PAN DE QUESO Y CEBOLLÍN


Este pan es la alternativa perfecta para esas tardes cuando a uno no le provoca merendar algo dulce. Se hace rápido y se puede modificar con un trillón de ingredientes. La receta es de Baking (Cook’s Library), y aquí les va con algunos comentarios personales.

INGREDIENTES
Para 8 porciones
1 cucharada de mantequilla para engrasar
1 1/2 taza generosa de harina leudante
1 cucharadita de sal (pero menos si usan quesos muy salados)
1 cucharadita de mostaza en polvo (*)
1 taza de queso rallado (alguno de sabor fuerte: cheddar, monterey jack, etc.)
2 cucharadas de cebollín / cebolleta fresc@, cortad@ fin@ (chives, si están en el mundo anglo, quedan perfectos)
Ingredientes extras (opcionales): aceitunas negras, tomate seco, hierbas, cebolla roja, etc. (**)
1 huevo, ligeramente batido
2 cucharadas de mantequilla derretida
2/3 taza de leche
  • Engrasar un molde cuadrado (9×9″ / 23×23 cm) y poner papel encerado / parafinado / para hornear. Precalentar el horno a 375º F / 190º C. Alternativamente, se puede usar una bandeja para pizza para un pan más plano, o un molde 8×8″ / 20×20 cm para un pan más alto y esponjoso.
  • Cernir la harina, sal y mostaza en polvo en un recipiente grande. Si no tienen la mostaza en polvo, ver la nota más adelante (*).
  • Reservar tres cucharadas del queso rallado para salpicar antes de hornear. Agregar el resto junto con cebollín y revolver bien.
  • Añadir el huevo batido, la mantequilla y la leche, mezclar hasta combinar bien.
(*) Si no tienen mostaza en polvo, pero quieren darle un sabor distinto al pan, pueden agregar una cucharadita de mostaza de Dijon en este paso.

(**) Lo mismo con cualquier hierba u otro ingrediente que quieran incluir: aceitunas negras en rodajas, tomate seco picado, hierbas frescas (tipo albahaca o romero), cebolla roja en tiras, etc.

  • Verter la mezcla al molde, esparcir bien y suavizar la superficie con una espátula. Rociar con el queso que se había reservado.
  • Hornear por unos 30 minutos (el tiempo puede variar dependiendo del molde que usen: si se decidieron por la bandeja de pizza, probablemente sean unos 25 minutos; por el contrario, si usan el molde cuadrado más pequeño, tal vez sean unos 35 minutos).
  • Sacar del horno, dejar enfriar un poco antes de desmoldar, dejar enfriar por completo en una rejilla. Dividir en cuatro y luego cortar cada cuadrado en triángulos. Comer lo antes posible.

GOLFEADOS

Ya en alguna otra crónica he mencionado a Armando Scannone. Su libro, Mi cocina, es la biblia del ama de casa venezolana. Tiene recetas criollas e internacionales, desde cosas básicas como gelatina, hasta platos casi imposibles de explicar por escrito, como las hallacas. Aquí les va la receta de los famosos golfeados (¿o golfiados?), la versión venezolana de los cinnamon rolls. Para los lectores no venezolanos, los golfeados son unos rollos de pan dulce, rellenos con mantequilla, queso fresco y papelón (chancaca, panela, piloncillo, panocha, rapadura, atado dulce o empanizao, Wikipedia dixit). Los venden en panaderías, pero los mejores -todo caraqueño estará de acuerdo- son los que venden en la carretera hacia El Junquito. ¿Quién los inventó, de dónde salieron, tienen algún equivalente en algún otro país? No importa. Lo seguro es que quien los prueba se queda enganchado. Basada en Scannone, aquí les va mi versión.

INGREDIENTES
20-25 golfeados
1 sobre (7 g) de levadura
1/4 taza de agua tibia
1 taza de leche
1 cucharadita de sal
1/4 taza de azúcar (blanca)
4 1/2 tazas de harina no leudante
2 huevos, ligeramente batidos
3 cucharadas de aceite vegetal (NO de oliva)
+1/2 taza (8 cucharadas) de mantequilla derretida
1 1/2-2 tazas papelón rallado
1 1/2 tazas de queso blanco duro rallado, tipo llanero
Semillas de anís, molidas (al gusto, opcional)
1 cucharada de mantequilla, para engrasar las bandejas
1/2 taza de agua
3/4 taza de papelón
1/2 taza queso blanco duro rallado, tipo llanero (opcional)
  • Mezclar una cucharada del azúcar en el agua tibia y disolver la levadura.  Dejar reposar por unos 10-15 minutos, hasta que se forme espuma y la mezcla crezca un poco.  Si no sale espuma, quiere decir que la levadura estaba mala, o que tal vez el agua estaba demasiado caliente.
  • Mientras tanto, hervir leche con la sal y el azúcar restante, retirar del fuego y dejar reposar en un recipiente grande.
  • Incorporar la harina, los huevos batidos, el aceite y la levadura.  Amasar hasta que ya no se pegue de los dedos (puede ser necesario ir agregando un poco más de harina si la masa se siente muy húmeda, pero hacerlo de cucharada en cucharada, para que no vaya a quedar muy seca).  Una vez que la masa esté elástica y suave, ponerla en un envase grande, ligeramente engrasado, y dejarla reposar por unas dos horas en un lugar tibio, hasta que duplique su tamaño.
  • Una vez pasado este tiempo, enharinar la superficie de trabajo, sacarle el aire a la masa con unos buenos golpes, dividir la masa en dos y estirar cada mitad con un rodillo hasta formar un par de rectángulos (de 1/2 a 1 cm de grosor).  Se puede trabajar la masa entera, pero es más fácil dividirla.
  • Con una brocha, untar (generosamente) la mantequilla sobre la masa, y espolvorear el papelón y el queso rallado (y el anís, si usan), tratando de dejar un par de centímetros libres en uno de los bordes  largos del rectángulo, de modo que cuando la masa se enrolle tipo brazo gitano, esta franja sin papelón ni queso sirva para sellar el rollo.   A falta de fotos, aquí les pongo un gráfico. Enrollar en el sentido de la flecha:

  • Una vez enrollado, cortar trozos de 2-3 cm de espesor, ponerlos en las bandejas engrasadas y con  papel parafinado, dejando bastante espacio entre ellos porque van a crecer nuevamente.  Untar los golfeados con un poco más de mantequilla por encima y dejar reposar 1 hora más (o más, hasta que crezcan bastante).   No dejen de ponerles papel parafinado o para hornear a las bandejas porque, al calentarse, el papelón se va a derretir y luego es imposible despegar los golfeados, a pesar de que las bandejas estén engrasadas y sean de buena calidad.
  • Precalentar el horno a 180º C / 350º F y hornear por 15-20 minutos, hasta que estén grandes y dorados.
  • Sacar del horno y dejar enfriar un poco.
  • Mientras tanto, hacer un melado no muy espeso con la 1/2 taza de agua y los 3/4 de taza de papelón.  Basta con calentar el agua, disolver el papelón y cocer por unos minutos hasta que tenga la consistencia de sirope.
  • Bañar los golfeados con el melado.  Espolvorear con el queso extra (yo esta parte la omito, pero es cuestión de gustos), y comer tibios.

Notas extras

  • Sobre el queso: si viven en EE.UU., tal vez puedan usar el queso fresco mexicano que venden en Whole Foods.  Si no, se puede hacer una mezcla de algún farmer’s cheese (o provolone, mozzarella, algún cheddar blanco no muy grasoso, rallados) y feta desmoronado (para los que viven en UK o Eire, en Tesco o Lidl venden un «salad cheese» que no es tan ácido como el feta, es fácil de rallar y se parece al queso llanero).  No recomiendo usar halloumi en este postre porque no se derrite.
  • Sobre el anís: mucha gente le tiene fobia a esta especia, y la mayoría no sabe que ese sabor particular de los golfeados de panadería se lo da precisamente el anís.  Si deciden arriesgarse y usar un poco, basta con agarrar tres o cuatro estrellas, sacarles las semillas y triturarlas con un mortero (o comprar el anís molido, mucho más fácil), mezclarlo bien con el papelón rallado y listo.
  • Sobre el melado:  para que los golfeados queden de verdad tipo de panadería, hay que bañarlos con bastante melado (en las fotos que hemos montado con esta receta se pueden ver sin el melado).  Si les gustan bien mojados, se puede duplicar la cantidad.  ¡No hay que escatimar!
Si hacen los golfeados con esta receta, dejen algún comentario contando qué tal.
¡El feedback es más que bienvenido!

ESPÁRRAGOS CON SALSA JAPONESA

Esto en un invento basado en una receta de Cocina japonesa para dos, de Kurumi Hayter (Könemann).  La salsita, llamada ponzu, se usa para aliñar ensaladas, vegetales al vapor, sashimi, o carnes al grill.  En este caso, decidí espesarla un poco para echarla sobre los espárragos, pero la original no lleva maicena (y tampoco hace falta cocinarla).

INGREDIENTES
Para 4 personas
2 paquetes de espárragos
Semillas de sésamo / ajonjolí, tostadas
Ponzu
6 cucharadas de salsa de soya
2  cucharadas de jugo/zumo de limón (del verde)
2 cucharadas de vinagre (preferiblemente de arroz, si no blanco)
2 cucharadas de mirin (vino de arroz, bastante dulzón, típico de la cocina japonesa)
1 cucharadita de caldo japonés en polvo (ó 1/2 cucharada de salsa de pescado)
1 cucharadita de maicena
  • Lavar y cortarles la base dura a los espárragos.  Poner a hervir bastante agua en una olla.  Idealmente, la olla debería ser profunda, de manera de poder poner los espárragos parados, con la punta fuera del agua.  El vapor es suficiente para cocinarlas, para que así no queden más aguadas que el resto del espárrago.  Igual, si ponen a hervir agua en un sartén más o menos profundo, no pasa nada.  El truco es no sobrecocinarlos para que queden crujientes.  Yo diría que unos 4-5 minutos, dependiendo del grosor.  El agua se puede salar o no,  al gusto personal.  Un truco para que los espárragos no se sigan cociendo con su propio calor, es pasarlos por agua fría una vez que se saquen de la olla.
  • Mientras tanto, mezclar bien todos los ingredientes para el ponzu en una ollita.  Diluir la maicena mientras estén fríos (o ambiente).  Si el líquido está tibio, se van a formar grumos.  Poner sobre fuego bajo, revolviendo constantemente hasta que empiece a espesar.  Retirar del fuego.
  • Poner los espárragos en el plato de servir, rociar con el ponzu y echar las semillas de sésamo / ajonjolí por encima (para tostarlas, basta con echarlas en un sartén bien caliente, sin aceite, hasta que empiecen a saltar).  Este plato queda bien tibio o frío.
La foto es nefasta, pero al menos da una idea de cómo se ve el plato…

PAN DE FRUTAS SECAS Y NUECES

En los nefastos noventas, cuando vivía de hippie e idealista en un pueblito italiano, tuve una compañera de cuarto holandesa llamada Valerie.  La primera navidad que pasé en Europa, Valerie y su familia me invitaron a su casa.  Fueron unas semanas increíbles (estoy lamentando que la palabra «mágicas» suene tan cursi y ridícula, y también estoy lamentando que la era de la fotografía digital estuviera a casi diez años de distancia).  En fin, en esos días holandeses, la mamá de Val solía comprar un pan afrutado para el desayuno que era de morirse.  Como mis siete kilos de más lo atestiguaron a posteriori, pasé tres felices semanas comiéndolo cada mañana, y nunca más olvidé su sabor.  Tuvieron que pasar 14 años para que pudiera regresar a Holanda, no a pasear por los canales de Amsterdam, no a visitar la casa de Ana Frank o el Rijkmuseum, no a ver molinos, zuecos o queso gouda, sino para entrar en el primer automercado y buscar mi añorado pan de frutas.  Recordaba bien.  No hay otro pan en el mundo como ese.

Pero a lo que vamos…  Mientras esperaba esos largos 14 años, estuve hurgando aquí y allá hasta que di con esta receta.  No es lo mismo, le falta la calidad más ligera y esponjosa del original, pero igual merece la pena echarle una probadita a esta imitación criollo-casera.  Seguiré trabajando hasta perfeccionar la técnica.  No es posible que tenga que esperar tanto tiempo para complacer a mis papilas y a mi saudade…

Update (agosto 2010): He modificado la receta original, siguiendo los tips de panadería que he aprendido estos últimos meses gracias a Daniel Stevens, en River Cottage Handbook No. 3 -Bread (Bloomsbury Publishing, 2009).  La masa es mucho más manejable y el pan queda más esponjoso.

INGREDIENTES
Para una barra de pan
300 ml de agua tibia
2 cucharadas de miel 
1 bolsita (7 g) de levadura en polvo
500 g de harina fuerte o para pan (en inglés se llama bread/ strong/ high-gluten flour)
1/2 cucharadita de sal
Ralladura de 1/2 limón
85 g duraznos secos (pero suaves), picados gruesos
85 g peras secas, picadas gruesas
85 g ciruelas secas sin semilla, picadas gruesas
50 g higos secos, picados gruesos
50 g nueces mixtas (como almendras, avellanas, castañas…), troceadas
  • Disolver la miel y la levadura en el agua tibia (no demasiado caliente, para que no mate la levadura) y esperar unos 10-15 minutos hasta que se forme espuma y crezca un poco.
    • Si la levadura no forma espuma tipo de cerveza, quiere decir que estaba mala.  
  • Mientras tanto, en un recipiente grande, poner la harina y la sal, agregarle la ralladura de limón, y mezclar bien.  Se puede usar harina integral, como pueden ver en alguna de las fotos  (wholegrain o wholemeal, en inglés, pero asegúrense de que sea reforzada / para pan).
  • Una vez que la levadura esté activada, echarla a la harina y comenzar a amasar hasta que se forme una masa compacta (inicialmente va a estar súper pegajosa).  Pasarla a una superficie de trabajo ligeramente enharinada.  Trabajar la masa por unos 8-10 minutos, estirando y encogiendo, hasta que ya no se pegue de los dedos y se sienta elástica. Extender un poco la masa e incorporar las frutas secas y las nueces.  Amasar un poco, tratando de distribuir los nuevos ingredientes.
  • Para darle forma redondeada a la masa, la explicación -aprendida de Daniel Stevens- parece larga y extraña pero sirve para todos los panes que hagan (y ¡créanme!, esto ha cambiado positivamente el resultado de todas mis incursiones en el mundo panadero.  Para muestra, vean las fotos antes del update…): una vez que hayan incorporado las nueces y frutas a la masa, enharínsense bien las manos y aplástenla tratando de formar un disco, usando la punta de los dedos.  Luego, ir doblando hacia el centro todas las «esquinas», apretando bien para sellar. La idea es ir dándole forma redondeada y creando tensión en la parte de abajo de la masa (la que está contra el mesón).  Cuando hayan terminado de doblarla hacia adentro, voltearla de manera que la parte lisa quede hacia arriba.  Ahora, usando los bordes de las manos, una a cada lado de la bola, palmas hacia arriba, comenzar a girar poco a poco la masa subiendo la mano izquierda y bajando la derecha.  Al principio estos movimientos serán torpes e inseguros, pero poco a poco van a ir notando que al girar la bola, se va a ir redondeando y tensando.  Esta tensión es importante para que el pan crezca uniformemente. 
  • En un recipiente limpio o bandeja ligeramente engrasad@, dejar levantar por unas 2 horas (o hasta que duplique su tamaño), en un lugar tibio (puede ser dentro del horno apagado).
  • Cuando ya haya crecido bastante, verter nuevamente en el mesón enharinado y desinflar con la punta de los dedos o los nudillos hasta que salga todo el aire y vuelva a su tamaño original.  Darle la forma deseada al pan, usando la técnica de arriba (redondo, en barra, en molde, etc.).  Si van a usar un molde rectangular, les recomiendo forrarlo con papel de cera / para hornear o engrasarlo ligeramente.  Si van a hacer una barra o pan redondo, ponerlo en la bandeja ligeramente engrasada y enharinada.  Espolvorear bastante harina por encima, para que no se seque la capa superior y no se fracture.  Dejarlo levantar de nuevo por otra hora o hasta que duplique su tamaño.
  • Hornear (en horno precalentado) a 250º C / 480º F los primeros 10 minutos.  Luego bajar la temperatura (a 200º C / 390º F, si todavía está muy pálido; a 180º C / 350º F, si se está dorando muy rápido) por 25–30 minutos más, hasta que esté bien dorado y suene hueco al darle golpecitos en la base.  

  • Para suavizar la costra del pan, una vez que lo saquen del horno, se puede cubrir con un paño de cocina mientras se enfría.  Alternativamente, se puede barnizar con mantequilla derretida, o con un sirope hecho de agua y miel (una cucharadita de miel + dos de agua).



Nota sobre las frutas secas 

  • Durazno, albaricoque, melocotón…  Para mí, criatura de los trópicos, es la misma cosa.  Sustituyan por lo que más les guste.  Se puede usar cualquier fruta seca.  Lo importante es llegar a unos 300 g.  Tanto las frutas como las nueces no sólo le dan sabor y textura al pan, sino que también le dan la grasa que usualmente se añade en forma de mantequilla o aceite vegetal.
  • Se pueden eliminar las nueces, pero la verdad es que perdería textura el pan.
  • Si las frutas están muy secas, se pueden suavizar sumergiéndolas por unos 15-20 minutos en agua bien caliente (pero luego escurrir bien).
[Este pan tiene duraznos, pasas, arándanos rojos y pacanas]

    PAN PICANTOSO Y CHUTNEY DE AJÍ Y CILANTRO

    Este pan es bastante sencillo. Se pueden suprimir o agregar especias para personalizarlo. Lo mismo con el tipo de harina (blanca, integral, etc.). La receta es sacada de Baking (Cook’s Library), y la copio junto con una de chutney de ají y cilantro, de Pickles and Chutneys (The Australian Women’s Weekly).

    PAN PICANTOSO

    Sale 1 pan redondo

    2 cucharadas de mantequilla fría, cortadas en cubitos (y un poco más para engrasar)
    1 1/2 tazas (generosas) de harina leudante
    3/4 taza de harina normal (no leudante)
    1 cucharadita de polvo de hornear
    1 cucharadita de sal
    1/4 cucharadita de pimienta cayena (o menos, si no lo quieren muy picante)
    2 cucharaditas de curry en polvo
    2 cucharaditas de semillas de amapola
    2/3 taza de leche
    1 huevo, ligeramente batido

    • Engrasar una bandeja con mantequilla, y precalentar el horno a 375º F / 190º C.
    • Cernir las dos harinas en un recipiente grande, junto con el polvo de hornear, las especias y las semillas.
    • Agregar los cuadritos de mantequilla, y disolverlos en la harina con la punta de los dedos, hasta conseguir la textura de migas de pan. Alternativa: poner ingredientes secos y mantequilla en una licuadora o procesador y darle toques hasta que ya no queden pedazos gruesos de mantequilla.
    • Agregar la leche y el huevo batido, y mezclar bien hasta conseguir una masa suave.
    • Amasar en una superficie enharinada por algunos minutos. Formar una bola con la masa y hacerle una cruz por encima con un cuchillo afilado.
    • Hornear por 45 minutos, o hasta que suene hueco si se le dan unos golpecitos por la base.
    • Si se ve muy marrón y aún no ha terminado el tiempo de cocción, la receta sugiere envolverlo en papel de aluminio y dejar que se termine de hornear.
    • Enfriar un poco en una rejilla antes de cortar, para que no se desmorone.

    CHUTNEY DE AJÍ Y CILANTRO

    Salen 1,5 litros / 6 tazas, aproximadamente

    8 tomates grandes (2 kg), sin el centro pero enteros
    1/3 taza (80 ml) aceite de oliva
    10 dientes de ajo, pelados
    1 cucharada jengibre fresco, rallado
    10 ajíes / chiles tai pequeños (frescos), sin venas ni semillas
    2 cucharadas de semillas de mostaza negra
    3/4 taza (180 ml) vinagre de vino tinto
    1/4 taza (60 ml) salsa de pescado
    1 1/4 tazas (335 g) azúcar de palma, cortada en trozos o rallada
    1 cucharada de cúrcuma en polvo
    1/2 taza de cilantro picado (hojas y tallos)

    • Rociar los tomates con el aceite de oliva, ponerlos en una bandeja y hornear a 180º C / 350º F por unos 30 minutos, hasta que estén suaves pero no marrones.
    • Mientras tanto, licuar o procesar el ajo, jengibre, los ajíes/chiles y las semillas de mostaza.
    • Pasar esta pasta a una olla grande, junto con los tomates, vinagre, salsa de pescado, azúcar y cúrcuma. Hervir a fuego lento por 2 horas, sin cubrir, revolviendo de vez en cuando hasta que la mezcla esté espesa.
    • Licuar otra vez en tandas hasta que todos los ingredientes estén bien combinados pero con textura. A mí me gusta con trocitos, así que omito esta parte (con la misma cuchara voy desmenuzando los pedazos muy grandes de tomate a medida que se va cocinando).
    • Regresar al fuego por 5 minutos o hasta que esté bien caliente.
    • Echar el cilantro picado.
    • Guardar en frascos esterilizados y cerrar mientras esté aún caliente. Almacenar en un sitio fresco y seco hasta por 6 meses. Refrigerar después de abrir.

    Notas sobre los ingredientes

    • Ají / chile tai: Wikipedia dice que se parecen al pariente africano piri-piri (nuestro ají chirere, en Venezuela) o bird eye, en inglés, pero en realidad es más grande y alargado, parecido a la guindilla vasca y no tan picante como el piri-piri. Si están en Venezuela, pueden usar el ají picante normal y corriente. Si están en México o Perú, pueden usar poblano o limo, respectivamente. Y la cantidad, por supuesto, depende del gusto personal.
    • Jengibre: no usar en polvo en esta receta. Para chutneys, curry, y platos indios y orientales en general, siempre hay que usar jengibre fresco. El jengibre en polvo se usa más que todo en repostería.
    • Si no encuentran semillas de mostaza negra, usen amarilla (ojo: el sabor de las semillas, o de la mostaza en polvo, no es igual al de la salsa).
    • Salsa de pescado: se consigue en cualquier automercado o tienda asiática. Esta salsa le da el toque salado al chutney. Si no consiguen, pueden diluir dos o tres anchoas con un chorrito de agua en un sartén caliente.
    • Azúcar de palma: usualmente viene en bloque o panela. Tiene un sabor distinto al azúcar de caña. Se consigue en tiendas orientales. Si no, pueden sustituirlo por azúcar morena (bien oscura) o una mezcla de azúcar morena con un toque de papelón/panocha/piloncillo/panela/chancaca.
    • Cúrcuma (tumeric, en inglés): es la especia súper amarilla que le da el color al curry (y a buena parte de la comida india). No tiene sustituto, así que no sean flojos y salgan a comprar un frasquito. Y cuidado que mancha de lo lindo…
    • Cilantro: culantro o perejil chino. No usen cilantro seco, se pierde todo el sabor. No lo sustituyan por perejil u otra hierba. Y no desperdicien los tallos, que tienen el sabor concentrado.

    Para esterilizar frascos

    Como se habrán dado cuenta, la cantidad de chutney que sale con esta receta es grosera, pero lo bueno es que se puede guardar por bastante tiempo, si deciden hacerla completa. Para que este tipo de cosas (chutneys, mermeladas, encurtidos, etc.) se conserven bien, hay que esterilizar los frascos donde se vayan a guardar. Antes que nada, los frascos tienen que ser de vidrio, en perfecto estado, limpios y secos a la hora de guardar la comida. Las tapas (si son de metal), no pueden estar oxidadas (de hecho hay gente que prefiere no usar tapas de metal porque el ácido las puede corroer y se contamina la comida). Si usan tapas de plástico, obviamente no elegir el método #3. No ponerle a los frascos papel aluminio, celofán o envoplast (película plástica, cling film), porque no sellan bien. Varios métodos:

    1. Poner frascos y tapas en el lavaplatos eléctrico en el ciclo de enjuague, a máxima temperatura y sin detergente.
    2. Poner frascos y tapas en una olla grande, cubiertos de agua fría por completo. Hervir por unos 10-15 minutos, sacarlos con pinzas (limpias, obvio) y escurrir bien.
    3. Poner frascos y tapas (si no son de plástico) en una bandeja, meterlos al horno a temperatura baja por unos 30 minutos.

    NATILLA DE GLORIA

     

    He etiquetado este postre como «venezolano», pero la verdad es que existe alguna variante similar en cada rincón donde haya vacas, gallinas y azúcar. En Venezuela le llamamos natilla, en singular. En España, natillas. En otras partes se le llama manjar blanco, crema inglesa, flan, blancmange, custard, pudding… Aquí les va la receta de mi abuela Gloria, más fácil imposible.

    INGREDIENTES

    Para 6-8 porciones

    3 tazas + 1 taza de leche entera
    3/4 taza azúcar blanca
    Vainilla*
    6 cucharadas rasas de maicena (cornstarch)
    2 yemas de huevo
    Tirita de corteza de limón (opcional)
    Canela en polvo (opcional)

    • Poner a calentar en una olla mediana 3 tazas de leche, junto con el azúcar y la vainilla (y la tira de limón, si usan). Llevar hasta punto de ebullición, cuidando de no quemar la leche. Si la olla no es muy confiable, les recomiendo hacerlo a fuego medio, aunque se tarde más. Si la leche se quema y raspan el fondo de la olla con la cuchara, le van a quedar grumos a la natilla, y un regusto a quemado.
    • En un recipiente aparte, mezclar la taza de leche restante, junto con la maicena y la yema de huevo. Tip: para que la maicena se disuelva bien (no sólo en esta receta, sino en cualquier otra que use maicena como espesante), es necesario que el líquido esté frío o al menos a temperatura ambiente; si está tibio o caliente, se forman grumos.
    • Agregar a la leche hirviendo, bajar la temperatura a fuego lento y revolver constantemente hasta que empiece a hervir nuevamente. Cocer por uno o dos minutos, hasta que espese bien (el tiempo depende de cuán líquida o espesa les guste la natilla: a más tiempo cocinándose, más espesa. Recuerden que al enfriar espesa aún más). Pescar la tira de limón y desechar.
    • Les recomiendo pasar la natilla todavía caliente al molde de servir (o moldes), porque apenas se enfría, se le forma nata por encima -como su nombre bien lo indica- y luego queda grumosa. Enfriar un poco antes de refrigerar. Rociar con canela antes de servir.

    *Sobre la vainilla: no pongo la cantidad porque eso depende del tipo de vainilla que usen. La que solemos comprar es una imitación, pero a veces hay diferencias entre el llamado «extracto» y la «esencia». Si el gastrolector, por casualidades de la vida, usa la esencia artificial McCormick, puede echarle un poco menos de media cucharadita. Más de eso ya hace que la natilla sepa muy repugnante.


    Troubleshooting

    Este postre es muy sencillo, pero sí tiene sus potenciales problemitas:

    1. Como ya dije antes, si la olla no es muy buena (de fondo muy delgado, por ejemplo), es bien factible que la leche se queme. Si les pasa esto y lo pillan a tiempo, quiten la olla del fuego, bajen la temperatura y regresen la olla a la hornilla. Traten de no raspar el fondo de modo que no se levanten los grumitos de leche quemada. Pueden cambiar de olla y salvar el litro de leche o, si son valientes, pueden seguir haciendo la natilla ahí mismo con mucho cuidado.
    2. Otro problema puede ser que la maicena no se disuelva bien, o que se formen grumos gruesos en el borde de la olla. No entrar en pánico. Terminen de hacer la natilla, buscando la consistencia que más les guste, remuevan del fuego, dejen enfriar unos minutos y pasen la mezcla a una licuadora. En una velocidad baja, licuar hasta que ya no se vean grumos y pasar al molde de servir. Este tip también sirve cuando se hace salsa bechamel y queda grumosa, pero no se lo digan a nadie…

    PASTA CON HARISSA Y ESPINACAS

    Esta receta es poco convencional, pero vale la pena probarla. Es una manera distinta de comer pasta y espinacas. La saqué (aunque modificada) del blog de Heidi Swanson, 101 Cookbooks, altamente recomendado.


    INGREDIENTES

    Para 4 personas

    3 dientes de ajo medianos, pelados
    Sal al gusto
    ¼ taza aceite de oliva extra virgen
    2 cucharadas harissa (en pasta)*
    250 g pasta integral (o normal, da lo mismo)
    1 paquete pequeño de espinacas, bien lavadas y sin venas
    ½ taza de aceitunas negras sin semilla, cortadas o lajeadas
    ½ taza de piñones, tostados
    Ralladura de 1 limón

    • Poner a hervir bastante agua en una olla grande.
    • Mientras tanto, machacar los ajos con una buena pizca de sal hasta formar una pasta (esto se puede hacer en la tabla de cortar, usando la hoja del cuchillo, o con un mortero). En un recipiente pequeño, echar esta pasta y mezclarla con la harissa y el aceite de oliva.
    • Salar el agua de la pasta y cocinarla como lo indique el paquete. Justo antes de que esté lista, agregar las espinacas al agua y contar hasta diez. Colar y apartar.
    • En la olla de la pasta, calentar la pasta de harissa y ajo, agregar la pasta con la espinaca, las aceitunas negras, los piñones (previamente tostados**) y la ralladura de limón. Revolver bien y servir caliente***.

    Notas extra:
    * Creo que ya en alguna otra crónica he hablado de la harissa, pero aquí va de nuevo una breve explicación: se trata de una pasta típica del Norte de África, hecha con ajíes / chiles piri piri (que en Venezuela conocemos como chirere o, menos ortodoxo, pinga e’mono), tomate, páprika y especias. Se usa para condimentar o marinar, y el nivel de picante varía de receta en receta. Usualmente se consigue en tubo o en frasco en tiendas árabes.

    ** Para tostar los piñones, calentar bien un sartén pequeño y echar los piñones (sin aceite), revolviendo constantemente, hasta que se doren. Alternativamente, esparcirlos en una bandeja y hornearlos por varios minutos.

    ***
    Si sienten que la mezla de ajo y harissa es muy espesa y no va a impregnar bien toda la pasta, pueden reservar un cuarto o media taza del agua a la hora de colar la pasta, y utilizarla para diluir un poco el aliño.

    PAN DE SODA IRLANDÉS



    Un clásico irlandés, este pan se sirve en el tradicional full Irish breakfast. Es preferible comerlo el mismo día pero se corta mejor una vez asentado por varias horas. Es bastante fácil y rápido de hacer, porque no usa levadura sino bicarbonato de soda. Aquí les paso esta versión integral, sacada de Irish food and cooking, de Biddy White y Georgina Campbell, pero también se puede hacer con harina blanca. Nada mejor para acompañar este pan que una buena mantequilla irlandesa y una taza de té.

    INGREDIENTES

    Para un pan redondo grande

    4 tazas (450 g) harina integral (en inglés, wholemeal o wholewheat)

    1½ tazas (175 g) harina no leudante blanca

    1½cucharadita de bicarbonato de soda

    1½ -2 cucharadita de sal

    2 cucharadas de mantequilla, cortada en cubitos

    2 tazas (450 ml, o más) de suero cremoso (buttermilk)

    • Precalentar el horno a 200º C / 400º F / Gas 6 y engrasar una bandeja.
    • Combinar bien todos los ingredientes secos y agregar la mantequilla. Frotarla con la punta de los dedos en la harina, hasta conseguir la textura de migas de pan.
    • Agregar el suero y amasar hasta que la mezcla esté suave y elástica, y no se pegue de los dedos. Si la masa está muy seca, se puede ir agregando más suero de cucharada en cucharada. Si está muy húmeda, echar más harina integral poco a poco. No sobreamasar.
    • Formar una bola de 4 cm de alto aproximadamente, poner en la bandeja y hacer una cruz arriba con un cuchillo enharinado. Esto ayuda a que el pan se hornee uniformemente. Alternativamente, se puede dividir la masa en cuatro y hacer «panecillos» (no olvidar hacerles la cruz).
    • Hornear por 45 minutos, o hasta que el pan esté marrón y suene hueco al golpearlo en la base (si dividen la masa, probablemente se reduzca un poco el tiempo de cocción).
    • Dejar enfriar antes de cortar, para que no se desmorone.
    • Si se prefiere una costra suave, envolver el pan en un paño de cocina mientras se enfría.

    Nota sobre el suero:

    • En el mundo anglo, este tipo de suero cremoso, llamado buttermilk, se usa mucho en postres. Es un poco más líquido que la crema de leche, y tiene un gusto agrio. Las autoras del libro de donde saqué la receta dicen que si no consiguen suero, se puede sustituir con cremor tártaro (no explican cómo, pero asumo que puede usarse la misma cantidad de líquido -dos tazas de agua- con una pizca de cremor tártaro). La otra alternativa es usar yogur natural líquido (o si está muy espeso, diluirlo con un poco de leche, tratando de mantener las dos tazas que pide la receta).

    TORTA DE MANZANA DE KERRY


    Esta torta húmeda (y no demasiado dulce) es fácil y deliciosa (y no hay que preocuparse demasiado por la apariencia). La receta es tomada de Irish food and cooking, Biddy White & Georgina Campbell. Según el libro, es típica del sur de Irlanda y se puede comer fría o tibia, acompañada con crema o con custard por encima (una especie de natilla más aguada que la nuestra).

    INGREDIENTES

    2 tazas (225 g) harina leudante
    Una pizca de sal
    Una pizca de clavos en polvo ó pimienta de Jamaica/guayabita (allspice) ó especias mixtas (canela, nuez moscada y clavos)*
    1/2 taza (115 g) mantequilla, a temperatura ambiente
    3-4 manzanas para cocinar (Bramley)**
    1/2 taza (115 g) generosa de azúcar superfina (caster)
    2 huevos, batidos
    Chorrito de leche
    Azúcar (morena) para salpicar (2-3 cucharadas, aproximadamente)

    • Precalentar el horno a 190º C / 375º F / Gas 5 y engrasar un molde para tortas de 20 cm / 8″.
    • Cernir la harina, sal y especias juntas en un recipiente grande.

    *Nota sobre las especias: En la receta original sólo se sugiere usar clavos en polvo. Como a Hugo no le encanta el sabor a clavo, lo sustituí por guayabita (allspice), pero también la he hecho con un mix de canela, nuez moscada y clavos (que usualmente se vende con el nombre de mixed spice o pudding spice). Cualquiera que se escoja, les recomiendo no poner demasiado (en especial canela), para que no opaque el sabor de la manzana.

    • Dos alternativas para incorporar la mantequilla:

    a) Simplemente echarla y «disolverla» en la harina con la punta de los dedos hasta conseguir la textura de migas finas.
    b) Poner harina con especias y mantequilla en una licuadora o procesador y darle toques hasta que se formen las migas.

    • Pelar y descorazonar manzanas, y cortar finamente. En la receta original no se especifica cómo, pero se asume que se lajean. Yo hago una mezcla de lajas largas y finas, y trozos más gruesos y pequeños, para darle más textura a la torta.

    **Sobre el tipo de manzanas: como en casi todos los postres de manzana, se suele utilizar la Bramley, que tiene un sabor fuerte, casi astringente, y que al cocinarse se suaviza un poco sin perder el sabor. Si no consiguen, también pueden usar manzanas verdes tradicionales (Granny Smith).

    • Agregar las manzanas a la harina junto con el azúcar. La mayoría de los postres suelen hacerse con azúcar extra fina (caster), porque se disuelve mejor y no se sienten los granos, pero no pasa nada si usan azúcar convencional.
    • Añadir los huevos previamente batidos y un poco de leche (tal vez una o dos cucharadas) y revolver hasta conseguir una masa gruesa. Esta es la única parte fastidiosa de la receta: como la mezcla no es homogénea por los trozos grandes de manzana, no es fácil incorporar el líquido a los ingredientes secos. La primera vez que la hice, pensé que había leído mal, o que la cantidad de líquido tenía un error, pero no: la razón por la cual no se pide más que dos huevos y un chorrito de leche es que la manzana va a botar su jugo durante la cocción. El chorrito de leche que pide la receta sirve, junto con los huevos, para cohesionar la harina. Mi recomendación es meterle la mano a la masa sin miedo y revolver hasta que todo se humedezca. Luego, con una cuchara, despegarse lo que quede entre los dedos.
    • Verter la mezcla en el molde engrasado, emparejar la superficie con una espátula o la parte de atrás de una cuchara (mojada, para que no se pegue demasiado) y salpicar de azúcar. En lo personal, prefiero utilizar morena cuando se trata de crear una costra crujiente en tortas, muffins y panes dulces pero, como siempre, no importa si utilizan azúcar blanca.
    • Hornear por 30-40 minutos, hasta que dore y se sienta elástica al tacto (si la aprietan un poco con los dedos, debería volver a inflarse).
    • Dejar enfriar un poco antes de desmoldar.
    • Una vez fría, guardar en un recipiente hermético para que no se seque.

    Como puse en la introducción, se puede servir tibia con crema o natilla (custard), o fría.

    CORDERO CON PIMIENTA Y ESPÁRRAGOS

    Cordero irlandés, espárragos peruanos, cebollas españolas, ajos chinos, pimentón israelí. No hay mucho más que decir sobre la globalización. Aquí les paso esta receta, tomada de The complete stir-fry cookbook (Murdoch Books). Fácil, rápida, de esas que lo dejan bien parado a uno si tienen invitados.

    INGREDIENTES

    Para 4-6 personas

    400 g filetes de cordero, cortado en tiras pequeñas
    2 cucharadas pimienta verde cortada (la venden en frasco, en salmuera)
    3 dientes de ajo, cortados finamente
    1 cucharada de aceite vegetal (mejor si es de sésamo/ajonjolí)
    1 cebolla, cortada en gajos pequeños
    1/3 taza (80 ml) jerez u oporto
    1 pimentón verde, cortado en tiras finas
    1/2 cucharadita de azúcar
    16 espárragos pequeños, cortados en trozos sin la parte dura
    200 g brócoli, dividido en arbolitos
    3 tallos grandes de célery / apio
    2 cucharadas de salsa de ostras
    1 lata pequeña de brotes de bambú (bamboo shoots, opcional)
    Cebollín / cebolleta, cortado en rodajas finas para decorar

    • Marinar la carne junto con la pimienta, el ajo y el aceite de sésamo durante al menos 30 minutos. El aceite de sésamo es lo que le da el toque verdaderamente oriental.
    • A fuego alto (y cuando el wok ya esté humeante), sofreír la carne hasta que esté marrón, remover del fuego y conservar caliente.
    • Recalentar el wok (sin la carne) y sofreír la cebolla con dos cucharadas del jerez u oporto por 1 minuto.
    • Agregar el pimentón, el azúcar y una buena pizca de sal, cubrir y dejar cocinar al vapor por 2 minutos.
    • Añadir los espárragos, el brócoli y el célery/apio (y los brotes de bambú) y lo que queda de jerez, sofreír por 1 minuto, cubrir y dejar cocer por 3 minutos más o hasta que los vegetales estén blandos pero aún crujientes.
    • Regresar el cordero al wok, incluir la salsa de ostras, revolver bien y retirar del fuego.
    • Decorar con el cebollín antes de servir.

    Este plato queda bien con fideos (noodles) o con arroz blanco.