s caraotas / frijoles bien escurrid@s, y condimentar con un chorrito de aceite de oliva (si no usaron con los vegetales), jugo de limón (empiecen con un limón, prueben y vayan agregando más poco a poco), sal y pimienta negra.  Les recomiendo que prueben antes de agregar más sal.  Recuerden que ya muchos ingredientes están aliñados.
  • Mi amiga Macaro incluye la rúcula directamente con el resto de los ingredientes (como en la foto de abajo), pero yo preferí ponerla como base en cada plato, de manera que si sobraba ensalada, no se pusiera mustia (como en la primera foto).

[La ensalada original, hecha por Macaro] 

  • Aquí está la versión no ortodoxa, vegetariana y con otro tipo de pasta (gramigna) porque no tenía orzo a mano:

ENSALADA DE PALLARES / HABAS

A mí me encantan las ensaladas que tienen granos, así que cuando vi esta receta en mi querido libro  El arte de la cocina peruana, de Tony Custer, no pude dejar de probarla.

El tipo de grano que se usa en Perú es el pallar (también conocida como garrofón, judía de Lima, haba de Lima o poroto pallar; Lima bean o butter bean, en inglés), pero si no lo consiguen, no queda mal con habas (broad bean o fava bean, en inglés).  Modifico algunas cosas de la receta original, como siempre, y elimino el col o repollo blanco que pide.  Creo que ya los pallares y el rábanos son una combinación feroz como para encima echarle más leña al fuego… jeje.  De cualquier manera, es una ensalada muy refrescante  y gustosa.

INGREDIENTES
 
Para 4-6 personas
500 g pallares o habas (mejor si están frescos)
1 cebolla roja, picada por la mitad y en tiras finas
Jugo de 2 limones
2-3 cucharadas de pasta de ají amarillo
Aceite de oliva extra virgen (2-4 cucharadas)
8-10 rábanos medianos, cortados en rodajas finas
1 cucharada vinagre de vino tinto
1 cucharadita de orégano
2-3 tomates, cortados en rodajitas
Sal fina y sal marina (gruesa), al gusto
  • Si usan pallares secos, dejarlos en remojo toda la noche (o más).  Escurrir bien.  Cocinar en una olla mediana con bastante agua salada (a fuego alto, o medio-alto) durante 45-60 minutos, hasta que queden al dente (sin llegar a deshacerse).  Si usan frescos, según Custer bastan 25 minutos a fuego medio para que estén listos.
  • Colar y poner bajo el chorro de agua fría por un minuto.  Una vez que estén fríos, armarse de paciencia y pelarlos.
    • Esto parece una locura, pero créanme: ¡hace la diferencia!  La textura es mucho más rica y no caen pesados.
  • Mientras se cocinan los pallares, poner a suavizar la cebolla roja en agua fría con bastante sal fina por unos 10-15 minutos, para que el sabor amaine un poco.  Escurrir y luego dejar macerar en jugo de limón, pasta de ají amarillo y dos cucharadas de aceite de oliva durante otros 15-20 minutos.
    • La cantidad de pasta de ají amarillo depende del gusto.  Si les gusta el toque picante, pónganle un poquito más.
    • La receta de la pasta de ají amarillo está explicada en el post del ceviche, el ají de gallina y la causa limeña.
  • Aparte, dejar macerando los rábanos en rodajas con el vinagre de vino tinto, el orégano y un poco de sal marina.
  • Cuando ya los pallares estén listos, pelados y fríos, acomodar todos los ingredientes (rodajas de tomate, pallares, rábanos y cebollas, con líquido y todo) en un plato grande, rociar con un chorrito extra de aceite de oliva y algunos granos de sal marina, y servir.

CEVICHE PERUANO, versión 1

Tengo toda la mala intención de poner varias recetas de ceviche en las Gastrocrónicas porque, como se pueden imaginar, debe haber tantas versiones de este plato como tipos de pescado y verduras hay…

Aquí les va la primera, inspirada en El arte de la cocina peruana, de Tony Custer, y en uno que probé en un restorán asiático-peruano en Caracas.  Creo que la gran diferencia entre esta receta y el ceviche con el que yo crecí, es que mi mamá dejaba «cocer» el pescado en el limón por horas de horas.  En cambio, por sugerencia de una chef mexicana que nos dio unas clases el año pasado, este ceviche se marina MÁXIMO una hora.  Por esa razón, es vital que escojan un pescado que esté súper fresco y que no tenga un sabor particularmente fuerte.  Tony Custer recomienda lenguado o corvina; nosotros solemos usar rape.  A gusto del consumidor…

INGREDIENTES
 
Para 4 personas, aproximadamente
1 cebolla, cortada por la mitad y en tiras muy finas
1 pimiento de piquillo fresco, desvenado y sin semillas, cortado en tiras finas
1 mango verde mediano, pelado y cortado en tiritas
3-4 cucharadas de maíz / elote / choclo en lata, bien escurrido
300 g rape (monkfish), cortado en cubos de 2×2 cm
Jugo de 4 limones bien jugosos (o más)
2-3 cucharadas de pasta de ají amarillo
Ajo en polvo, al gusto
Sal y pimienta negra, al gusto
Cilantro picadito, al gusto
  • Con respecto a la cebolla, he leído que en la cocina de las costas peruana y ecuatoriana se usa mucho más la cebolla roja que la blanca o amarilla.  Aquí en Irlanda la cebolla roja es fortísima y dulzona a la vez, así que la uso con moderación (en todo caso, combino mitad y mitad).  Usen la que más les guste, pero recuerden cortarla en tiras finas, para que no sea desagradable al gusto.
    • Si notan que está muy fuerte, pueden ponerla en un bol con bastante sal y cubrir con agua fría.  Dejar reposar por 10-20 minutos, escurrir y listo.  Esto debería suavizar el sabor.  Si usaron mucha sal, se puede lavar antes de usar.
  • Traten de cortar el pimiento y el mango del mismo grueso.  Es una cuestión meramente estética… Ir poniendo todo en el plato de servir, junto con el pescado.
    • Sobre el pimiento: yo creo que el sabor del pimiento de piquillo es mucho más sutil que el del morrón, pero si no consiguen, no pasa nada si lo sustituyen.
    • Sobre el mango: no tiene que estar tieso, pero es mucho mejor que esté más verde que maduro.  Pintón, en pocas palabras.  Con la carne firme, sin hilachas, un poco ácido pero con el toque dulce a punto de aflorar.
  • Exprimir los limones en un recipiente pequeño y condimentar con la pasta de ají amarillo, el ajo en polvo, la sal y pimienta.  Mezclar bien y echar sobre el pescado, asegurándose de que todo se impregne bien del líquido (no tiene que ser una sopa, pero sí tiene que haber suficiente limón como para que todo quede bien mojado).
    • Sobre la pasta de ají amarillo, ingrediente vital en la cocina peruana: ya lo he comentado en otras recetas, pero aquí voy de nuevo.  Es más gustosa que picante, y se consigue (si tienen suerte) en frasco o bolsitas.  Si no la consiguen, pueden tratar de reproducirla en casa, usando ajíes amarillos (aquí pueden ver la foto de Wikipedia) o, si están en Venezuela,  ají dulce y dos o tres picantes para darle cuerpo a la salsa.  La receta, tomada de Tony Custer, está copiada al final de este post.
    • También he hablado ya de mi miedo con el ajo en platos crudos.  Si el ajo machacado está demasiado fuerte y se le echa al ceviche (o a cualquier otro plato tipo el baba ghanoush o el hummus), no hay manera de rescatar el sabor a menos que se duplique la cantidad del resto de los ingredientes, así que hay que andarse con cuidado o, cobardemente, usar ajo en polvo.
  • Dejar reposando en la nevera por unos 30 minutos (MÁXIMO 1 hora), revolviendo cada 15 minutos para que el limón cueza todo el pescado por igual.
  • Espolvorear el cilantro justo antes de servir, para que no se marchite.
PASTA DE AJÍ AMARILLO
Para 1 taza
1/2 kg de ají amarillo
1/2 taza de azúcar
1/4 taza de vinagre
2 cucharadas de aceite (no de oliva)
  • Cortar el tallo de los ajíes, eliminar semillas y venas, y ponerlos  en una olla grande con agua fría (suficiente como para que cubra todo), agregar el azúcar y el vinagre.  Llevar a punto de ebullición, reducir el calor y cocer por 30-40 minutos, hasta que los ajíes estén suaves.
  • Colar y licuar con el aceite hasta obtener una pasta cremosa (para hacerla más líquida, poner un poco más de aceite), colar, eliminar los residuos y refrigerar.  Esta pasta dura un montón en la nevera.